Actualmente, la situación geopolítica global es tensa, los conflictos regionales son frecuentes y el gasto en defensa de los países continúa en aumento. La lógica detrás de esto es simple: las guerras modernas valoran más la tecnología, la información y los ataques precisos, en lugar de las tácticas de masa humana. La aparición de nuevas armas como drones, misiles de precisión y la guerra de información ha generado oportunidades de crecimiento a largo plazo para un grupo de acciones relacionadas con la industria armamentística. Para los inversores, la clave está en cómo seleccionar con precisión entre muchas empresas del sector militar y de armamento.
¿Qué son las acciones de la industria militar y de armamento?
Acciones de la industria militar (o de armamento) se refieren a empresas cotizadas cuyos productos o servicios están relacionados con la defensa nacional, abarcando un rango muy amplio. Desde pequeños objetos como cantimploras y uniformes militares, hasta sistemas de aviones de combate y misiles, siempre que la empresa suministre directa o indirectamente al sector de defensa, puede clasificarse como acción de la industria militar.
En un sentido amplio, siempre que la base de clientes de la empresa incluya departamentos de defensa gubernamentales, o sus proveedores upstream tengan relaciones comerciales con el Ministerio de Defensa, esa empresa tiene atributos militares. Esto también explica por qué algunas empresas que parecen “no ser” del sector militar, también se incluyen en esta categoría.
Desde el estallido del conflicto entre Rusia y Ucrania, la percepción global sobre la industria militar ha cambiado. Los casos en los que países pequeños logran resistir eficazmente a grandes potencias han hecho que los gobiernos reconozcan la importancia de invertir en tecnología. Por ello, las principales potencias militares están aumentando sus inversiones en armas de precisión, sistemas de drones y defensa cibernética, buscando maximizar la eficiencia con el menor número de bajas. En este contexto, los presupuestos militares se incrementan y las empresas de armamento también se benefician.
¿Qué aspectos tener en cuenta antes de invertir en acciones del sector militar?
Aunque las acciones del sector militar tienen una tendencia a largo plazo favorable, no todas las empresas etiquetadas como “militares” son dignas de inversión. Es importante centrarse en dos indicadores clave:
Primero, la proporción de ingresos por negocios militares. Si una empresa obtiene solo el 10-20% de sus ingresos totales de actividades militares, y la mayor parte de su negocio es civil, su precio de acción puede no beneficiarse plenamente de los dividendos del sector militar. Por ejemplo, Boeing, aunque es uno de los cinco principales proveedores de armamento en EE. UU., tiene su mayor fuente de ingresos en la aviación civil; las dificultades en ese mercado suelen arrastrar el valor total de sus acciones.
Segundo, si los productos están alineados con las demandas futuras. Las necesidades militares modernas están cambiando rápidamente: se espera que el número de tropas terrestres se mantenga estable o disminuya, mientras que la inversión en tecnología aérea, naval y en comunicaciones continúa creciendo. Esto significa que los pedidos tradicionales de equipamiento terrestre podrían desacelerarse, mientras que la demanda en aeroespacial, misiles y tecnologías de la información aumenta. Los inversores deben evaluar si la línea de productos de la empresa seleccionada se ajusta a esta tendencia.
Análisis profundo de los líderes en la industria militar en EE. UU.
Northrop Grumman (NOC): un referente en tecnología pura de la industria militar
Northrop Grumman (NOC) es el cuarto mayor fabricante mundial de armas y el mayor fabricante de radares. A diferencia de otras empresas del sector con negocios diversificados, Northrop es un ejemplo clásico de “acción pura de la industria militar”, con ingresos altamente concentrados en defensa.
Su competitividad proviene de una larga trayectoria en tecnologías avanzadas. La estrategia militar de EE. UU. actual se centra en la “disuasión estratégica”: mediante la demostración de ventajas tecnológicas abrumadoras, se busca que los adversarios abandonen las aventuras militares. Esto involucra áreas como reconocimiento espacial, misiles de largo alcance y comunicaciones militares, en las que Northrop es líder.
Desde el punto de vista financiero, la empresa muestra beneficios sólidos, con 18 años consecutivos de aumento en dividendos, reflejando una capacidad estable de generación de flujo de caja. Este año, Northrop también aceleró un plan de recompra de acciones por 500 millones de dólares, para proteger los intereses de los accionistas. Dado que la entrada a la tecnología de defensa es muy difícil, la preocupación global por la capacidad militar de EE. UU. impulsa inversiones a largo plazo. Como una de las empresas con mayor barrera tecnológica en el sector, Northrop merece atención.
