Pi Network acaba de anunciar que superó el umbral de 10 millones de usuarios verificados a través de su sistema propietario KYC (pi://kyc), marcando un hito importante en el camino hacia su tan prometido lanzamiento de la mainnet. Sin embargo, los críticos argumentan que este logro enmascara problemas fundamentales sobre si la plataforma alguna vez ofrecerá beneficios tangibles a su base de usuarios.
El Logro: Los Números No Cuentan Toda la Historia
A partir del 16 de abril, la aplicación móvil centralizada de la plataforma ahora cuenta con 10 millones de “Pioneros” verificados que han completado la verificación de identidad. Según el anuncio del equipo, este enfoque de verificación propietario combina “automatización por máquina y verificación humana hiperlocal y colaborativa” para agilizar el proceso de KYC. Nicolas Kokkalis, cofundador y líder tecnológico, enmarcó esto como prueba de que “la industria no necesita depender de servicios fiduciarios para tener éxito”, sugiriendo que la solución podría ser licenciada eventualmente a otras plataformas Web3.
La compañía ha establecido objetivos claros para la próxima fase: una vez que 15 millones de usuarios completen el KYC—lo que requiere solo 5 millones de verificaciones más—y asumiendo que se construyan 100 aplicaciones basadas en Pi, el equipo planea lanzar la mainnet de la Red Abierta en 2024 (pendiente de “condiciones favorables del entorno externo”).
El Escepticismo: Los Críticos Cuestionan la Utilidad en el Mundo Real
El precio actual del token PI es de $0.21 con una capitalización de mercado de $1.72 mil millones y 8.36 mil millones de tokens en circulación. A pesar de estas cifras, la firma de análisis empresarial AIMultiple expresó serias preocupaciones sobre si los usuarios realmente se beneficiarán. Según el análisis de la firma, los tokens Pi actualmente no pueden ser intercambiados por moneda fiduciaria en ninguna plataforma, limitando severamente su utilidad práctica.
Más críticamente, el analista Cem Dilmegani argumenta que la plataforma opera principalmente como un sistema de marketing de afiliados en lugar de un proyecto blockchain genuino. Los usuarios generan Pi presionando un botón diariamente, con incentivos ligados a atraer nuevos participantes al ecosistema. “Los fundadores ya están beneficiándose de la app a través de publicidad en video opcional”, señaló Dilmegani, sugiriendo que la verdadera estrategia de monetización apunta a los anunciantes en lugar de recompensar a los usuarios comunes.
La Preocupación: ¿Alguna Vez Sucederá la Mainnet?
Dilmegani sugirió que lanzar una mainnet abierta podría en realidad ser contraproducente. Si se habilitara el comercio de repente, argumentó, el token probablemente sufriría una caída brusca en su precio a medida que los primeros mineros y usuarios se apresuren a vender, haciendo que el compromiso diario sea menos atractivo para los nuevos participantes y, en última instancia, destruyendo la propuesta de valor de la app para los anunciantes.
Pi Network, que se lanzó en 2019, actualmente opera como un sistema cerrado donde las monedas no pueden ser transferidas entre carteras ni comerciadas en exchanges. La prolongada línea de desarrollo del proyecto y el retraso en el lanzamiento de la mainnet han alimentado las dudas sobre si estas promesas se materializarán.
La Defensa: El Equipo de Pi Responde
Cuando Cointelegraph contactó con ellos para comentar, los representantes de Pi defendieron su “enfoque no convencional y novedoso”, afirmando que eligieron deliberadamente un “período de Red Cerrada” antes de abrir para permitir a los desarrolladores construir utilidades y escalar el procesamiento de KYC. Señalaron logros como el Pi Browser, la aplicación Node, Testnet, infraestructura blockchain, funcionalidad de Wallet y plataforma para desarrolladores.
“Creemos que todo lo que vale la pena lleva tiempo y paciencia”, respondió el representante, sugiriendo que una ejecución cuidadosa ahora aseguraría un “lanzamiento saludable” de la Red Abierta más adelante. Esta estrategia incremental contrasta marcadamente con la percepción de los críticos, que ven las demoras como indicio de vacilación o fallos fundamentales en el modelo económico.
La tensión entre la creciente base de usuarios verificados de Pi y las dudas persistentes sobre la utilidad del token resalta un desafío más amplio que enfrentan los proyectos blockchain alternativos: escalar la adopción es una cosa; construir una economía sostenible donde los tokens tengan valor real, otra muy distinta.
