Cuando el Bitcoin supera los 100,000 dólares, el mercado de stablecoins también experimenta una fase de explosión. Hasta la fecha, las stablecoins en circulación en el mercado alcanzan casi 200 tipos, con una capitalización total que supera los 212 mil millones de dólares, convirtiéndose en la categoría de mayor crecimiento en el campo de los activos digitales. Además de Bitcoin y Ethereum, las stablecoins se han convertido en los “protagonistas invisibles” del mercado cripto.
¿Por qué las stablecoins están tan de moda?
El atractivo principal de las stablecoins radica en una promesa simple pero poderosa: mantener un valor estable. En medio de la volatilidad extrema del mercado cripto, las stablecoins actúan como un puerto seguro para los inversores. Conservan la eficiencia, transparencia y seguridad de la blockchain, al mismo tiempo que evitan los riesgos de fluctuaciones de precios severas asociados a los activos criptográficos tradicionales.
El funcionamiento de las stablecoins es muy intuitivo: mediante su vinculación con activos externos (monedas fiduciarias, commodities u otros instrumentos financieros), cada stablecoin está respaldada por una reserva de activos. Este mecanismo garantiza la base crediticia de la stablecoin, convirtiéndola en una herramienta ideal para transacciones, transferencias y almacenamiento de valor.
¿Para qué sirven las stablecoins?
Desde transacciones diarias hasta transferencias internacionales, los casos de uso de las stablecoins están en constante expansión:
Liquidación de transacciones: en el comercio cripto, las stablecoins actúan como intermediarias, permitiéndote cambiar entre diferentes monedas sin necesidad de convertir a moneda fiduciaria, evitando riesgos de volatilidad del mercado.
Remesas internacionales: las transferencias transfronterizas tradicionales son complicadas y costosas; las stablecoins pueden completarse en minutos a bajo costo, lo que es especialmente importante para los trabajadores migrantes.
Ecosistema DeFi: en plataformas de finanzas descentralizadas, las stablecoins sirven como colaterales, en pools de liquidez y en yield farming, siendo el motor del auge de DeFi.
Inclusión financiera: en regiones con servicios bancarios limitados, las stablecoins permiten realizar funciones de almacenamiento, pago y transferencia mediante un smartphone, rompiendo barreras financieras.
Comparativa profunda entre los dos principales tipos de stablecoins
Entre las muchas stablecoins, las stablecoins respaldadas por moneda fiduciaria y las stablecoins respaldadas por activos criptográficos constituyen las formas principales del mercado, representando dos filosofías de diseño fundamentalmente diferentes.
Stablecoins respaldadas por moneda fiduciaria: confianza tradicional digitalizada
Este tipo de stablecoins mantiene una relación de 1:1 con la moneda fiduciaria (normalmente el dólar estadounidense). Cuando compras este tipo de stablecoin, el emisor deposita en una cuenta bancaria una cantidad equivalente de moneda fiduciaria como reserva. La ventaja de este modelo es su simplicidad y claridad: la estabilidad está respaldada por la confianza en la moneda fiduciaria, con riesgos relativamente controlados.
Representantes típicos:
Tether (USDT): lanzada en 2014, pionera en stablecoins. Para finales de 2024, USDT tiene una capitalización superior a 140 mil millones de dólares, circulando en más de 1.09 millones de carteras en la cadena, siendo la stablecoin más utilizada a nivel mundial. En los primeros tres trimestres de 2024, Tether reportó beneficios de 7.7 mil millones de dólares, mostrando un rendimiento financiero sólido. USDT está desplegada en múltiples blockchains, con una liquidez incomparable.
USD Coin (USDC): lanzada en 2018 por Circle y Coinbase. Según los datos más recientes, la circulación de USDC supera los 75.3 mil millones de monedas, con una capitalización de 75.34 mil millones de dólares, posicionándose como la segunda stablecoin más grande. USDC es muy apreciada por su alta regulación y transparencia, especialmente entre inversores institucionales.
Ripple USD (RLUSD): recién lanzada en diciembre de 2024. RLUSD funciona tanto en la ledger de XRP como en Ethereum, aprovechando la ventaja de fusionar características de ambos ecosistemas. Tras su lanzamiento, en pocos días su capitalización superó los 53 millones de dólares, demostrando la confianza del mercado en Ripple.