Lockheed Martin (LMT): un líder en crecimiento estable en la industria militar
Lockheed Martin (LMT) es la mayor empresa del sector en el mundo, especializada en sistemas de misiles, aeroespacial y electrónica de defensa. Sus proyectos emblemáticos incluyen el F-35, siendo una de las acciones militares más importantes a nivel global.
Desde el punto de vista tecnológico, Lockheed posee capacidades de I+D de primer nivel mundial, cubriendo las necesidades militares clave de EE. UU. y sus aliados. En cuanto a la tendencia del precio, desde su salida a bolsa, ha mostrado una tendencia alcista a largo plazo, con fluctuaciones principalmente relacionadas con ajustes del mercado general y no con deterioro de los fundamentos. Desde una perspectiva de inversión a largo plazo, es un activo con potencial de crecimiento sostenido en el sector armamentístico.
Raytheon Technologies (RTX): una empresa que requiere cautela
Raytheon (RTX) también es uno de los cinco principales proveedores de armamento en EE. UU., involucrada en misiles, electrónica de defensa y aeroespacial. Sin embargo, en los últimos años ha enfrentado desafíos importantes, y en 2023 su rendimiento bursátil fue débil, principalmente por problemas en sus negocios civiles.
Específicamente, Raytheon utiliza un proceso de polvo metálico en componentes para el avión Airbus A320neo, que presenta riesgos de fractura en ambientes de alta presión. Dado que las aerolíneas están acelerando la adquisición de nuevos modelos para responder a la recuperación del turismo, este defecto puede obligar a detener durante mucho tiempo la operación de 350 aviones, con un ciclo de reparación de hasta 300 días por unidad. Esto afecta gravemente su negocio civil y también enfrenta posibles demandas millonarias por parte de Airbus y pérdida de clientes.
Aunque los pedidos militares de Raytheon siguen creciendo de manera estable, los riesgos en su negocio civil están erosionando sus beneficios. Los inversores deben esperar a que estos problemas se resuelvan antes de considerar una inversión.
General Dynamics (GD): un activo defensivo con dividendos estables
General Dynamics (GD) es uno de los cinco principales proveedores de armas en EE. UU., con negocios en tierra, mar y aire. A diferencia de las empresas puramente militares, GD también tiene negocios civiles, como la división de jets privados Gulfstream, que diversifica sus ingresos.
Esta estructura diversificada es una ventaja. Incluso durante la crisis financiera de 2008 o la pandemia de COVID-19 en 2020, sus beneficios no mostraron fluctuaciones significativas, ya que el mercado de aviones civiles de alta gama es menos sensible a los ciclos económicos. La distribución de ingresos es aproximadamente: 25% en civil, 23% en marina, 22% en seguridad nacional, 18% en sistemas de armas y 12% en servicios de misión.
Aunque su crecimiento de ingresos no es tan espectacular como el de algunas empresas tecnológicas, GD logra beneficios estables mediante gestión de costos y la larga vida útil de sus equipos militares. Sus dividendos han aumentado durante 32 años consecutivos, siendo una de las 30 empresas en EE. UU. con este récord. Esta estabilidad la convierte en una opción preferida para inversores defensivos.
Boeing (BA): oportunidad de compra en medio de dificultades civiles
Boeing (BA) es uno de los dos principales fabricantes mundiales de aviación civil (el otro es Airbus). Como uno de los cinco principales proveedores militares en EE. UU., produce aviones como el B-52 y helicópteros Apache.
No obstante, la caída en el precio de Boeing se debe principalmente a problemas en su negocio civil. Entre 2018 y 2019, el 737 MAX sufrió accidentes que llevaron a su suspensión global; posteriormente, la pandemia afectó severamente sus pedidos y entregas. Además, surgen nuevas amenazas competitivas, como la aparición de fabricantes chinos de aviones comerciales apoyados por el gobierno, que podrían disputar el mercado mundial.
Desde la perspectiva de inversión, la parte militar de Boeing sigue creciendo de forma estable, pero el futuro del negocio civil es incierto. Por ello, es más recomendable esperar a que el precio caiga más antes de comprar, en lugar de comprar en alza.
