Una introducción necesaria a los conceptos fundamentales
Cuando alguien comienza a explorar el mundo de las criptomonedas y el trading, inevitablemente tropieza con un vocabulario técnico bastante denso. Entre los términos más recurrentes figuran ‘short’ y ‘long’, expresiones que se escuchan constantemente en cualquier conversación entre traders. Pero, ¿qué es short en trading? ¿Y qué significan estas palabras exactamente? Este análisis busca despejar esas dudas y proporcionar una comprensión práctica de cómo funcionan estas operaciones en la realidad.
Breve recorrido por la historia de estos términos
Aunque resulta complicado identificar con precisión cuándo surgieron por primera vez ‘short’ y ‘long’, existe constancia de su uso público en la edición enero-junio de 1852 de la revista The Merchant’s Magazine and Commercial Review. Las raíces etimológicas de estos términos guardan relación con su aplicación en los mercados: una operación que apunta a beneficiarse del crecimiento del precio generalmente requiere esperar un tiempo considerable, de allí el término ‘long’ (largo en inglés). En contraste, las operaciones que buscan sacar provecho de caídas de precios suelen ejecutarse en horizontes temporales más breves, razón por la cual se denominan ‘short’ (corto).
Comprendiendo las posiciones de compra y venta
En esencia, ‘long’ y ‘short’ representan dos orientaciones opuestas de apuestas sobre el comportamiento futuro de un activo.
Cuando un trader abre una posición larga, está realizando un acto de confianza en el crecimiento del valor de ese activo. El mecanismo es directo: se adquiere el instrumento al precio vigente en el mercado, se aguarda su apreciación y posteriormente se vende a un precio superior. Imaginemos que un operador estima que cierto token, que actualmente se cotiza en $100, alcanzará los $150 en el corto plazo. La estrategia consistiría en comprarlo ahora y esperar ese momento. La ganancia resultaría ser simplemente la diferencia entre ambos precios.
Las posiciones cortas funcionan bajo una lógica invertida. El trader anticipa una sobrevaloración del activo y una caída futura de sus cotizaciones. Para materializar esta estrategia sin poseer el activo, pide un préstamo al exchange, lo vende de inmediato al precio actual y espera que el valor disminuya. Una vez que sucede, recompra la misma cantidad a menor costo y devuelve lo prestado. Supongamos que alguien cree que el bitcoin bajará desde $61,000 hasta $59,000. Tomaría prestado un bitcoin, lo vendería inmediatamente a $61,000, aguardaría la caída y lo recompraría a $59,000. Los $2,000 restantes (descontando comisiones de préstamo) constituirían su beneficio.
Aunque este procedimiento suena elaborado y laborioso, en la práctica se ejecuta de manera automática y casi instantánea en las plataformas de trading modernas, quedando oculto para el usuario final que simplemente presiona botones para abrir y cerrar posiciones.
El lenguaje del mercado: Toros contra Osos
La industria ha desarrollado una nomenclatura particular para clasificar a los participantes del mercado según su orientación. Los términos ‘toros’ y ‘osos’ trascienden el ámbito del trading y se han popularizado ampliamente en discusiones sobre mercados financieros.
Los ‘toros’ son aquellos operadores que mantienen una visión alcista del mercado o de activos específicos. Estos traders abren posiciones largas, comprando activos y generando demanda, lo que teóricamente impulsa los precios al alza. La denominación proviene de la imagen metafórica de un toro empujando sus cuernos hacia arriba.
Los ‘osos’, por su lado, son los que anticipan caídas en los precios y abren posiciones cortas, vendiendo activos e influenciando a la baja su valor. Este término alude a cómo un oso golpea hacia abajo con sus patas. Estos dos arquetipos han generado expresiones como ‘mercado alcista’ (bull market) para periodos de crecimiento y ‘mercado bajista’ (bear market) para épocas de contracción.
Estrategias de protección mediante cobertura
La cobertura (hedging) es una técnica sofisticada de gestión de riesgos que establece una conexión directa con los conceptos de ‘short’ y ‘long’. Su propósito fundamental es minimizar las potenciales pérdidas en caso de movimientos adversos de precios.
Considérese un trader que compra bitcoin esperando su revalorización, pero reconoce la posibilidad de una caída imprevista por algún evento externo. Aunque no está seguro de que tal evento ocurra, puede utilizar cobertura para limitarse a las pérdidas. La aproximación más sencilla y popular consiste en abrir posiciones opuestas simultáneamente.
