#加密货币监管 Al revisar el proceso de regulación de las criptomonedas en estos años, no puedo evitar sentir una profunda emoción. Desde los primeros tiempos en los que apenas despertaba interés, hasta ahora, cuando la Comisión de Valores de EE. UU. (SEC) ha convocado una reunión del Comité Asesor de Inversores para discutir específicamente la regulación de la tokenización, es evidente que este campo ha captado la atención de las finanzas tradicionales. La divergencia entre las instituciones financieras tradicionales y las empresas de criptomonedas en esta reunión me recuerda las controversias en 2017 con el lanzamiento de los futuros de Bitcoin. En aquel entonces, también, las instituciones financieras tradicionales y las nuevas empresas de criptomonedas mantenían posturas enfrentadas.
La historia siempre se repite de manera sorprendente. Al igual que en el choque entre las empresas de internet y los sectores tradicionales en su momento, el enfrentamiento entre viejas y nuevas fuerzas suele impulsar la creación de marcos regulatorios más completos. Sin embargo, esta vez la situación parece más compleja. La tokenización implica la incorporación de activos reales en la cadena, abarcando un espectro más amplio y con más partes interesadas.
Desde la experiencia pasada, la formulación de políticas regulatorias suele ser un proceso de constante negociación. El presidente de la SEC, Paul Atkins, mencionó la necesidad de ofrecer vías de cumplimiento para la innovación, lo que me recuerda la negativa de la SEC en 2018 a aprobar un ETF de Bitcoin. En ese momento, el mercado lloraba, pero ahora parece que esas decisiones sentaron las bases para el desarrollo a largo plazo del sector.
Respecto a las divergencias actuales, creo que reflejan precisamente la vitalidad del mercado. Como dijo Samara Cohen, la diversidad de opiniones refleja los desafíos, pero también implica que existen múltiples soluciones posibles. El camino de la regulación en el futuro será sinuoso, pero mientras las partes mantengan una actitud abierta y constructiva, finalmente podrán encontrar un punto de equilibrio.
Al revisar los altibajos de los últimos diez años, siento profundamente que la industria de las criptomonedas necesita una actitud más madura para afrontar la regulación. La resistencia excesiva solo retrasará el desarrollo del sector, mientras que participar activamente en las discusiones políticas y cumplir con las normativas es el camino correcto. Después de todo, una industria sin regulación difícilmente llegará a ser mainstream. Tomemos la historia como referencia y desempeñemos un papel más activo y constructivo en este nuevo juego de regulación en esta nueva era.
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#加密货币监管 Al revisar el proceso de regulación de las criptomonedas en estos años, no puedo evitar sentir una profunda emoción. Desde los primeros tiempos en los que apenas despertaba interés, hasta ahora, cuando la Comisión de Valores de EE. UU. (SEC) ha convocado una reunión del Comité Asesor de Inversores para discutir específicamente la regulación de la tokenización, es evidente que este campo ha captado la atención de las finanzas tradicionales. La divergencia entre las instituciones financieras tradicionales y las empresas de criptomonedas en esta reunión me recuerda las controversias en 2017 con el lanzamiento de los futuros de Bitcoin. En aquel entonces, también, las instituciones financieras tradicionales y las nuevas empresas de criptomonedas mantenían posturas enfrentadas.
La historia siempre se repite de manera sorprendente. Al igual que en el choque entre las empresas de internet y los sectores tradicionales en su momento, el enfrentamiento entre viejas y nuevas fuerzas suele impulsar la creación de marcos regulatorios más completos. Sin embargo, esta vez la situación parece más compleja. La tokenización implica la incorporación de activos reales en la cadena, abarcando un espectro más amplio y con más partes interesadas.
Desde la experiencia pasada, la formulación de políticas regulatorias suele ser un proceso de constante negociación. El presidente de la SEC, Paul Atkins, mencionó la necesidad de ofrecer vías de cumplimiento para la innovación, lo que me recuerda la negativa de la SEC en 2018 a aprobar un ETF de Bitcoin. En ese momento, el mercado lloraba, pero ahora parece que esas decisiones sentaron las bases para el desarrollo a largo plazo del sector.
Respecto a las divergencias actuales, creo que reflejan precisamente la vitalidad del mercado. Como dijo Samara Cohen, la diversidad de opiniones refleja los desafíos, pero también implica que existen múltiples soluciones posibles. El camino de la regulación en el futuro será sinuoso, pero mientras las partes mantengan una actitud abierta y constructiva, finalmente podrán encontrar un punto de equilibrio.
Al revisar los altibajos de los últimos diez años, siento profundamente que la industria de las criptomonedas necesita una actitud más madura para afrontar la regulación. La resistencia excesiva solo retrasará el desarrollo del sector, mientras que participar activamente en las discusiones políticas y cumplir con las normativas es el camino correcto. Después de todo, una industria sin regulación difícilmente llegará a ser mainstream. Tomemos la historia como referencia y desempeñemos un papel más activo y constructivo en este nuevo juego de regulación en esta nueva era.