Caterpillar (CAT): la verdadera cara de una acción que parece militar
Caterpillar (CAT), aunque a menudo se incluye en acciones del sector militar, tiene menos del 30% de ingresos relacionados con el sector militar, siendo su negocio principal maquinaria de construcción. La etiqueta de “acción militar” se debe a que sus productos pueden ser útiles en reconstrucciones tras guerras o desastres.
Existen muchas empresas similares: FedEx, que ha contratado transporte de correo en zonas de guerra; empresas que fabrican cantimploras o botas militares, cuyos principales clientes son departamentos de defensa. Esto indica que, al elegir acciones, los inversores deben profundizar en la estructura real del negocio, en lugar de confiar solo en la etiqueta.
Oportunidades en acciones militares en Taiwán
La importancia geopolítica del estrecho de Taiwán aumenta día a día, y ambos lados están incrementando sus presupuestos de defensa. Esto crea nuevas oportunidades para las empresas militares locales.
Thunder Tiger (8033.TW), que originalmente fabricaba juguetes controlados a distancia, ha logrado transformarse en una empresa de defensa con el auge del mercado de drones. En 2022, su valor en bolsa subió considerablemente, reflejando optimismo del mercado sobre su futuro en defensa.
Hanshyn (2634.TW) tiene una estructura similar a Boeing, con divisiones civiles y militares. Sus negocios civiles incluyen mantenimiento y venta de componentes de aviones, mientras que en defensa se centra en entrenadores militares. A diferencia de Boeing o Raytheon, que enfrentan dificultades por productos o marcas específicas, Hanshyn tiene una estructura diversificada que le permite resistir mejor los riesgos. Mientras aumenten las demandas del sector, sus servicios de mantenimiento y reparación seguirán creciendo, manteniendo una relativa estabilidad en su cotización.
¿Por qué las acciones de armamento valen la pena para inversión a largo plazo?
Desde la evolución del escenario global, las acciones del sector militar tienen tres ventajas de inversión a largo plazo, que también coinciden con las teorías de inversión en valor de los grandes inversores.
Primero, la duración del ciclo es suficiente. La historia humana nunca ha cesado realmente los conflictos. Aunque las formas específicas de conflicto cambian, la necesidad central de las fuerzas armadas —la capacidad de defensa— es eterna. Esto significa que la industria militar no enfrentará un riesgo de “declive industrial”, sino que tendrá ciclos de crecimiento muy largos.
Segundo, las barreras de entrada son profundas. La tecnología más avanzada generalmente se desarrolla en laboratorios y en las fuerzas armadas, y muchas tecnologías civiles provienen de adaptaciones militares. Además, las compras militares involucran consideraciones de seguridad nacional, y los gobiernos prefieren trabajar con proveedores confiables ya establecidos. Esta doble barrera de tecnología y confianza dificulta que nuevos entrantes sustituyan a los líderes actuales.
Tercero, las fuerzas motrices del crecimiento son fuertes. La tendencia hacia una política regionalizada, el aumento de barreras comerciales y la inversión en capacidades defensivas nacionales continuarán en el futuro cercano. Mientras no haya una desmovilización masiva (probabilidad muy baja), las acciones militares seguirán teniendo potencial de crecimiento.
Recomendaciones de inversión y conclusión
En resumen, las acciones del sector militar tienen potencial como inversión a largo plazo, pero los inversores deben entender un aspecto clave: no todas las empresas etiquetadas como “militares” son dignas de inversión.
Al elegir, hay que centrarse en: ¿qué proporción de sus ingresos proviene del negocio militar? ¿Sus negocios civiles enfrentan riesgos? ¿Sus productos militares están alineados con las demandas futuras? Solo cuando estas respuestas sean satisfactorias, vale la pena establecer una posición a largo plazo.
Ejemplos como Raytheon y Boeing nos enseñan que, incluso con pedidos militares en aumento, el deterioro en otros negocios puede hacer caer mucho el valor de las acciones. Por ello, investigar en profundidad la estructura financiera, la posición en la industria, las dinámicas del mercado civil y las tendencias geopolíticas globales, es fundamental para tomar decisiones de inversión inteligentes.
A largo plazo, seleccionar líderes en la industria con negocios puros, barreras de entrada profundas y beneficios estables suele ser más rentable que perseguir tendencias de forma impulsiva.
