Fuente de la imagen: Anuncio oficial de Tether
La convergencia entre la IA y el sector de las criptomonedas se acelera. En este contexto, Tether evoluciona de emisor tradicional de stablecoins a actor tecnológico transversal.
El reciente lanzamiento del framework QVAC Fabric AI marca la entrada oficial de Tether en el espacio de infraestructura de IA. Su característica principal: permitir que dispositivos de consumo, como smartphones, entrenen modelos de IA con hasta mil millones de parámetros.
Según fuentes públicas, su rendimiento es el siguiente:
Modelo de 100 millones de parámetros: el entrenamiento se completa en pocos minutos
Modelo de 1 000 millones de parámetros: alrededor de 1–2 horas
Tamaño máximo soportado: escalable hasta 13 000 millones de parámetros
Esta capacidad reduce de forma significativa las barreras al desarrollo de IA, haciendo posible el entrenamiento local de modelos de gran tamaño.
A nivel estratégico, esto supone un paso relevante de Tether en los sectores de IA y potencia de cómputo, señalando su expansión más allá de la infraestructura financiera hacia un ecosistema compuesto por “datos + potencia de cómputo + IA”.

El objetivo principal de QVAC es trasladar el entrenamiento de IA de la nube a los dispositivos finales, haciendo posible una auténtica “IA en el dispositivo”.
Su arquitectura ofrece varias características clave:
Compatibilidad multiplataforma: soporta diversas arquitecturas de chip, incluidas GPU móviles y de escritorio
Capacidad de entrenamiento local: elimina la dependencia de los recursos de computación en la nube
Colaboración distribuida: permite el entrenamiento colaborativo entre múltiples dispositivos
Diseño orientado a la privacidad: los datos permanecen en el dispositivo local
Esta arquitectura transforma la operativa de la IA:
Modelo tradicional: los datos se suben a la nube y el entrenamiento de los modelos se realiza en centros de datos.
Modelo QVAC: los datos permanecen en el dispositivo y el entrenamiento de los modelos se realiza localmente o a través de redes distribuidas.
Este cambio no solo reduce los costes, sino que también aporta ventajas importantes en protección de la privacidad y control de la latencia.
El avance de QVAC se basa en la integración de dos tecnologías clave.
BitNet es un modelo de cuantización de bajo bit, que utiliza pesos de 1 bit o ternarios para representar los parámetros, reduciendo drásticamente la complejidad del modelo.
Ventajas principales:
Reducción sustancial del uso de memoria (hasta un 70 % o más)
Gran mejora de la eficiencia de inferencia
Optimizado para despliegue en dispositivos móviles
En esencia, esta tecnología sacrifica algo de precisión a cambio de una eficiencia computacional mucho mayor.
LoRA (Low-Rank Adaptation) es una solución líder para el ajuste fino de modelos grandes. Su enfoque principal consiste en:
Congelar los parámetros originales del modelo
Entrenar solo un pequeño número de parámetros adicionales
Ventajas principales:
Reducción drástica de los costes computacionales
Entrenamiento mucho más rápido
Ideal para iteración rápida
La combinación BitNet + LoRA genera una estructura altamente eficiente:
BitNet comprime el tamaño del modelo
LoRA reduce los costes de entrenamiento
Juntas, permiten entrenar modelos de gran escala en smartphones.
Los datos de prueba muestran el rendimiento de QVAC con distintos tamaños de modelo:
Modelo de 125 millones: unos 10 minutos
Modelo de 1 000 millones: alrededor de 1 hora
Modelos de 3 000–4 000 millones: pueden ejecutarse en smartphones de gama alta
Modelo de 13 000 millones: el entrenamiento se completó en ciertos dispositivos
En inferencia, las GPU móviles superan a las CPU por un factor de 2 a 10, con una reducción significativa en el uso de memoria.
Estos resultados demuestran que los dispositivos de usuario final ya pueden gestionar modelos de IA de escala media. (Nota: aquí “entrenamiento” se refiere principalmente a ajuste fino, no al entrenamiento completo del modelo desde cero).
