Bitcoin está en verde como nunca antes. En enero de 2026, BTC se sitúa en $93.04K, con un aumento de +5.72% en la última semana y cotizando cerca de su máximo histórico de $126.08K establecido a principios de este ciclo. Pero esto no es solo otro pico de precio: la mecánica que impulsa esta carrera alcista de las criptomonedas cuenta una historia completamente diferente a todo lo que hemos visto antes.
Por qué este ciclo rompe el patrón
Por primera vez en la historia de Bitcoin, una carrera alcista de criptomonedas está siendo impulsada por guardianes institucionales en lugar de FOMO minorista. La aprobación de ETFs de Bitcoin al contado en enero de 2024 reconfiguró fundamentalmente cómo fluye el capital hacia BTC. Para noviembre de 2024, estos productos ya habían captado más de 4.500 millones de dólares, una afluencia asombrosa que redefinió por completo la participación institucional.
Comparémoslo con 2017, cuando solo los traders minoristas llevaron a Bitcoin de 1.000 dólares a casi 20.000 en una ferviente especulación. O 2021, cuando empresas como MicroStrategy trataron a Bitcoin como una mejora en el balance corporativo. ¿Y esta vez? La infraestructura es diferente. Los actores son diferentes. El catalizador es diferente.
El efecto ETF: el acceso regulado lo cambia todo
El ETF IBIT de Blackrock por sí solo ahora posee más de 467.000 BTC. En todos los ETFs de Bitcoin a nivel mundial, las participaciones superan los 1.000 millones de BTC en capital institucional en seco. No son HODLers—son fiduciarios. Gestores de fondos. Oficiales de cumplimiento. Personas que necesitan la aprobación de la SEC antes de siquiera pensar en cripto.
Esa aprobación regulatoria eliminó el mayor punto de fricción: custodia y cumplimiento. Ahora, el capital institucional que estaba completamente excluido de Bitcoin puede fluir a través de vehículos familiares. ¿El resultado? Bitcoin subió de $40,000 a principios de 2024 a $93K a finales de noviembre—un +132% de aumento en menos de un año.
La reducción a la mitad como un shock de oferta, no solo una narrativa
La cuarta reducción a la mitad de Bitcoin en abril de 2024 ocurrió exactamente cuando la historia del ETF alcanzaba masa crítica. El momento no fue casual—fue un apilamiento de catalizadores.
Históricamente, las reducciones a la mitad funcionan así: cada cuatro años, las recompensas de minería se dividen por la mitad. Eso significa que la tasa a la que entra nuevo Bitcoin en circulación disminuye en un 50%. Después de la reducción de 2012, Bitcoin subió +5.200%. Después de 2016: +315%. Después de 2020: +230%.
En 2024, esa misma restricción de oferta llegó en el momento exacto en que el capital institucional finalmente había descubierto cómo comprar Bitcoin en masa legalmente. La escasez se encontró con la demanda máxima. Los precios no solo subieron—se multiplicaron.
Las señales en cadena confirman la toma de control institucional
Los indicadores tradicionales están gritando “mercado alcista”. El RSI de Bitcoin alcanzó más de 70 en 2024, señalando un impulso fuerte. Pero la verdadera historia vive en los datos en cadena.
Mira las entradas de stablecoins en los exchanges: están aumentando. Eso significa que los traders institucionales están preparando capital para desplegar. Mira las reservas en exchanges: están disminuyendo porque empresas como MicroStrategy están retirando continuamente Bitcoin a almacenamiento en frío. Cuando los grandes tenedores dejan de vender y empiezan a acumular, es la señal más clara de que la dinámica de oferta ha cambiado.
Para noviembre de 2024, las participaciones institucionales en Bitcoin habían crecido a más de 1 millón de BTC en posiciones públicas conocidas. Ese es capital que no cambiará por un titular. Eso es convicción.