Estas stablecoins enfrentan riesgos principales relacionados con la dependencia del emisor: si las reservas son insuficientes o la gestión no es transparente, la stablecoin puede perder su respaldo. Además, los cambios regulatorios pueden afectar directamente su disponibilidad.
Stablecoins respaldadas por activos criptográficos: exploración descentralizada
A diferencia de las respaldadas por moneda fiduciaria, estas stablecoins están respaldadas por otros activos criptográficos, requiriendo “colateralización excesiva” para hacer frente a la volatilidad de los activos subyacentes. Por ejemplo, para emitir 100 dólares en stablecoin, puede ser necesario bloquear 150 dólares en activos criptográficos como garantía.
Representantes típicos:
Dai (DAI): proyecto descentralizado lanzado en 2017 por MakerDAO. DAI permite a los usuarios generar DAI mediante el colateralización de múltiples activos criptográficos en contratos inteligentes, y cada DAI generado requiere una colateralización excesiva correspondiente. Según los datos más recientes, DAI tiene una capitalización de 4.24 mil millones de dólares. La innovación de DAI radica en su transparencia total en la cadena y en su gobernanza descentralizada, convirtiéndola en infraestructura fundamental en DeFi.
Ethena USDe (USDe): emergente lanzada en febrero de 2024, que utiliza una innovadora mecánica de “arbitraje triangular” — combinando staking de Ethereum, posiciones cortas de cobertura y estrategias de optimización de rendimiento para mantener la estabilidad y generar ingresos para los poseedores. En solo 10 meses, su capitalización alcanzó los 6.3 mil millones de dólares, con un crecimiento impresionante. USDe también lanzó una versión mejorada llamada USDtb, respaldada por fondos de mercado monetario tokenizados de BlackRock y Securitize, fortaleciendo aún más su estabilidad.
Frax (FRAX): lanzada en 2020, es una stablecoin experimental que prueba un modelo híbrido de “parte algoritmo + parte colateral”. Con el aumento de la demanda de estabilidad, en 2023 Frax votó por una actualización a un modelo completamente colateralizado. Actualmente, su capitalización es de 6.156 millones de dólares, reflejando una actitud pragmática del proyecto.
El riesgo principal de las stablecoins respaldadas por activos criptográficos radica en: la sobrecolateralización que reduce la eficiencia del capital; vulnerabilidades en el código de los contratos inteligentes que pueden causar pérdidas; caídas en el precio de los activos colaterales que pueden desencadenar cadenas de liquidaciones, incluso perder el anclaje. La caída de UST en su momento es un ejemplo histórico.
Otras stablecoins innovadoras que merecen atención
Respaldo en commodities: proyectos como Tether Gold (XAUT) respaldan directamente con oro físico, permitiendo a los inversores tener exposición en oro en la cadena, aunque enfrentan desafíos de liquidez y costos de almacenamiento.
Stablecoins de rendimiento: USDY de Ondo Finance, respaldada por bonos del Tesoro estadounidense y depósitos bancarios, puede ofrecer un rendimiento anualizado de aproximadamente 4-5%, siendo una innovación en stablecoins.
Nuevas stablecoins fiduciarias: First Digital USD (FDUSD) con una capitalización de 1.45 mil millones de dólares, y PayPal USD (PYUSD) con 3.63 mil millones de dólares, muestran la entrada constante de nuevos actores y una competencia cada vez mayor en el mercado.
Advertencias de riesgo antes de invertir en stablecoins
Las stablecoins no están exentas de riesgos:
Incertidumbre regulatoria: la postura de los países respecto a las stablecoins sigue evolucionando, y en el futuro podrían imponerse requisitos o restricciones más estrictas.
Riesgos tecnológicos: los contratos inteligentes complejos pueden tener vulnerabilidades, y las amenazas de ataques de hackers están siempre presentes.
Riesgo sistémico: el rápido crecimiento del mercado de stablecoins puede, en caso de una pérdida de control a gran escala, afectar a todo el sistema financiero.
