Doce años después del “divorcio” de los cofundadores de Ethereum, Charles Hoskinson parece haber vuelto a desafiar a Vitalik Buterin. La chispa fue la publicación del Mandato de la Fundación Ethereum, un documento que podría convertirse en el comienzo de una constitución para la mayor altcoin del mercado en este momento.
Sin embargo, Hoskinson está convencido de que Ethereum solo intenta ponerse al día con Cardano (ADA). Incluso ofreció a sus competidores la ayuda de su principal aliado, la Universidad de Buenos Aires.
En el documento publicado el 13 de marzo de 2026, la Fundación Ethereum delineó tres pilares clave de su trabajo: subsidiariedad, protección de valores y temporalidad. Este último significa que con el tiempo el papel de la Fundación Ethereum debería disolverse y se espera que el ecosistema se vuelva completamente autónomo.
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Para el creador de Cardano, este mandato parece más una repetición de lo que ya se implementó en Argentina. En diciembre de 2024, se realizó una convención global en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, que efectivamente se convirtió en la constitución de Cardano.
Si se compara el mandato con la constitución, la diferencia fundamental entre estos documentos es que el mecanismo de control en el Mandato de la Fundación Ethereum se basa en la autoridad moral y la posible pérdida de confianza por parte de los desarrolladores. En Cardano, es un comité constitucional completo el que tiene poder de veto sobre las actualizaciones que, en su opinión, puedan violar la ley.
Quizás por eso Hoskinson es irónico cuando dice que si Ethereum realmente quiere madurar y convertir su mandato en una verdadera constitución, debería venir a Buenos Aires y recibir la aprobación en la UBA.