El ángulo gubernamental: Bitcoin como reserva estratégica
Este es el comodín que nadie vio venir hace cinco años. La senadora Cynthia Lummis presentó la Ley BITCOIN de 2024, proponiendo que el Tesoro de EE. UU. adquiera hasta 1 millón de BTC en cinco años. Si se aprueba, convertiría a Bitcoin en política monetaria oficial de EE. UU.—algo que parecía imposible hace solo dos ciclos.
Otros países ya están actuando: Bután posee más de 13,000 BTC a través de su brazo de inversión estatal. El Salvador tiene aproximadamente 5.875 BTC como moneda de curso legal. Países pequeños están posicionando a Bitcoin como “oro digital” en sus reservas nacionales.
Si las grandes economías siguen, Bitcoin pasa de ser un activo especulativo a una herramienta geopolítica. Cuando los gobiernos empiezan a competir por la oferta de Bitcoin, eso no es un catalizador de mercado alcista—es un cambio estructural.
Qué hizo diferentes a los ciclos alcistas anteriores (Y por qué se desvanecieron)
2013: La primera verdadera carrera alcista de cripto. Bitcoin pasó de $145 a 1.200 dólares (+730%) impulsada por adopción temprana y novedad mediática. Pero Mt. Gox colapsó a principios de 2014 y se llevó la confianza. La infraestructura no estaba allí. Bitcoin se desplomó -75% y nadie volvió durante años.
2017: Locura impulsada por minoristas. El auge de las ICOs atrajo a millones de traders amateurs por primera vez. Bitcoin alcanzó los 20.000 dólares solo por hype y trading con apalancamiento. Los reguladores actuaron rápidamente—China prohibió los exchanges, la SEC expresó preocupaciones—y todo colapsó. Bitcoin cayó -84% en 2018. ¿La lección? Las carreras alcistas impulsadas por minoristas solo son sostenibles si la infraestructura las respalda.
2021: Adopción institucional con controversia ambiental. MicroStrategy y Tesla estaban comprando. Bitcoin alcanzó los 69.000 dólares. Pero las preocupaciones ESG sobre el consumo energético de la minería empezaron a ganar tracción. Cuando el miedo a la inflación se calmó, la demanda institucional se enfrió. Bitcoin cayó -53% de abril a julio y nunca recuperó ese pico de noviembre.
2024-25: La diferencia es la estabilidad. El capital institucional no se evapora por argumentos ambientales en Twitter. Si MicroStrategy compró a 50K, no están vendiendo en $80K porque la minería usa electricidad. No son traders—son asignadores de capital. Eso cambia todo el perfil de volatilidad.
La cuestión de la volatilidad: ¿Durará esta carrera alcista?
Cada ciclo alcista de cripto enfrenta el mismo desafío: el impulso se vuelve obvio, los traders minoristas entran con apalancamiento, y luego un evento macro causa una cascada de liquidaciones que colapsa el mercado.
El volumen de negociación de Bitcoin en 24 horas alcanzó los 838,77 millones de dólares en enero de 2026. Es enorme, pero también significa que los movimientos grandes son más fáciles de desencadenar. Un anuncio sorpresa de aumento de tasas. Un titular regulatorio. Un tuit de un multimillonario. Cualquiera de estos podría provocar una corrección del 10-15%.
Pero aquí está la diferencia: los ciclos anteriores dependían de que entrara dinero nuevo continuamente. Este tiene custodia institucional, aprobación regulatoria e interés gubernamental como soportes estructurales. Una corrección no desencadenará un mercado bajista como en 2018.
Preparándose para la próxima subida
Si esta carrera alcista de cripto continúa, varios catalizadores podrían extender la tendencia:
1. Nuevos productos institucionales – Más ETFs de cripto, fondos mutuos y productos derivados seguirán atrayendo capital.
2. Soluciones de capa 2 de Bitcoin – Mejoras como OP_CAT podrían permitir miles de transacciones por segundo, expandiendo la utilidad de Bitcoin más allá del “oro digital” hacia aplicaciones DeFi reales.
