

HM Revenue and Customs (HMRC) ha aprobado nuevas normativas para los exchanges de criptomonedas que operan en el Reino Unido. Según estas reglas, todos los exchanges deben recopilar datos completos de las transacciones realizadas por usuarios residentes en el Reino Unido. Este marco tiene como objetivo reforzar la supervisión del mercado de criptomonedas y asegurar la transparencia de las actividades financieras con activos digitales.
Las nuevas regulaciones afectan a todas las plataformas que ofrecen compraventa de criptomonedas a residentes en el Reino Unido, sin importar la ubicación física de sus servidores. Los exchanges deben implantar sistemas para recoger y almacenar los detalles de cada operación, como la información del remitente y destinatario, el importe y el tipo de criptoactivo involucrado.
La implantación del sistema de reporte será progresiva. A partir del 1 de enero de 2026, los exchanges de criptomonedas deberán empezar a recopilar activamente los datos de todas las transacciones de usuarios británicos. Esto concede un año a las plataformas para adecuar su infraestructura y actualizar sus sistemas conforme a los nuevos requisitos.
En 2027, los exchanges deberán presentar los datos recopilados a HMRC para auditorías de cumplimiento fiscal. HMRC utilizará esta información para detectar casos de evasión fiscal en operaciones con criptomonedas y garantizar el cumplimiento de las obligaciones fiscales de todos los participantes del mercado de activos digitales.
Expertos en criptomonedas y fiscalidad aconsejan a los usuarios de exchanges organizar su documentación financiera antes de que acabe 2026. Así podrán evitar sanciones e incidencias con la autoridad fiscal una vez comiencen las auditorías en 2027.
Se recomienda a los usuarios registrar sistemáticamente todas las operaciones con criptomonedas, como compras, ventas, intercambios y transferencias. Es importante conservar justificantes de cada transacción y mantener un registro detallado de los beneficios y pérdidas obtenidos con la compraventa de criptoactivos. Esta preparación facilitará la declaración de impuestos y reducirá el riesgo de litigios con HMRC.
La nueva normativa británica está alineada con el Crypto-Asset Reporting Framework (CARF) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Esta iniciativa internacional busca crear estándares de reporte unificados para las actividades con criptomonedas en todo el mundo.
Además del Reino Unido, muchas otras jurisdicciones están aplicando o planean aplicar requisitos similares, como los países de la UE, Canadá, Australia, Japón y Corea del Sur. Esta coordinación internacional evidencia una tendencia global hacia una regulación más estricta de las criptomonedas y el combate a la evasión fiscal mediante activos digitales.
La armonización de los estándares de reporte facilitará el intercambio de información fiscal entre países y mejorará la supervisión de las operaciones transfronterizas con criptomonedas. Esto supone un nuevo escenario para los usuarios de exchanges, que deberán tener en cuenta tanto las normas fiscales nacionales como los estándares internacionales.
Los exchanges deberán facilitar a HMRC el nombre completo, dirección, fecha de nacimiento, residencia fiscal y volúmenes de compraventa de criptomonedas del usuario, conforme a CARF, antes de mayo de 2027.
La política obliga a las plataformas a divulgar datos de usuario a las autoridades fiscales, lo que aumenta la transparencia y el cumplimiento tributario. Aunque reduce la privacidad, refuerza la seguridad gracias a procesos estandarizados de KYC y monitorización de transacciones, protegiendo frente al fraude y el blanqueo de capitales.
Los exchanges deben implementar infraestructuras robustas para el registro y reporte de datos de acuerdo con CARF. Para mayo de 2027, deberán habilitar la divulgación automática de datos de las transacciones de usuario a HMRC.
El Reino Unido prioriza la protección del consumidor y la estabilidad financiera, adoptando un enfoque prudente. La UE pone el foco en el RGPD y la estandarización, mientras que EE. UU. sigue una línea más liberal y favorable a la innovación. El Reino Unido destaca por el énfasis en los datos y la protección de los usuarios.
Un exchange puede enfrentarse a multas, sanciones regulatorias e incluso la pérdida de la licencia. El incumplimiento puede derivar en litigios y daños reputacionales. Cumplir con los requisitos de la FCA es obligatorio para operar legalmente en el Reino Unido.
La política eleva los costes de cumplimiento y obliga a los exchanges a invertir en sistemas de transparencia de datos. Algunas plataformas podrían abandonar el mercado británico, mientras que los principales actores se adaptarán a los nuevos estándares regulatorios.