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¿ Cómo elegir acciones de armamento? Los líderes en la industria militar que merecen atención y las estrategias de inversión
Actualmente, la situación geopolítica global es tensa, los conflictos regionales son frecuentes y el gasto en defensa de los países continúa en aumento. La lógica detrás de esto es simple: las guerras modernas valoran más la tecnología, la información y los ataques precisos, en lugar de las tácticas de masa humana. La aparición de nuevas armas como drones, misiles de precisión y la guerra de información ha generado oportunidades de crecimiento a largo plazo para un grupo de acciones relacionadas con la industria armamentística. Para los inversores, la clave está en cómo seleccionar con precisión entre muchas empresas del sector militar y de armamento.
¿Qué son las acciones de la industria militar y de armamento?
Acciones de la industria militar (o de armamento) se refieren a empresas cotizadas cuyos productos o servicios están relacionados con la defensa nacional, abarcando un rango muy amplio. Desde pequeños objetos como cantimploras y uniformes militares, hasta sistemas de aviones de combate y misiles, siempre que la empresa suministre directa o indirectamente al sector de defensa, puede clasificarse como acción de la industria militar.
En un sentido amplio, siempre que la base de clientes de la empresa incluya departamentos de defensa gubernamentales, o sus proveedores upstream tengan relaciones comerciales con el Ministerio de Defensa, esa empresa tiene atributos militares. Esto también explica por qué algunas empresas que parecen “no ser” del sector militar, también se incluyen en esta categoría.
Desde el estallido del conflicto entre Rusia y Ucrania, la percepción global sobre la industria militar ha cambiado. Los casos en los que países pequeños logran resistir eficazmente a grandes potencias han hecho que los gobiernos reconozcan la importancia de invertir en tecnología. Por ello, las principales potencias militares están aumentando sus inversiones en armas de precisión, sistemas de drones y defensa cibernética, buscando maximizar la eficiencia con el menor número de bajas. En este contexto, los presupuestos militares se incrementan y las empresas de armamento también se benefician.
¿Qué aspectos tener en cuenta antes de invertir en acciones del sector militar?
Aunque las acciones del sector militar tienen una tendencia a largo plazo favorable, no todas las empresas etiquetadas como “militares” son dignas de inversión. Es importante centrarse en dos indicadores clave:
Primero, la proporción de ingresos por negocios militares. Si una empresa obtiene solo el 10-20% de sus ingresos totales de actividades militares, y la mayor parte de su negocio es civil, su precio de acción puede no beneficiarse plenamente de los dividendos del sector militar. Por ejemplo, Boeing, aunque es uno de los cinco principales proveedores de armamento en EE. UU., tiene su mayor fuente de ingresos en la aviación civil; las dificultades en ese mercado suelen arrastrar el valor total de sus acciones.
Segundo, si los productos están alineados con las demandas futuras. Las necesidades militares modernas están cambiando rápidamente: se espera que el número de tropas terrestres se mantenga estable o disminuya, mientras que la inversión en tecnología aérea, naval y en comunicaciones continúa creciendo. Esto significa que los pedidos tradicionales de equipamiento terrestre podrían desacelerarse, mientras que la demanda en aeroespacial, misiles y tecnologías de la información aumenta. Los inversores deben evaluar si la línea de productos de la empresa seleccionada se ajusta a esta tendencia.
Análisis profundo de los líderes en la industria militar en EE. UU.
Northrop Grumman (NOC): un referente en tecnología pura de la industria militar
Northrop Grumman (NOC) es el cuarto mayor fabricante mundial de armas y el mayor fabricante de radares. A diferencia de otras empresas del sector con negocios diversificados, Northrop es un ejemplo clásico de “acción pura de la industria militar”, con ingresos altamente concentrados en defensa.
Su competitividad proviene de una larga trayectoria en tecnologías avanzadas. La estrategia militar de EE. UU. actual se centra en la “disuasión estratégica”: mediante la demostración de ventajas tecnológicas abrumadoras, se busca que los adversarios abandonen las aventuras militares. Esto involucra áreas como reconocimiento espacial, misiles de largo alcance y comunicaciones militares, en las que Northrop es líder.
Desde el punto de vista financiero, la empresa muestra beneficios sólidos, con 18 años consecutivos de aumento en dividendos, reflejando una capacidad estable de generación de flujo de caja. Este año, Northrop también aceleró un plan de recompra de acciones por 500 millones de dólares, para proteger los intereses de los accionistas. Dado que la entrada a la tecnología de defensa es muy difícil, la preocupación global por la capacidad militar de EE. UU. impulsa inversiones a largo plazo. Como una de las empresas con mayor barrera tecnológica en el sector, Northrop merece atención.
