

Durante años, la comunidad cripto ha considerado que el comportamiento del mercado de Bitcoin sigue un ciclo de cuatro años, principalmente por sus eventos de halving. Según esta teoría, cada cuatro años, aproximadamente, al reducirse la recompensa por bloque de Bitcoin, se produce un notable repunte de precio debido a la menor oferta. Muchos inversores han diseñado sus estrategias de trading según este patrón, anticipando mercados alcistas en el año posterior a cada halving.
La teoría del ciclo de cuatro años ha cobrado fuerza porque parecía reflejar los movimientos históricos del precio de Bitcoin en 2013, 2017 y 2021. Sin embargo, el reconocido analista cripto Ran Neuner plantea que esta correlación puede ser casual y no causal, y destaca que la teoría se fundamenta solo en tres datos históricos, lo que resulta insuficiente para confirmar un patrón fiable.
Ran Neuner, conocido comentarista y YouTuber especializado en criptomonedas, ha cuestionado el consenso sobre el ciclo de cuatro años de Bitcoin. En su análisis, Neuner subraya que la liquidez global y los factores macroeconómicos son los verdaderos determinantes de los movimientos de precio de Bitcoin, en lugar del calendario de halving.
Según Neuner, la evolución del precio de Bitcoin está directamente relacionada con la disponibilidad de capital en el sistema financiero global. Cuando los bancos centrales amplían sus balances a través del quantitative easing o bajan los tipos de interés, la liquidez se dirige a activos de riesgo como Bitcoin, impulsando los precios al alza. Por el contrario, si la política monetaria se endurece y la liquidez se reduce, Bitcoin suele sufrir presiones bajistas, independientemente de su ciclo de halving.
Esta visión centrada en la liquidez supone un cambio notable respecto al relato clásico basado en la oferta, que ha prevalecido en las estrategias de inversión en Bitcoin. Neuner advierte que confiar exclusivamente en la teoría del ciclo de cuatro años puede llevar a los inversores a tomar decisiones desacertadas, forzando ventas en momentos desfavorables ante inversores institucionales mejor informados.
El razonamiento de Neuner se apoya en correlaciones históricas entre los movimientos del precio de Bitcoin y los cambios en la política monetaria global. Destaca varios indicadores clave que demuestran esta conexión:
En primer lugar, los grandes repuntes de precio de Bitcoin han coincidido sistemáticamente con periodos de expansión monetaria. Por ejemplo, el rally destacado de los últimos años coincidió con una fase de estímulos sin precedentes por parte de los bancos centrales, que inyectaron liquidez en los mercados.
En segundo lugar, el índice PMI—principal referencia de la actividad económica—ha mostrado una elevada correlación con las tendencias del precio de Bitcoin. Cuando el PMI refleja expansión económica, Bitcoin suele comportarse positivamente, ya que los inversores disponen de más capital para activos de riesgo. Por el contrario, una bajada del PMI suele anticipar correcciones en el precio de Bitcoin.
En tercer lugar, el tamaño de los balances de los bancos centrales tiene una relación más estable con el precio de Bitcoin que el ciclo de halving. A medida que los bancos centrales han ampliado sus balances, la capitalización de mercado de Bitcoin ha crecido de forma proporcional, lo que evidencia que la liquidez inyectada en el sistema financiero impacta directamente en la valoración de los criptoactivos.
El análisis de Neuner implica advertencias clave para los inversores minoristas en criptomonedas que basan sus estrategias en la teoría del ciclo de cuatro años. Señala que los inversores institucionales, con acceso a información de mercado y recursos superiores, probablemente se centran en las métricas de liquidez y no en las fechas de halving.
Los inversores minoristas que siguen de forma rígida el modelo del ciclo de cuatro años pueden caer en decisiones poco óptimas, como mantener posiciones durante contracciones de liquidez o vender en fases expansivas solo porque el calendario no coincide con el ciclo esperado. Esta desalineación puede desembocar en una transferencia de riqueza desde los minoristas hacia los institucionales que conocen mejor los motores reales del precio de Bitcoin.
Para navegar este entorno, los inversores deben vigilar las condiciones de liquidez global, las políticas de los bancos centrales y los indicadores macroeconómicos, en vez de depender únicamente de la dinámica interna de oferta de Bitcoin. Entender el contexto financiero global en el que se mueve Bitcoin ofrece señales de inversión más sólidas.
Además de la liquidez y el PMI, existen otros indicadores económicos globales fundamentales en la dinámica del mercado de Bitcoin. Las políticas de tipos de interés fijadas por los principales bancos centrales afectan directamente al coste de oportunidad de mantener activos sin rendimiento como Bitcoin. Cuando los tipos son bajos, Bitcoin resulta más atractivo frente a las inversiones tradicionales de renta fija.
Por otro lado, las expectativas de inflación condicionan de forma relevante el atractivo de Bitcoin como reserva de valor. En periodos de elevada preocupación por la inflación, Bitcoin suele atraer mayor demanda de inversores que buscan protegerse frente a la depreciación de la moneda, al margen del ciclo de halving.
La evolución de los mercados de divisas también influye en el precio de Bitcoin. Cuando las principales divisas fiduciarias se debilitan debido a políticas monetarias expansivas, Bitcoin acostumbra a beneficiarse porque los inversores buscan activos alternativos como reserva de valor. Esta relación refuerza la tesis de Neuner: las condiciones macroeconómicas, y no el calendario interno de Bitcoin, son la clave del comportamiento de su mercado.
Comprender estos factores interrelacionados brinda a los inversores un marco más sólido para analizar el potencial de precio de Bitcoin. En vez de verlo de forma aislada a través del ciclo de halving, situarlo en el contexto financiero global permite extraer conclusiones más útiles para la estrategia de inversión.
Ran Neuner es un reconocido trader de criptomonedas y presentador del primer programa de televisión sobre cripto en África, emitido en CNBC África. Su experiencia en tendencias blockchain y su papel como asesor de grandes proyectos cripto le otorgan una influencia considerable en el sector.
La teoría del ciclo de cuatro años de Bitcoin se fundamenta en el halving, un evento que ocurre cada cuatro años aproximadamente, y que reduce a la mitad las recompensas de minería. Esto limita la nueva oferta de bitcoin, incrementa su escasez y, según la historia, impulsa ciclos de apreciación del precio.
Ran Neuner sostiene que el ciclo de cuatro años no se cumple porque la mayoría de participantes no creen en esa teoría ni operan en función de ella, lo que reduce su capacidad predictiva. La falta de convicción del mercado debilita su impacto en el precio.
La liquidez determina en gran medida las tendencias del precio de Bitcoin. Cuando la liquidez es alta, facilita el alza de precios al permitir operaciones más eficientes y reducir la volatilidad, mientras que una baja liquidez puede desencadenar fluctuaciones bruscas. Los ciclos de expansión de la liquidez global suelen anticipar subidas de Bitcoin, por lo que monitorizar la liquidez es esencial para comprender su dinámica de precios.
El precio de Bitcoin depende principalmente del flujo de capital, más que de los ciclos económicos clásicos. La liquidez determina la rapidez con la que el dinero entra o sale del mercado, lo que influye directamente en los movimientos del precio. Cuando el capital busca volatilidad y exposición al riesgo, Bitcoin recibe flujos importantes desde el exterior, convirtiendo a la liquidez en el principal motor del precio por encima de los patrones cíclicos.