3. Claridad regulatoria – Cada nuevo marco regulatorio reduce la hesitación institucional. Cuanto más regulado esté Bitcoin, más invertible será.
4. Acumulación gubernamental – Si pasa la Ley BITCOIN u otros países siguen, estarás ante una demanda estatal que eclipsa por completo la ola institucional de 2021.
La diferencia clave esta vez
Los ciclos alcistas anteriores de cripto estaban impulsados por narrativas. ¡La minería se vuelve verde! ¡La adopción de pagos está llegando! ¡El dinero institucional está llegando! Cada vez, la narrativa cambiaba y el mercado colapsaba.
Este ciclo está impulsado por infraestructura. Las vías existen. El capital institucional ya ha demostrado que comprará a gran escala. Los gobiernos están evaluando estrategias de adquisición. La oferta está matemáticamente limitada por la reducción a la mitad.
Bitcoin ya no espera al próximo catalizador. Está funcionando con cambios estructurales que no revertirán.
Mirando hacia adelante
El objetivo de precio exacto sigue siendo incierto. Las proyecciones de los analistas apuntan a más de 100K dólares para el final del ciclo, pero los mercados de cripto son notoriamente impredecibles. Lo que sí es seguro es que este ciclo alcista tiene fundamentos diferentes a los de 2013, 2017 o 2021.
La participación institucional convirtió a Bitcoin de un activo especulativo en una clase de activos institucional. La aprobación del ETF resolvió el problema de custodia. La reducción a la mitad proporcionó escasez matemática. El interés gubernamental añade legitimidad.
Para los inversores, la lección es simple: entender qué impulsa la tendencia, no solo que está sucediendo. La carrera alcista de cripto 2024-25 no está impulsada por hype—está impulsada por infraestructura, regulación y restricciones de oferta.
Por eso este ciclo se siente diferente. Porque en realidad lo es.
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La carrera alcista de criptomonedas 2024-25 es diferente—Aquí te explicamos por qué
Bitcoin está en verde como nunca antes. En enero de 2026, BTC se sitúa en $93.04K, con un aumento de +5.72% en la última semana y cotizando cerca de su máximo histórico de $126.08K establecido a principios de este ciclo. Pero esto no es solo otro pico de precio: la mecánica que impulsa esta carrera alcista de las criptomonedas cuenta una historia completamente diferente a todo lo que hemos visto antes.
Por qué este ciclo rompe el patrón
Por primera vez en la historia de Bitcoin, una carrera alcista de criptomonedas está siendo impulsada por guardianes institucionales en lugar de FOMO minorista. La aprobación de ETFs de Bitcoin al contado en enero de 2024 reconfiguró fundamentalmente cómo fluye el capital hacia BTC. Para noviembre de 2024, estos productos ya habían captado más de 4.500 millones de dólares, una afluencia asombrosa que redefinió por completo la participación institucional.
Comparémoslo con 2017, cuando solo los traders minoristas llevaron a Bitcoin de 1.000 dólares a casi 20.000 en una ferviente especulación. O 2021, cuando empresas como MicroStrategy trataron a Bitcoin como una mejora en el balance corporativo. ¿Y esta vez? La infraestructura es diferente. Los actores son diferentes. El catalizador es diferente.
El efecto ETF: el acceso regulado lo cambia todo
El ETF IBIT de Blackrock por sí solo ahora posee más de 467.000 BTC. En todos los ETFs de Bitcoin a nivel mundial, las participaciones superan los 1.000 millones de BTC en capital institucional en seco. No son HODLers—son fiduciarios. Gestores de fondos. Oficiales de cumplimiento. Personas que necesitan la aprobación de la SEC antes de siquiera pensar en cripto.
Esa aprobación regulatoria eliminó el mayor punto de fricción: custodia y cumplimiento. Ahora, el capital institucional que estaba completamente excluido de Bitcoin puede fluir a través de vehículos familiares. ¿El resultado? Bitcoin subió de $40,000 a principios de 2024 a $93K a finales de noviembre—un +132% de aumento en menos de un año.