Lockheed Martin (LMT): un líder en crecimiento estable en la industria militar
Lockheed Martin (LMT) es la mayor empresa del sector en el mundo, especializada en sistemas de misiles, aeroespacial y electrónica de defensa. Sus proyectos emblemáticos incluyen el F-35, siendo una de las acciones militares más importantes a nivel global.
Desde el punto de vista tecnológico, Lockheed posee capacidades de I+D de primer nivel mundial, cubriendo las necesidades militares clave de EE. UU. y sus aliados. En cuanto a la tendencia del precio, desde su salida a bolsa, ha mostrado una tendencia alcista a largo plazo, con fluctuaciones principalmente relacionadas con ajustes del mercado general y no con deterioro de los fundamentos. Desde una perspectiva de inversión a largo plazo, es un activo con potencial de crecimiento sostenido en el sector armamentístico.
Raytheon Technologies (RTX): una empresa que requiere cautela
Raytheon (RTX) también es uno de los cinco principales proveedores de armamento en EE. UU., involucrada en misiles, electrónica de defensa y aeroespacial. Sin embargo, en los últimos años ha enfrentado desafíos importantes, y en 2023 su rendimiento bursátil fue débil, principalmente por problemas en sus negocios civiles.
Específicamente, Raytheon utiliza un proceso de polvo metálico en componentes para el avión Airbus A320neo, que presenta riesgos de fractura en ambientes de alta presión. Dado que las aerolíneas están acelerando la adquisición de nuevos modelos para responder a la recuperación del turismo, este defecto puede obligar a detener durante mucho tiempo la operación de 350 aviones, con un ciclo de reparación de hasta 300 días por unidad. Esto afecta gravemente su negocio civil y también enfrenta posibles demandas millonarias por parte de Airbus y pérdida de clientes.
Aunque los pedidos militares de Raytheon siguen creciendo de manera estable, los riesgos en su negocio civil están erosionando sus beneficios. Los inversores deben esperar a que estos problemas se resuelvan antes de considerar una inversión.
General Dynamics (GD): un activo defensivo con dividendos estables
General Dynamics (GD) es uno de los cinco principales proveedores de armas en EE. UU., con negocios en tierra, mar y aire. A diferencia de las empresas puramente militares, GD también tiene negocios civiles, como la división de jets privados Gulfstream, que diversifica sus ingresos.
Esta estructura diversificada es una ventaja. Incluso durante la crisis financiera de 2008 o la pandemia de COVID-19 en 2020, sus beneficios no mostraron fluctuaciones significativas, ya que el mercado de aviones civiles de alta gama es menos sensible a los ciclos económicos. La distribución de ingresos es aproximadamente: 25% en civil, 23% en marina, 22% en seguridad nacional, 18% en sistemas de armas y 12% en servicios de misión.
Aunque su crecimiento de ingresos no es tan espectacular como el de algunas empresas tecnológicas, GD logra beneficios estables mediante gestión de costos y la larga vida útil de sus equipos militares. Sus dividendos han aumentado durante 32 años consecutivos, siendo una de las 30 empresas en EE. UU. con este récord. Esta estabilidad la convierte en una opción preferida para inversores defensivos.
Boeing (BA): oportunidad de compra en medio de dificultades civiles
Boeing (BA) es uno de los dos principales fabricantes mundiales de aviación civil (el otro es Airbus). Como uno de los cinco principales proveedores militares en EE. UU., produce aviones como el B-52 y helicópteros Apache.
No obstante, la caída en el precio de Boeing se debe principalmente a problemas en su negocio civil. Entre 2018 y 2019, el 737 MAX sufrió accidentes que llevaron a su suspensión global; posteriormente, la pandemia afectó severamente sus pedidos y entregas. Además, surgen nuevas amenazas competitivas, como la aparición de fabricantes chinos de aviones comerciales apoyados por el gobierno, que podrían disputar el mercado mundial.
Desde la perspectiva de inversión, la parte militar de Boeing sigue creciendo de forma estable, pero el futuro del negocio civil es incierto. Por ello, es más recomendable esperar a que el precio caiga más antes de comprar, en lugar de comprar en alza.