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Pi Network alcanza los 10M en hitos de KYC, pero la tokenómica y el valor real siguen siendo cuestionables
Pi Network acaba de anunciar que superó el umbral de 10 millones de usuarios verificados a través de su sistema propietario KYC (pi://kyc), marcando un hito importante en el camino hacia su tan prometido lanzamiento de la mainnet. Sin embargo, los críticos argumentan que este logro enmascara problemas fundamentales sobre si la plataforma alguna vez ofrecerá beneficios tangibles a su base de usuarios.
El Logro: Los Números No Cuentan Toda la Historia
A partir del 16 de abril, la aplicación móvil centralizada de la plataforma ahora cuenta con 10 millones de “Pioneros” verificados que han completado la verificación de identidad. Según el anuncio del equipo, este enfoque de verificación propietario combina “automatización por máquina y verificación humana hiperlocal y colaborativa” para agilizar el proceso de KYC. Nicolas Kokkalis, cofundador y líder tecnológico, enmarcó esto como prueba de que “la industria no necesita depender de servicios fiduciarios para tener éxito”, sugiriendo que la solución podría ser licenciada eventualmente a otras plataformas Web3.
La compañía ha establecido objetivos claros para la próxima fase: una vez que 15 millones de usuarios completen el KYC—lo que requiere solo 5 millones de verificaciones más—y asumiendo que se construyan 100 aplicaciones basadas en Pi, el equipo planea lanzar la mainnet de la Red Abierta en 2024 (pendiente de “condiciones favorables del entorno externo”).
El Escepticismo: Los Críticos Cuestionan la Utilidad en el Mundo Real
El precio actual del token PI es de $0.21 con una capitalización de mercado de $1.72 mil millones y 8.36 mil millones de tokens en circulación. A pesar de estas cifras, la firma de análisis empresarial AIMultiple expresó serias preocupaciones sobre si los usuarios realmente se beneficiarán. Según el análisis de la firma, los tokens Pi actualmente no pueden ser intercambiados por moneda fiduciaria en ninguna plataforma, limitando severamente su utilidad práctica.
Más críticamente, el analista Cem Dilmegani argumenta que la plataforma opera principalmente como un sistema de marketing de afiliados en lugar de un proyecto blockchain genuino. Los usuarios generan Pi presionando un botón diariamente, con incentivos ligados a atraer nuevos participantes al ecosistema. “Los fundadores ya están beneficiándose de la app a través de publicidad en video opcional”, señaló Dilmegani, sugiriendo que la verdadera estrategia de monetización apunta a los anunciantes en lugar de recompensar a los usuarios comunes.
La Preocupación: ¿Alguna Vez Sucederá la Mainnet?
Dilmegani sugirió que lanzar una mainnet abierta podría en realidad ser contraproducente. Si se habilitara el comercio de repente, argumentó, el token probablemente sufriría una caída brusca en su precio a medida que los primeros mineros y usuarios se apresuren a vender, haciendo que el compromiso diario sea menos atractivo para los nuevos participantes y, en última instancia, destruyendo la propuesta de valor de la app para los anunciantes.
Pi Network, que se lanzó en 2019, actualmente opera como un sistema cerrado donde las monedas no pueden ser transferidas entre carteras ni comerciadas en exchanges. La prolongada línea de desarrollo del proyecto y el retraso en el lanzamiento de la mainnet han alimentado las dudas sobre si estas promesas se materializarán.
La Defensa: El Equipo de Pi Responde
Cuando Cointelegraph contactó con ellos para comentar, los representantes de Pi defendieron su “enfoque no convencional y novedoso”, afirmando que eligieron deliberadamente un “período de Red Cerrada” antes de abrir para permitir a los desarrolladores construir utilidades y escalar el procesamiento de KYC. Señalaron logros como el Pi Browser, la aplicación Node, Testnet, infraestructura blockchain, funcionalidad de Wallet y plataforma para desarrolladores.
“Creemos que todo lo que vale la pena lleva tiempo y paciencia”, respondió el representante, sugiriendo que una ejecución cuidadosa ahora aseguraría un “lanzamiento saludable” de la Red Abierta más adelante. Esta estrategia incremental contrasta marcadamente con la percepción de los críticos, que ven las demoras como indicio de vacilación o fallos fundamentales en el modelo económico.
La tensión entre la creciente base de usuarios verificados de Pi y las dudas persistentes sobre la utilidad del token resalta un desafío más amplio que enfrentan los proyectos blockchain alternativos: escalar la adopción es una cosa; construir una economía sostenible donde los tokens tengan valor real, otra muy distinta.