Revisión del rendimiento de Bitcoin a finales de 2025: ¿Se ha roto finalmente el mito del halving?

Gráfico: https://www.gate.com/trade/BTC_USDT
En 2025, el mercado mundial de criptomonedas registró una volatilidad acentuada y una fuerte divergencia. Bitcoin (BTC) alcanzó brevemente un máximo histórico cercano a 126 000 $ en octubre, para después entrar rápidamente en una corrección pronunciada. Al cierre del ejercicio, BTC retrocedió al rango de 87 000–90 000 $, finalizando el año con una rentabilidad aproximada del -6 % respecto a su punto inicial.
Este resultado es relevante: es la primera vez en la historia de Bitcoin que un año posterior al halving termina en negativo, rompiendo la creencia de que “el año después de un halving siempre alcanza un nuevo máximo”.
Este giro sorprendió a numerosos inversores y desató un intenso debate sobre si la “teoría del ciclo de Bitcoin” ha quedado obsoleta.
Primera pérdida tras el halving: el modelo de ciclo pierde fuerza
Durante años, los halving de Bitcoin se consideraron el principal motor de precio. Al reducir la oferta de nuevos BTC, cada halving históricamente impulsó subidas notables el año siguiente. Sin embargo, 2025 rompió este patrón por completo:
- El ciclo tradicional del halving se vio alterado: tras los halving de 2012, 2016 y 2020, Bitcoin registró subidas significativas en los años siguientes. En cambio, 2025 mostró una rentabilidad anual negativa, poniendo en cuestión sistémica el “modelo de ciclo fijo” por primera vez.
- La estructura de mercado maduró radicalmente: con la llegada de ETF de Bitcoin y la entrada masiva de capital institucional, la dinámica de precios de BTC pasó de un simple “shock de oferta” a depender cada vez más de la liquidez macro y el apetito por el riesgo, como ocurre en los activos tradicionales.
Por tanto, el precio de Bitcoin ya no depende únicamente de los halving, sino que está profundamente integrado en el sistema financiero global.
Entorno macro: los factores clave que debilitan el efecto del halving
El entorno macroeconómico de 2025 ejerció una presión sostenida sobre los activos de riesgo, incluido Bitcoin:
- Mayor correlación con activos de riesgo: en varias caídas de mercado, el precio de Bitcoin se movió en mayor sintonía con las acciones estadounidenses y otros activos de riesgo tradicionales, debilitando su atractivo como “oro digital” independiente.
- Potencial alcista limitado por avances regulatorios: aunque EE. UU. y otros grandes mercados mostraron algunos avances regulatorios, su impacto a corto plazo en los precios fue mucho menor que el de los cambios en la liquidez macroeconómica.
- Cambio en las preferencias de refugio: en episodios de tensión financiera localizada, el capital fluyó hacia bonos del Tesoro estadounidense y oro—refugios tradicionales—en lugar de los mercados cripto.
Estos factores macro superpuestos diluyeron notablemente la ventaja de contracción de oferta que suelen aportar los halving.
Patrones de negociación y capital institucional: la cautela toma el protagonismo
Al cierre de 2025, el mercado de Bitcoin entró en una clara fase de espera:
- Volatilidad de precios reducida: BTC cotizó durante un periodo prolongado en un rango estrecho de 84 000–94 000 $, reflejando la falta de convicción tanto de alcistas como de bajistas.
- Salidas institucionales intermitentes: algunos ETF de Bitcoin registraron salidas netas a final de año, lo que amplificó la presión vendedora a corto plazo y pesó sobre los precios.
Esto indica un mercado en pleno ajuste estructural tras la formación de precios en niveles elevados.
¿Ha terminado el ciclo de cuatro años o ha evolucionado?
La cuestión sobre el fin del “ciclo de cuatro años de Bitcoin” se convirtió en uno de los temas centrales al cierre de 2025:
- Partidarios del fin de ciclo: algunos analistas sostienen que, al estar los factores de oferta plenamente descontados por el mercado, los halving ya no impulsan el precio y el modelo de ciclo tradicional está en declive.
- Defensores de la evolución del ciclo: otros consideran que el ciclo persiste, pero ha evolucionado hacia un “ciclo compuesto” influido por la política macroeconómica, la asignación institucional y la liquidez global.
Sea cual sea la postura, el mercado coincide: Bitcoin está pasando de ser un activo impulsado por narrativas a convertirse en un instrumento financiero altamente sistematizado.
Perspectivas para 2026: tres áreas clave de atención
De cara a 2026, la atención del mercado se centra en tres áreas principales:
- Liquidez global y tendencias de tipos de interés: los cambios de política de los grandes bancos centrales siguen siendo la principal variable para la valoración de activos de riesgo.
- Asignación de capital institucional: nuevas entradas netas en ETF y capital a largo plazo podrían redefinir la dirección del mercado.
- Estructura técnica y sentimiento de mercado: los niveles clave de soporte y resistencia marcarán la trayectoria a medio plazo.
Actualmente, BTC fluctúa en torno a los 88 000 $, con el mercado en general a la espera de una señal clara de tendencia.
Conclusión: Bitcoin entra en una fase de “desmitificación”
En 2025, Bitcoin cerró por primera vez un año posterior al halving con rentabilidad negativa, marcando un punto de inflexión fundamental en su lógica de mercado. Para los inversores, este cambio deja tres mensajes clave:
- Los ciclos históricos ya no son la única referencia para la toma de decisiones.
- La importancia de la liquidez macro y del sentimiento de riesgo sigue aumentando.
- Aunque la lógica de valor a largo plazo se mantiene, la volatilidad a corto plazo se parecerá cada vez más a la de los activos financieros tradicionales.
Bitcoin entra en una etapa de descubrimiento de precios más madura y compleja que nunca.