La Reserva Federal ha vuelto a abrir el grifo, y la discusión sobre "QE encubido" en el mercado ya es cosa del pasado. La historia ha demostrado una y otra vez que cada gran inyección de liquidez en realidad enciende una fiesta en los precios de los activos.
En la última reunión de política monetaria, el resultado de la votación de la Fed fue excepcional—9 votos a favor y 3 en contra. Detrás de estos números se esconde una profunda divergencia en las decisiones sobre el rumbo futuro.
Sin embargo, lo que realmente importa no es la bajada de tipos en sí misma. Lo que merece más atención es esa "línea oculta": la Fed anunció la reanudación de las compras de bonos del Estado, con una escala de aproximadamente 4000 millones de dólares en el primer mes. Tras la publicación de la resolución, el Nasdaq cerró con una subida del 0.33%. El mercado ya ha visto a través de esta estrategia—por más que se explique, la expansión del balance sigue siendo, en esencia, QE, solo con otro nombre.
**Las contradicciones en la política emergen**
A simple vista, la bajada de 25 puntos básicos fue totalmente previsible. Pero la división interna ya se ha hecho pública, con tres funcionarios que votaron en contra. Las voces en la sala fueron sinceras: actualmente enfrentamos una "dualidad de objetivos poco común"—la inflación todavía está en niveles elevados, pero el empleo ya está en declive.
Este doble golpe ha llevado la política monetaria al límite. En un escenario con datos económicos incompletos y perspectivas borrosas, las decisiones de la Fed parecen ser tanto indecisas como pasivas. Esta incertidumbre en sí misma ya se ha convertido en la mayor variable del mercado.
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La Reserva Federal ha vuelto a abrir el grifo, y la discusión sobre "QE encubido" en el mercado ya es cosa del pasado. La historia ha demostrado una y otra vez que cada gran inyección de liquidez en realidad enciende una fiesta en los precios de los activos.
En la última reunión de política monetaria, el resultado de la votación de la Fed fue excepcional—9 votos a favor y 3 en contra. Detrás de estos números se esconde una profunda divergencia en las decisiones sobre el rumbo futuro.
Sin embargo, lo que realmente importa no es la bajada de tipos en sí misma. Lo que merece más atención es esa "línea oculta": la Fed anunció la reanudación de las compras de bonos del Estado, con una escala de aproximadamente 4000 millones de dólares en el primer mes. Tras la publicación de la resolución, el Nasdaq cerró con una subida del 0.33%. El mercado ya ha visto a través de esta estrategia—por más que se explique, la expansión del balance sigue siendo, en esencia, QE, solo con otro nombre.
**Las contradicciones en la política emergen**
A simple vista, la bajada de 25 puntos básicos fue totalmente previsible. Pero la división interna ya se ha hecho pública, con tres funcionarios que votaron en contra. Las voces en la sala fueron sinceras: actualmente enfrentamos una "dualidad de objetivos poco común"—la inflación todavía está en niveles elevados, pero el empleo ya está en declive.
Este doble golpe ha llevado la política monetaria al límite. En un escenario con datos económicos incompletos y perspectivas borrosas, las decisiones de la Fed parecen ser tanto indecisas como pasivas. Esta incertidumbre en sí misma ya se ha convertido en la mayor variable del mercado.