La industria de la IA está experimentando cambios estructurales de fondo:
Los costes de potencia de cómputo aumentan: entrenar modelos grandes requiere clústeres de GPU, lo que resulta costoso y supone altas barreras de entrada.
Recursos de computación altamente concentrados: la mayoría están controlados por unos pocos gigantes tecnológicos, dando lugar a un “monopolio de potencia de cómputo”.
El sector de las criptomonedas busca nuevas narrativas: a medida que evolucionan los ciclos de mercado, el sector explora nuevos motores de crecimiento—IA, DePIN (infraestructura física descentralizada) y redes de computación distribuidas.
En este contexto, QVAC proporciona una base práctica para redes de computación distribuidas.
El impacto más relevante del framework QVAC reside en el avance de la IA descentralizada.
Las futuras redes de IA podrán estar formadas por un gran número de dispositivos finales:
Smartphones
PCs
Dispositivos IoT
Estos dispositivos actúan como fuentes de datos y proveedores de potencia de cómputo.
QVAC es compatible con el aprendizaje federado:
Los datos nunca salen del dispositivo
Los modelos se entrenan mediante el intercambio de parámetros
Esto resulta especialmente relevante para sectores sensibles a la privacidad.
Junto con mecanismos blockchain, esto podría permitir:
Que los usuarios aporten potencia de cómputo y reciban recompensas
Que las tareas de entrenamiento de modelos se distribuyan en la red
Que la IA se convierta en un servicio negociable
Esta visión encaja plenamente con la narrativa actual de DePIN.
La implantación de QVAC impactará a diferentes actores:
Desarrolladores: menores costes de desarrollo, sin necesidad de recursos cloud, despliegue de modelos más flexible
Usuarios: mayor privacidad de datos, posibilidad de participar en el entrenamiento de IA y potencial para obtener recompensas
Fabricantes de hardware: más valor para smartphones y dispositivos finales, con la IA como nuevo argumento de venta
Proyectos de criptomonedas: oportunidad de construir redes de IA distribuidas e innovar en modelos económicos de tokens
Aunque el panorama es prometedor, persisten varios retos en la práctica:
Limitaciones de rendimiento: la potencia de cómputo de los smartphones sigue lejos de la de los centros de datos; las tareas complejas aún requieren la nube.
Consumo energético y desgaste del dispositivo: el entrenamiento prolongado puede provocar sobrecalentamiento y degradación de la batería.
Ecosistema inmaduro: las herramientas de desarrollo y los casos de uso aún se encuentran en fases iniciales.
Desafíos de seguridad: los modelos locales son más vulnerables a manipulaciones y el entrenamiento distribuido enfrenta riesgos de ataques.
Modelo de negocio incompleto: sigue abierto cómo incentivar a los usuarios para aportar potencia de cómputo.
QVAC podría estar inaugurando una nueva era en la dinámica de producción de la IA.
El entrenamiento de IA se democratiza: pasa de un sistema dominado por grandes tecnológicas a un modelo abierto en el que pueden participar tanto desarrolladores como particulares.
La estructura de la potencia de cómputo evoluciona: de centros de datos centralizados a redes distribuidas de dispositivos finales.
La naturaleza de los modelos de IA puede transformarse, pasando de ser simples herramientas de software a “activos” económicos negociables, integrados como componentes básicos en aplicaciones y formando parte de la economía Web3.
Estos cambios redefinirán la función productiva de la IA, reducirán costes, ampliarán la participación y acelerarán la innovación, impulsando al sector hacia una etapa más abierta y eficiente.
El framework QVAC AI de Tether es una innovación tecnológica y, a la vez, un nuevo experimento en infraestructura de IA.
Ahora que “entrenar modelos de mil millones de parámetros en smartphones” es una realidad, los límites de la IA se están redefiniendo:
De la nube al dispositivo final
De lo centralizado a lo distribuido
De lo cerrado a lo abierto
Esta tendencia puede ser el punto de partida clave para la integración futura de la IA y Web3.