Por ejemplo: un trader abre una posición larga en dos bitcoins para capitalizar su crecimiento anticipado. Al mismo tiempo, abre una posición corta en un bitcoin para protegerse. Si el precio sube de $30,000 a $40,000, el cálculo sería: (2-1) × ($40,000 - $30,000) = $10,000 de ganancia.
En un escenario adverso donde el precio cae a $25,000, el resultado sería: (2-1) × ($25,000 - $30,000) = -$5,000. Nótese que la cobertura redujo las pérdidas a la mitad comparado con una posición descubierta de dos bitcoins. El precio de esta “aseguración” es que también se reduce el potencial de ganancia a la mitad.
Un error común entre operadores novatos es creer que posiciones opuestas de igual magnitud eliminan completamente el riesgo. En realidad, esta estrategia solo logra que las ganancias de una operación se compensen exactamente con las pérdidas de otra, y cuando se añaden comisiones y costos operacionales, el resultado neto se vuelve negativo.
El papel de los contratos de futuros
Los futuros son instrumentos derivados que permiten generar ingresos a partir de variaciones de precio sin necesidad de poseer el activo subyacente. Precisamente son estos contratos los que facilitan la apertura de posiciones cortas y largas, permitiendo obtener ganancias incluso cuando los precios caen, algo que no es posible en el mercado al contado convencional.
En el ecosistema de criptomonedas predominan dos modalidades: los futuros perpetuos y los futuros con fecha de liquidación. Los perpetuos carecen de fecha de vencimiento, permitiendo mantener posiciones indefinidamente. Los futuros con liquidación implican que al cerrar la operación no se recibe el activo físico, sino únicamente la diferencia entre su valor en la apertura y el cierre, expresada en una moneda específica.
Para operaciones largas se utilizan contratos de compra de futuros, mientras que para operaciones cortas se emplean contratos de venta. Ambos establecen un precio de ejecución futura predeterminado. Adicionalmente, la mayoría de plataformas cobra una tasa de financiamiento cada pocas horas, que representa la brecha entre el precio del activo en mercados al contado y en mercados de futuros.
Riesgos críticos: La liquidación
La liquidación ocurre cuando la plataforma cierra forzadamente una posición de un trader que operaba con margen o fondos prestados. Este evento se desencadena típicamente tras movimientos abruptos de precios, cuando el colateral disponible resulta insuficiente para respaldar la posición.
Antes de la liquidación automática, el exchange envía una alerta denominada ‘margin call’, solicitando al trader aportar fondos adicionales. Si el trader no responde oportunamente, y el precio alcanza un nivel crítico específico, la plataforma procede a cerrar la posición sin consentimiento.
Evitar la liquidación requiere dos capacidades fundamentales: implementar una gestión prudente del riesgo y mantener un seguimiento constante de múltiples posiciones abiertas simultáneamente.
Evaluación de ventajas y desventajas
Las posiciones largas presentan una curva de aprendizaje más suave, ya que replican el comportamiento de comprar en un mercado tradicional al contado. Las posiciones cortas, en cambio, operan bajo una lógica más abstracta y frecuentemente contraintuitiva, además de que las caídas suelen ser más inesperadas y vertiginosas que los ascensos.
Un factor agravante es que muchos traders aplican apalancamiento para amplificar rendimientos. Sin embargo, los fondos prestados generan una situación de doble filo: magnifican tanto ganancias como pérdidas, y exigen vigilancia constante sobre los niveles de colateral para evitar liquidaciones sorpresivas.
Reflexiones finales
El manejo de posiciones largas y cortas constituye el pilar central de cualquier estrategia de trading sofisticada. Según sus perspectivas sobre el comportamiento futuro de los precios, los traders pueden elegir apostar al alza o a la baja. Esta elección también los clasifica dentro de las categorías de ‘toros’ o ‘esos’, dependiendo de su orientación predominante.
Los instrumentos derivados, especialmente los futuros, facilitan la materialización de estas estrategias sin necesidad de poseer los activos subyacentes, abriendo oportunidades para obtener ganancias en cualquier dirección del mercado. El apalancamiento multiplica estas oportunidades pero también expone a riesgos proporcionales. El dominio de estas herramientas requiere no solo comprensión teórica, sino también experiencia práctica y disciplina en la gestión del riesgo.