La reducción a la mitad como un shock de oferta, no solo una narrativa
La cuarta reducción a la mitad de Bitcoin en abril de 2024 ocurrió exactamente cuando la historia del ETF alcanzaba masa crítica. El momento no fue casual—fue un apilamiento de catalizadores.
Históricamente, las reducciones a la mitad funcionan así: cada cuatro años, las recompensas de minería se dividen por la mitad. Eso significa que la tasa a la que entra nuevo Bitcoin en circulación disminuye en un 50%. Después de la reducción de 2012, Bitcoin subió +5.200%. Después de 2016: +315%. Después de 2020: +230%.
En 2024, esa misma restricción de oferta llegó en el momento exacto en que el capital institucional finalmente había descubierto cómo comprar Bitcoin en masa legalmente. La escasez se encontró con la demanda máxima. Los precios no solo subieron—se multiplicaron.
Las señales en cadena confirman la toma de control institucional
Los indicadores tradicionales están gritando “mercado alcista”. El RSI de Bitcoin alcanzó más de 70 en 2024, señalando un impulso fuerte. Pero la verdadera historia vive en los datos en cadena.
Mira las entradas de stablecoins en los exchanges: están aumentando. Eso significa que los traders institucionales están preparando capital para desplegar. Mira las reservas en exchanges: están disminuyendo porque empresas como MicroStrategy están retirando continuamente Bitcoin a almacenamiento en frío. Cuando los grandes tenedores dejan de vender y empiezan a acumular, es la señal más clara de que la dinámica de oferta ha cambiado.
Para noviembre de 2024, las participaciones institucionales en Bitcoin habían crecido a más de 1 millón de BTC en posiciones públicas conocidas. Ese es capital que no cambiará por un titular. Eso es convicción.
El ángulo gubernamental: Bitcoin como reserva estratégica
Este es el comodín que nadie vio venir hace cinco años. La senadora Cynthia Lummis presentó la Ley BITCOIN de 2024, proponiendo que el Tesoro de EE. UU. adquiera hasta 1 millón de BTC en cinco años. Si se aprueba, convertiría a Bitcoin en política monetaria oficial de EE. UU.—algo que parecía imposible hace solo dos ciclos.
Otros países ya están actuando: Bután posee más de 13,000 BTC a través de su brazo de inversión estatal. El Salvador tiene aproximadamente 5.875 BTC como moneda de curso legal. Países pequeños están posicionando a Bitcoin como “oro digital” en sus reservas nacionales.
Si las grandes economías siguen, Bitcoin pasa de ser un activo especulativo a una herramienta geopolítica. Cuando los gobiernos empiezan a competir por la oferta de Bitcoin, eso no es un catalizador de mercado alcista—es un cambio estructural.
Qué hizo diferentes a los ciclos alcistas anteriores (Y por qué se desvanecieron)
2013: La primera verdadera carrera alcista de cripto. Bitcoin pasó de $145 a 1.200 dólares (+730%) impulsada por adopción temprana y novedad mediática. Pero Mt. Gox colapsó a principios de 2014 y se llevó la confianza. La infraestructura no estaba allí. Bitcoin se desplomó -75% y nadie volvió durante años.
2017: Locura impulsada por minoristas. El auge de las ICOs atrajo a millones de traders amateurs por primera vez. Bitcoin alcanzó los 20.000 dólares solo por hype y trading con apalancamiento. Los reguladores actuaron rápidamente—China prohibió los exchanges, la SEC expresó preocupaciones—y todo colapsó. Bitcoin cayó -84% en 2018. ¿La lección? Las carreras alcistas impulsadas por minoristas solo son sostenibles si la infraestructura las respalda.