Caterpillar (CAT): la verdadera cara de una acción que parece militar
Caterpillar (CAT), aunque a menudo se incluye en acciones del sector militar, tiene menos del 30% de ingresos relacionados con el sector militar, siendo su negocio principal maquinaria de construcción. La etiqueta de “acción militar” se debe a que sus productos pueden ser útiles en reconstrucciones tras guerras o desastres.
Existen muchas empresas similares: FedEx, que ha contratado transporte de correo en zonas de guerra; empresas que fabrican cantimploras o botas militares, cuyos principales clientes son departamentos de defensa. Esto indica que, al elegir acciones, los inversores deben profundizar en la estructura real del negocio, en lugar de confiar solo en la etiqueta.
Oportunidades en acciones militares en Taiwán
La importancia geopolítica del estrecho de Taiwán aumenta día a día, y ambos lados están incrementando sus presupuestos de defensa. Esto crea nuevas oportunidades para las empresas militares locales.
Thunder Tiger (8033.TW), que originalmente fabricaba juguetes controlados a distancia, ha logrado transformarse en una empresa de defensa con el auge del mercado de drones. En 2022, su valor en bolsa subió considerablemente, reflejando optimismo del mercado sobre su futuro en defensa.
Hanshyn (2634.TW) tiene una estructura similar a Boeing, con divisiones civiles y militares. Sus negocios civiles incluyen mantenimiento y venta de componentes de aviones, mientras que en defensa se centra en entrenadores militares. A diferencia de Boeing o Raytheon, que enfrentan dificultades por productos o marcas específicas, Hanshyn tiene una estructura diversificada que le permite resistir mejor los riesgos. Mientras aumenten las demandas del sector, sus servicios de mantenimiento y reparación seguirán creciendo, manteniendo una relativa estabilidad en su cotización.
¿Por qué las acciones de armamento valen la pena para inversión a largo plazo?
Desde la evolución del escenario global, las acciones del sector militar tienen tres ventajas de inversión a largo plazo, que también coinciden con las teorías de inversión en valor de los grandes inversores.
Primero, la duración del ciclo es suficiente. La historia humana nunca ha cesado realmente los conflictos. Aunque las formas específicas de conflicto cambian, la necesidad central de las fuerzas armadas —la capacidad de defensa— es eterna. Esto significa que la industria militar no enfrentará un riesgo de “declive industrial”, sino que tendrá ciclos de crecimiento muy largos.
Segundo, las barreras de entrada son profundas. La tecnología más avanzada generalmente se desarrolla en laboratorios y en las fuerzas armadas, y muchas tecnologías civiles provienen de adaptaciones militares. Además, las compras militares involucran consideraciones de seguridad nacional, y los gobiernos prefieren trabajar con proveedores confiables ya establecidos. Esta doble barrera de tecnología y confianza dificulta que nuevos entrantes sustituyan a los líderes actuales.
Tercero, las fuerzas motrices del crecimiento son fuertes. La tendencia hacia una política regionalizada, el aumento de barreras comerciales y la inversión en capacidades defensivas nacionales continuarán en el futuro cercano. Mientras no haya una desmovilización masiva (probabilidad muy baja), las acciones militares seguirán teniendo potencial de crecimiento.
Recomendaciones de inversión y conclusión
En resumen, las acciones del sector militar tienen potencial como inversión a largo plazo, pero los inversores deben entender un aspecto clave: no todas las empresas etiquetadas como “militares” son dignas de inversión.
Al elegir, hay que centrarse en: ¿qué proporción de sus ingresos proviene del negocio militar? ¿Sus negocios civiles enfrentan riesgos? ¿Sus productos militares están alineados con las demandas futuras? Solo cuando estas respuestas sean satisfactorias, vale la pena establecer una posición a largo plazo.
Ejemplos como Raytheon y Boeing nos enseñan que, incluso con pedidos militares en aumento, el deterioro en otros negocios puede hacer caer mucho el valor de las acciones. Por ello, investigar en profundidad la estructura financiera, la posición en la industria, las dinámicas del mercado civil y las tendencias geopolíticas globales, es fundamental para tomar decisiones de inversión inteligentes.
A largo plazo, seleccionar líderes en la industria con negocios puros, barreras de entrada profundas y beneficios estables suele ser más rentable que perseguir tendencias de forma impulsiva.