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Posiciones 'short' y 'long': Guía esencial para operar en criptomonedas
Una introducción necesaria a los conceptos fundamentales
Cuando alguien comienza a explorar el mundo de las criptomonedas y el trading, inevitablemente tropieza con un vocabulario técnico bastante denso. Entre los términos más recurrentes figuran ‘short’ y ‘long’, expresiones que se escuchan constantemente en cualquier conversación entre traders. Pero, ¿qué es short en trading? ¿Y qué significan estas palabras exactamente? Este análisis busca despejar esas dudas y proporcionar una comprensión práctica de cómo funcionan estas operaciones en la realidad.
Breve recorrido por la historia de estos términos
Aunque resulta complicado identificar con precisión cuándo surgieron por primera vez ‘short’ y ‘long’, existe constancia de su uso público en la edición enero-junio de 1852 de la revista The Merchant’s Magazine and Commercial Review. Las raíces etimológicas de estos términos guardan relación con su aplicación en los mercados: una operación que apunta a beneficiarse del crecimiento del precio generalmente requiere esperar un tiempo considerable, de allí el término ‘long’ (largo en inglés). En contraste, las operaciones que buscan sacar provecho de caídas de precios suelen ejecutarse en horizontes temporales más breves, razón por la cual se denominan ‘short’ (corto).
Comprendiendo las posiciones de compra y venta
En esencia, ‘long’ y ‘short’ representan dos orientaciones opuestas de apuestas sobre el comportamiento futuro de un activo.
Cuando un trader abre una posición larga, está realizando un acto de confianza en el crecimiento del valor de ese activo. El mecanismo es directo: se adquiere el instrumento al precio vigente en el mercado, se aguarda su apreciación y posteriormente se vende a un precio superior. Imaginemos que un operador estima que cierto token, que actualmente se cotiza en $100, alcanzará los $150 en el corto plazo. La estrategia consistiría en comprarlo ahora y esperar ese momento. La ganancia resultaría ser simplemente la diferencia entre ambos precios.
Las posiciones cortas funcionan bajo una lógica invertida. El trader anticipa una sobrevaloración del activo y una caída futura de sus cotizaciones. Para materializar esta estrategia sin poseer el activo, pide un préstamo al exchange, lo vende de inmediato al precio actual y espera que el valor disminuya. Una vez que sucede, recompra la misma cantidad a menor costo y devuelve lo prestado. Supongamos que alguien cree que el bitcoin bajará desde $61,000 hasta $59,000. Tomaría prestado un bitcoin, lo vendería inmediatamente a $61,000, aguardaría la caída y lo recompraría a $59,000. Los $2,000 restantes (descontando comisiones de préstamo) constituirían su beneficio.
Aunque este procedimiento suena elaborado y laborioso, en la práctica se ejecuta de manera automática y casi instantánea en las plataformas de trading modernas, quedando oculto para el usuario final que simplemente presiona botones para abrir y cerrar posiciones.
El lenguaje del mercado: Toros contra Osos
La industria ha desarrollado una nomenclatura particular para clasificar a los participantes del mercado según su orientación. Los términos ‘toros’ y ‘osos’ trascienden el ámbito del trading y se han popularizado ampliamente en discusiones sobre mercados financieros.
Los ‘toros’ son aquellos operadores que mantienen una visión alcista del mercado o de activos específicos. Estos traders abren posiciones largas, comprando activos y generando demanda, lo que teóricamente impulsa los precios al alza. La denominación proviene de la imagen metafórica de un toro empujando sus cuernos hacia arriba.
Los ‘osos’, por su lado, son los que anticipan caídas en los precios y abren posiciones cortas, vendiendo activos e influenciando a la baja su valor. Este término alude a cómo un oso golpea hacia abajo con sus patas. Estos dos arquetipos han generado expresiones como ‘mercado alcista’ (bull market) para periodos de crecimiento y ‘mercado bajista’ (bear market) para épocas de contracción.
Estrategias de protección mediante cobertura
La cobertura (hedging) es una técnica sofisticada de gestión de riesgos que establece una conexión directa con los conceptos de ‘short’ y ‘long’. Su propósito fundamental es minimizar las potenciales pérdidas en caso de movimientos adversos de precios.
Considérese un trader que compra bitcoin esperando su revalorización, pero reconoce la posibilidad de una caída imprevista por algún evento externo. Aunque no está seguro de que tal evento ocurra, puede utilizar cobertura para limitarse a las pérdidas. La aproximación más sencilla y popular consiste en abrir posiciones opuestas simultáneamente.