2021: Adopción institucional con controversia ambiental. MicroStrategy y Tesla estaban comprando. Bitcoin alcanzó los 69.000 dólares. Pero las preocupaciones ESG sobre el consumo energético de la minería empezaron a ganar tracción. Cuando el miedo a la inflación se calmó, la demanda institucional se enfrió. Bitcoin cayó -53% de abril a julio y nunca recuperó ese pico de noviembre.
2024-25: La diferencia es la estabilidad. El capital institucional no se evapora por argumentos ambientales en Twitter. Si MicroStrategy compró a 50K, no están vendiendo en $80K porque la minería usa electricidad. No son traders—son asignadores de capital. Eso cambia todo el perfil de volatilidad.
La cuestión de la volatilidad: ¿Durará esta carrera alcista?
Cada ciclo alcista de cripto enfrenta el mismo desafío: el impulso se vuelve obvio, los traders minoristas entran con apalancamiento, y luego un evento macro causa una cascada de liquidaciones que colapsa el mercado.
El volumen de negociación de Bitcoin en 24 horas alcanzó los 838,77 millones de dólares en enero de 2026. Es enorme, pero también significa que los movimientos grandes son más fáciles de desencadenar. Un anuncio sorpresa de aumento de tasas. Un titular regulatorio. Un tuit de un multimillonario. Cualquiera de estos podría provocar una corrección del 10-15%.
Pero aquí está la diferencia: los ciclos anteriores dependían de que entrara dinero nuevo continuamente. Este tiene custodia institucional, aprobación regulatoria e interés gubernamental como soportes estructurales. Una corrección no desencadenará un mercado bajista como en 2018.
Preparándose para la próxima subida
Si esta carrera alcista de cripto continúa, varios catalizadores podrían extender la tendencia:
1. Nuevos productos institucionales – Más ETFs de cripto, fondos mutuos y productos derivados seguirán atrayendo capital.
2. Soluciones de capa 2 de Bitcoin – Mejoras como OP_CAT podrían permitir miles de transacciones por segundo, expandiendo la utilidad de Bitcoin más allá del “oro digital” hacia aplicaciones DeFi reales.
3. Claridad regulatoria – Cada nuevo marco regulatorio reduce la hesitación institucional. Cuanto más regulado esté Bitcoin, más invertible será.
4. Acumulación gubernamental – Si pasa la Ley BITCOIN u otros países siguen, estarás ante una demanda estatal que eclipsa por completo la ola institucional de 2021.
La diferencia clave esta vez
Los ciclos alcistas anteriores de cripto estaban impulsados por narrativas. ¡La minería se vuelve verde! ¡La adopción de pagos está llegando! ¡El dinero institucional está llegando! Cada vez, la narrativa cambiaba y el mercado colapsaba.
Este ciclo está impulsado por infraestructura. Las vías existen. El capital institucional ya ha demostrado que comprará a gran escala. Los gobiernos están evaluando estrategias de adquisición. La oferta está matemáticamente limitada por la reducción a la mitad.
Bitcoin ya no espera al próximo catalizador. Está funcionando con cambios estructurales que no revertirán.
Mirando hacia adelante
El objetivo de precio exacto sigue siendo incierto. Las proyecciones de los analistas apuntan a más de 100K dólares para el final del ciclo, pero los mercados de cripto son notoriamente impredecibles. Lo que sí es seguro es que este ciclo alcista tiene fundamentos diferentes a los de 2013, 2017 o 2021.
La participación institucional convirtió a Bitcoin de un activo especulativo en una clase de activos institucional. La aprobación del ETF resolvió el problema de custodia. La reducción a la mitad proporcionó escasez matemática. El interés gubernamental añade legitimidad.
Para los inversores, la lección es simple: entender qué impulsa la tendencia, no solo que está sucediendo. La carrera alcista de cripto 2024-25 no está impulsada por hype—está impulsada por infraestructura, regulación y restricciones de oferta.
Por eso este ciclo se siente diferente. Porque en realidad lo es.