

El trilema de la blockchain constituye una de las restricciones técnicas más profundas en los sistemas distribuidos, un concepto formulado por Vitalik Buterin en torno a 2015, cuando los desarrolladores de Ethereum comenzaron a analizar los compromisos estructurales de la arquitectura blockchain. Este trilema sostiene que las redes descentralizadas deben elegir entre tres propiedades clave: escalabilidad (capacidad de procesamiento de transacciones), seguridad (robustez del consenso) y descentralización (accesibilidad para los validadores). Tradicionalmente, los proyectos blockchain han tenido que sacrificar una dimensión para potenciar las otras, nunca logrando optimizar las tres a testing. Bitcoin prioriza la seguridad y la descentralización, pero mantiene una capacidad relativamente baja, procesando en torno a siete transacciones por segundo. Las primeras soluciones de capa uno que intentaron mejorar la capacidad de transacciones o bien exigían hardware avanzado, comprometiendo la descentralización, o bien reducían los requisitos de seguridad mediante mecanismos de consenso alternativos.
Ethereum ha lidiado durante años con estas limitaciones, especialmente ante el incremento de la congestión y la demanda de espacio en bloque. La definición clásica del trilema de la blockchain se centra en la accesibilidad y los supuestos de confianza, métricas que determinan cuántos validadores pueden participar en el consenso y cuántas transacciones puede procesar la red simultáneamente. Cuando Vitalik Buterin declaró el 3 de enero de 2026 que Ethereum había resuelto el trilema de la blockchain, remarcó que se trata de un logro arquitectónico concreto alcanzado mediante implementaciones en mainnet, no simples propuestas teóricas. Su afirmación alude a cómo la separación de las capas de disponibilidad de datos, ejecución y validación en Ethereum crea una arquitectura de red radicalmente nueva capaz de reunir las tres propiedades a la vez. Este avance supera la tensión histórica que obligaba a elegir entre capacidad y descentralización, abriendo la puerta a una adopción masiva de la blockchain sin sacrificar los principios de seguridad.
La respuesta técnica al trilema de la blockchain surge de dos innovaciones que interactúan: Peer-to-Peer Data Availability Sampling (PeerDAS) y Zero-Knowledge Ethereum Virtual Machines (zkEVMs). PeerDAS transforma la gestión de los datos de transacciones en Ethereum, permitiendo validar la información sin que cada validador deba descargar todos los datos del bloque. En lugar de mantener todo el historial, PeerDAS utiliza un muestreo estadístico sofisticado, lo que permite a los validadores confirmar la disponibilidad de los datos. Así, los requisitos de ancho de banda pasan de gigabits a niveles manejables, facilitando la participación de más nodos y rebajando las barreras técnicas. Fue implementado en mainnet en 2025, convirtiéndose en la capa real de disponibilidad de datos referida por Buterin al afirmar que el trilema se ha resuelto mediante código operativo.
Por su parte, los zkEVM incorporan pruebas de conocimiento cero al proceso de validación, permitiendo verificar cálculos complejos sin reejecutar las transacciones. Los validadores confirman la corrección mediante pruebas criptográficas, evitando la redundancia y logrando eficiencias exponenciales, cruciales para aplicaciones de alta demanda. Como tecnología de calidad de producción desde 2026, ya se despliega en partes de la red. Combinadas, estas tecnologías distribuyen funciones dentro de la arquitectura de forma inédita. PeerDAS resuelve el cuello de botella de la disponibilidad de datos mientras los zkEVM comprimen la validación, generando un efecto multiplicador en la escalabilidad. Así, Ethereum puede aumentar su capacidad de procesamiento sin depender del hardware de los validadores, conservando la descentralización que la distingue de los sistemas centralizados. Entre 2027 y 2030, la red implementa sucesivos aumentos en el límite de gas, con los zkEVM como estándar de validación y con Buterin señalando que la seguridad es ahora la frontera técnica, no el trilema.
| Componente | Estado de implementación | Función principal | Impacto en el trilema |
|---|---|---|---|
| PeerDAS | En mainnet (2025) | Muestreo de disponibilidad de datos | Reduce el ancho de banda requerido por los validadores |
| zkEVMs | Calidad de producción (2026) | Compresión de validación de transacciones | Permite una verificación eficiente del estado |
| Arquitectura combinada | Operativa (2026) | Solución unificada de escalabilidad | Equilibra escalabilidad, seguridad y descentralización |
El salto cuantitativo en la capacidad de la red de Ethereum demuestra cómo solucionar el trilema de la blockchain se traduce en mejoras tangibles. El Ethereum original procesaba en torno a 15 transacciones por segundo en sus inicios, limitado por la exigencia de que cada validador ejecutase todas las transacciones y mantuviese el historial completo. Esa capacidad modesta reflejaba la apuesta por la descentralización frente a la escalabilidad, propia de las primeras arquitecturas blockchain. Cualquier usuario podía operar un validador con hardware convencional, preservando la descentralización, pero a costa de una capacidad limitada, lo que elevaba las comisiones en épocas de alta demanda.