Por ejemplo: un trader abre una posición larga en dos bitcoins para capitalizar su crecimiento anticipado. Al mismo tiempo, abre una posición corta en un bitcoin para protegerse. Si el precio sube de $30,000 a $40,000, el cálculo sería: (2-1) × ($40,000 - $30,000) = $10,000 de ganancia.
En un escenario adverso donde el precio cae a $25,000, el resultado sería: (2-1) × ($25,000 - $30,000) = -$5,000. Nótese que la cobertura redujo las pérdidas a la mitad comparado con una posición descubierta de dos bitcoins. El precio de esta “aseguración” es que también se reduce el potencial de ganancia a la mitad.
Un error común entre operadores novatos es creer que posiciones opuestas de igual magnitud eliminan completamente el riesgo. En realidad, esta estrategia solo logra que las ganancias de una operación se compensen exactamente con las pérdidas de otra, y cuando se añaden comisiones y costos operacionales, el resultado neto se vuelve negativo.
El papel de los contratos de futuros
Los futuros son instrumentos derivados que permiten generar ingresos a partir de variaciones de precio sin necesidad de poseer el activo subyacente. Precisamente son estos contratos los que facilitan la apertura de posiciones cortas y largas, permitiendo obtener ganancias incluso cuando los precios caen, algo que no es posible en el mercado al contado convencional.
En el ecosistema de criptomonedas predominan dos modalidades: los futuros perpetuos y los futuros con fecha de liquidación. Los perpetuos carecen de fecha de vencimiento, permitiendo mantener posiciones indefinidamente. Los futuros con liquidación implican que al cerrar la operación no se recibe el activo físico, sino únicamente la diferencia entre su valor en la apertura y el cierre, expresada en una moneda específica.
Para operaciones largas se utilizan contratos de compra de futuros, mientras que para operaciones cortas se emplean contratos de venta. Ambos establecen un precio de ejecución futura predeterminado. Adicionalmente, la mayoría de plataformas cobra una tasa de financiamiento cada pocas horas, que representa la brecha entre el precio del activo en mercados al contado y en mercados de futuros.
Riesgos críticos: La liquidación
La liquidación ocurre cuando la plataforma cierra forzadamente una posición de un trader que operaba con margen o fondos prestados. Este evento se desencadena típicamente tras movimientos abruptos de precios, cuando el colateral disponible resulta insuficiente para respaldar la posición.
Antes de la liquidación automática, el exchange envía una alerta denominada ‘margin call’, solicitando al trader aportar fondos adicionales. Si el trader no responde oportunamente, y el precio alcanza un nivel crítico específico, la plataforma procede a cerrar la posición sin consentimiento.
Evitar la liquidación requiere dos capacidades fundamentales: implementar una gestión prudente del riesgo y mantener un seguimiento constante de múltiples posiciones abiertas simultáneamente.
Evaluación de ventajas y desventajas
Las posiciones largas presentan una curva de aprendizaje más suave, ya que replican el comportamiento de comprar en un mercado tradicional al contado. Las posiciones cortas, en cambio, operan bajo una lógica más abstracta y frecuentemente contraintuitiva, además de que las caídas suelen ser más inesperadas y vertiginosas que los ascensos.
Un factor agravante es que muchos traders aplican apalancamiento para amplificar rendimientos. Sin embargo, los fondos prestados generan una situación de doble filo: magnifican tanto ganancias como pérdidas, y exigen vigilancia constante sobre los niveles de colateral para evitar liquidaciones sorpresivas.
Reflexiones finales
El manejo de posiciones largas y cortas constituye el pilar central de cualquier estrategia de trading sofisticada. Según sus perspectivas sobre el comportamiento futuro de los precios, los traders pueden elegir apostar al alza o a la baja. Esta elección también los clasifica dentro de las categorías de ‘toros’ o ‘esos’, dependiendo de su orientación predominante.
Los instrumentos derivados, especialmente los futuros, facilitan la materialización de estas estrategias sin necesidad de poseer los activos subyacentes, abriendo oportunidades para obtener ganancias en cualquier dirección del mercado. El apalancamiento multiplica estas oportunidades pero también expone a riesgos proporcionales. El dominio de estas herramientas requiere no solo comprensión teórica, sino también experiencia práctica y disciplina en la gestión del riesgo.