La OCC de EE. UU. permite a los bancos obtener ganancias sin riesgo en los servicios de criptomonedas
El 9 de diciembre, la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) de EE. UU. publicó la Carta de Interpretación 1188, que aclara que permite a los bancos nacionales participar en transacciones de activos digitales en un modo de “capital sin riesgo” sin mantener inventario de tokens ni asumir exposición neta al riesgo.
Esto significa que los bancos pueden actuar simultáneamente como intermediarios de compra y venta, conectando y emparejando transacciones para los clientes, con una naturaleza comercial similar a la de los corredores de valores tradicionales.
Esta medida responde directamente a las principales demandas de los bancos tradicionales para ingresar en el mercado de criptomonedas de manera conforme, y también les proporciona un camino claro y controlado para participar sin riesgos.
El núcleo de esta política es que “la tecnología no debe convertirse en una barrera para los negocios”, ya que los reguladores consideran que las funciones principales de custodia y transacción de activos digitales no difieren esencialmente de las operaciones financieras tradicionales, y pueden integrarse dentro del marco legal existente de los bancos.
Este cambio en la política también marca una transición en el enfoque regulatorio, que pasa de una “aislación y escepticismo prudente” a una “clasificación e integración conforme” en una nueva dirección.
Además, la OCC ha reservado para la industria de las criptomonedas un canal clave de acceso mediante la concesión de licencias fiduciarias nacionales. Las empresas de criptomonedas que cumplan con los requisitos de capital, gestión normativa y estrictos estándares de control de riesgos pueden solicitar una licencia fiduciaria federal, y una vez aprobadas, podrán realizar actividades principales como custodia de activos digitales y gestión de reservas de stablecoins bajo la supervisión de la OCC.
Esta política también rechaza indirectamente las presiones del sector bancario tradicional que alegan “competencia desleal”, demostrando que la OCC otorga permisos financieros basados en la sustancia de la actividad y no en la forma tecnológica, garantizando un acceso justo al mercado para todo tipo de instituciones.
En resumen, esta iniciativa regulatoria de la OCC permite a los bancos tradicionales ofrecer servicios de criptomonedas legalmente y participar en el mercado para evitar la pérdida de clientes; mientras que las empresas de criptomonedas pueden obtener confianza institucional y mejorar sus negocios con la licencia fiduciaria federal.
A nivel global, esta práctica regulatoria pionera podría influir en las reglas de criptomonedas en otros centros financieros principales, y así redefinir el panorama internacional de regulación de las finanzas criptográficas.
En general, la OCC no ha relajado simplemente las reglas, sino que ha clasificado y alineado los negocios de criptomonedas dentro del marco legal existente, con el objetivo de integrarlos sistemáticamente en la regulación financiera tradicional.
#OCC
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La OCC de EE. UU. permite a los bancos obtener ganancias sin riesgo en los servicios de criptomonedas
El 9 de diciembre, la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) de EE. UU. publicó la Carta de Interpretación 1188, que aclara que permite a los bancos nacionales participar en transacciones de activos digitales en un modo de “capital sin riesgo” sin mantener inventario de tokens ni asumir exposición neta al riesgo.
Esto significa que los bancos pueden actuar simultáneamente como intermediarios de compra y venta, conectando y emparejando transacciones para los clientes, con una naturaleza comercial similar a la de los corredores de valores tradicionales.
Esta medida responde directamente a las principales demandas de los bancos tradicionales para ingresar en el mercado de criptomonedas de manera conforme, y también les proporciona un camino claro y controlado para participar sin riesgos.
El núcleo de esta política es que “la tecnología no debe convertirse en una barrera para los negocios”, ya que los reguladores consideran que las funciones principales de custodia y transacción de activos digitales no difieren esencialmente de las operaciones financieras tradicionales, y pueden integrarse dentro del marco legal existente de los bancos.
Este cambio en la política también marca una transición en el enfoque regulatorio, que pasa de una “aislación y escepticismo prudente” a una “clasificación e integración conforme” en una nueva dirección.
Además, la OCC ha reservado para la industria de las criptomonedas un canal clave de acceso mediante la concesión de licencias fiduciarias nacionales. Las empresas de criptomonedas que cumplan con los requisitos de capital, gestión normativa y estrictos estándares de control de riesgos pueden solicitar una licencia fiduciaria federal, y una vez aprobadas, podrán realizar actividades principales como custodia de activos digitales y gestión de reservas de stablecoins bajo la supervisión de la OCC.
Esta política también rechaza indirectamente las presiones del sector bancario tradicional que alegan “competencia desleal”, demostrando que la OCC otorga permisos financieros basados en la sustancia de la actividad y no en la forma tecnológica, garantizando un acceso justo al mercado para todo tipo de instituciones.
En resumen, esta iniciativa regulatoria de la OCC permite a los bancos tradicionales ofrecer servicios de criptomonedas legalmente y participar en el mercado para evitar la pérdida de clientes; mientras que las empresas de criptomonedas pueden obtener confianza institucional y mejorar sus negocios con la licencia fiduciaria federal.
A nivel global, esta práctica regulatoria pionera podría influir en las reglas de criptomonedas en otros centros financieros principales, y así redefinir el panorama internacional de regulación de las finanzas criptográficas.
En general, la OCC no ha relajado simplemente las reglas, sino que ha clasificado y alineado los negocios de criptomonedas dentro del marco legal existente, con el objetivo de integrarlos sistemáticamente en la regulación financiera tradicional.
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