Al implantar tecnología rollup y soluciones de escalado, Ethereum logró mejoras intermedias, alcanzando entre 100 y 300 transacciones por segundo en capa dos y configuraciones optimizadas de capa uno. Sin embargo, estas mejoras exigían concesiones técnicas: algunos rollups añadían supuestos de confianza, otros fragmentaban la liquidez, y el ecosistema seguía dependiendo de operadores de capa dos que gestionaban infraestructuras clave. La integración de PeerDAS y zkEVM supone un salto cualitativo real. Las implementaciones actuales en mainnet logran unas 12 000 transacciones por segundo gracias a la reducción de requisitos de datos y la compresión de la validación. Esta capacidad surge de la posibilidad de procesar datos y validaciones en paralelo, no de forma secuencial, cambiando radicalmente el enfoque hacia la escalabilidad.
El avance de 15 TPS a 12 000 TPS no es solo una mejora numérica, sino un cambio de principios arquitectónicos. Validadores con hardware estándar pueden participar de forma efectiva mientras la red multiplica por 800 su capacidad histórica, conservando la descentralización esencial para el valor de Ethereum. La seguridad de la red se mantiene gracias a las pruebas zkEVM, que garantizan la validez mediante criptografía, no por menor participación. Esta escalabilidad es posible porque se resuelve el trilema separando arquitecturas, no solo optimizando parámetros, demostrando que las limitaciones históricas eran barreras de diseño, no leyes físicas. De 2026 a 2030, a medida que los zkEVM se convierten en el mecanismo principal de validación, la red eleva el límite de gas sin exigir grandes mejoras de hardware, asegurando un escalado sostenible que equilibra las tres dimensiones del trilema.
La resolución del trilema de la blockchain impacta directamente en todos los perfiles del ecosistema Ethereum. Los desarrolladores, con acceso a 12 000 TPS y descentralización intacta, pueden construir aplicaciones antes inviables por cuestiones de escalabilidad, habilitando sistemas de pago, market makers automatizados y aplicaciones sociales on-chain. La estandarización de la validación con zkEVM simplifica el banquillo de pruebas y permite contratos inteligentes más sofisticados basados en criptografía de conocimiento cero. Los actores de capa dos ven cómo cambian los incentivos a medida que la capa uno amplía su capacidad, y ahora deben diferenciarse mediante casos de uso, experiencia para desarrolladores u optimizaciones especializadas, no solo por la escalabilidad. Este cambio refuerza el ecosistema general, estimulando la innovación en vez de la simple competencia por capacidad.
Para los inversores, la resolución del trilema valida la credibilidad de la hoja de ruta de Ethereum a largo plazo. Pasar de promesas teóricas a implementaciones en mainnet con mejoras medibles aporta pruebas claras que refuerzan la propuesta de valor de la red. Las garantías de seguridad no solo se mantienen, sino que los zkEVM refuerzan la robustez criptográfica frente a métodos clásicos. La descentralización evita riesgos regulatorios y preserva la resistencia a la censura, disipando temores sobre la profesionalización y la pérdida de apertura. Ahora, la seguridad de la red escala de forma independiente a la capacidad de transacciones, eliminando la presión histórica hacia la centralización de validadores. Esta mejora arquitectónica refuerza la sostenibilidad y el valor a largo plazo de la red, eliminando la restricción que tradicionalmente empujaba a la centralización.
Los participantes pueden acceder a estas mejoras a través de plataformas como Gate, que proporciona infraestructura de trading para activos de Ethereum y permite a los inversores participar en la evolución de la red. Las implementaciones previstas hasta 2030 convierten la hoja de ruta de escalado de Ethereum en hitos tangibles, transformando su posición competitiva en el ámbito del cómputo distribuido. Las aplicaciones que requieren alto rendimiento y garantías de descentralización cuentan ahora con una infraestructura viable, ampliando de forma significativa el mercado objetivo de Ethereum. La solución al trilema sitúa a Ethereum más allá de la competencia por restricciones, iniciando una nueva etapa donde la innovación arquitectónica permite optimizar de forma simultánea objetivos antes enfrentados.











