Recientemente, las reglas de distribución de tokens del proyecto Alpha de un exchange líder han generado muchas discusiones. A simple vista, parece un mecanismo anti-bots, pero en el fondo cambia toda la lógica de participación.
Las reglas en sí no son complicadas: en el primer minuto de compra, se descuentan 30 puntos; después, cada minuto se reduce en 1 punto, llegando a un mínimo de 10 puntos, estabilizándose aproximadamente a los 20 minutos. Suena simple y directo, pero en realidad es muy inteligente—transforma la competencia de pura rapidez en una cuestión de juicio.
Se puede ver esto claramente en el rendimiento de $THQ. El proyecto se agotó en los primeros 40 segundos tras su lanzamiento, y luego se desplomó instantáneamente en la apertura. Esto no fue casualidad. Los participantes que entraron en el primer minuto, recibieron las mayores penalizaciones y tuvieron los mayores costos; en cambio, los que realmente ganaron dinero fueron aquellos que se atrevieron a entrar en el minuto 5 o 10—ellos aprovecharon una oportunidad similar a un menor costo.
El resultado es bastante realista: las personas comunes que no pueden competir en rapidez, en realidad tienen una oportunidad; los bots y los inversores minoristas que siguen ciegamente la tendencia, terminan siendo las víctimas. Si las reglas están bien diseñadas, el mercado enseña a la gente cómo comportarse por sí mismo.
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Recientemente, las reglas de distribución de tokens del proyecto Alpha de un exchange líder han generado muchas discusiones. A simple vista, parece un mecanismo anti-bots, pero en el fondo cambia toda la lógica de participación.
Las reglas en sí no son complicadas: en el primer minuto de compra, se descuentan 30 puntos; después, cada minuto se reduce en 1 punto, llegando a un mínimo de 10 puntos, estabilizándose aproximadamente a los 20 minutos. Suena simple y directo, pero en realidad es muy inteligente—transforma la competencia de pura rapidez en una cuestión de juicio.
Se puede ver esto claramente en el rendimiento de $THQ. El proyecto se agotó en los primeros 40 segundos tras su lanzamiento, y luego se desplomó instantáneamente en la apertura. Esto no fue casualidad. Los participantes que entraron en el primer minuto, recibieron las mayores penalizaciones y tuvieron los mayores costos; en cambio, los que realmente ganaron dinero fueron aquellos que se atrevieron a entrar en el minuto 5 o 10—ellos aprovecharon una oportunidad similar a un menor costo.
El resultado es bastante realista: las personas comunes que no pueden competir en rapidez, en realidad tienen una oportunidad; los bots y los inversores minoristas que siguen ciegamente la tendencia, terminan siendo las víctimas. Si las reglas están bien diseñadas, el mercado enseña a la gente cómo comportarse por sí mismo.