Resumen
Las stablecoins se han convertido en un puente clave entre las finanzas tradicionales y los activos digitales. Los dos principales tipos — respaldadas por moneda fiduciaria y respaldadas por activos criptográficos — tienen sus ventajas y desventajas. Las respaldadas por moneda fiduciaria son más estables pero dependen del emisor; las respaldadas por activos criptográficos son más descentralizadas pero con riesgos más complejos. Comprender estas diferencias es esencial para tomar decisiones más informadas en el mundo de las stablecoins. Los inversores deben evaluar cuidadosamente los riesgos y seleccionar las herramientas de stablecoin que mejor se adapten a sus necesidades.
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Guía de introducción a las stablecoins: los dos tipos principales de stablecoins que debes conocer en 2025
Cuando el Bitcoin supera los 100,000 dólares, el mercado de stablecoins también experimenta una fase de explosión. Hasta la fecha, las stablecoins en circulación en el mercado alcanzan casi 200 tipos, con una capitalización total que supera los 212 mil millones de dólares, convirtiéndose en la categoría de mayor crecimiento en el campo de los activos digitales. Además de Bitcoin y Ethereum, las stablecoins se han convertido en los “protagonistas invisibles” del mercado cripto.
¿Por qué las stablecoins están tan de moda?
El atractivo principal de las stablecoins radica en una promesa simple pero poderosa: mantener un valor estable. En medio de la volatilidad extrema del mercado cripto, las stablecoins actúan como un puerto seguro para los inversores. Conservan la eficiencia, transparencia y seguridad de la blockchain, al mismo tiempo que evitan los riesgos de fluctuaciones de precios severas asociados a los activos criptográficos tradicionales.
El funcionamiento de las stablecoins es muy intuitivo: mediante su vinculación con activos externos (monedas fiduciarias, commodities u otros instrumentos financieros), cada stablecoin está respaldada por una reserva de activos. Este mecanismo garantiza la base crediticia de la stablecoin, convirtiéndola en una herramienta ideal para transacciones, transferencias y almacenamiento de valor.
¿Para qué sirven las stablecoins?
Desde transacciones diarias hasta transferencias internacionales, los casos de uso de las stablecoins están en constante expansión:
Liquidación de transacciones: en el comercio cripto, las stablecoins actúan como intermediarias, permitiéndote cambiar entre diferentes monedas sin necesidad de convertir a moneda fiduciaria, evitando riesgos de volatilidad del mercado.
Remesas internacionales: las transferencias transfronterizas tradicionales son complicadas y costosas; las stablecoins pueden completarse en minutos a bajo costo, lo que es especialmente importante para los trabajadores migrantes.
Ecosistema DeFi: en plataformas de finanzas descentralizadas, las stablecoins sirven como colaterales, en pools de liquidez y en yield farming, siendo el motor del auge de DeFi.
Inclusión financiera: en regiones con servicios bancarios limitados, las stablecoins permiten realizar funciones de almacenamiento, pago y transferencia mediante un smartphone, rompiendo barreras financieras.
Comparativa profunda entre los dos principales tipos de stablecoins
Entre las muchas stablecoins, las stablecoins respaldadas por moneda fiduciaria y las stablecoins respaldadas por activos criptográficos constituyen las formas principales del mercado, representando dos filosofías de diseño fundamentalmente diferentes.
Stablecoins respaldadas por moneda fiduciaria: confianza tradicional digitalizada
Este tipo de stablecoins mantiene una relación de 1:1 con la moneda fiduciaria (normalmente el dólar estadounidense). Cuando compras este tipo de stablecoin, el emisor deposita en una cuenta bancaria una cantidad equivalente de moneda fiduciaria como reserva. La ventaja de este modelo es su simplicidad y claridad: la estabilidad está respaldada por la confianza en la moneda fiduciaria, con riesgos relativamente controlados.
Representantes típicos:
Tether (USDT): lanzada en 2014, pionera en stablecoins. Para finales de 2024, USDT tiene una capitalización superior a 140 mil millones de dólares, circulando en más de 1.09 millones de carteras en la cadena, siendo la stablecoin más utilizada a nivel mundial. En los primeros tres trimestres de 2024, Tether reportó beneficios de 7.7 mil millones de dólares, mostrando un rendimiento financiero sólido. USDT está desplegada en múltiples blockchains, con una liquidez incomparable.
USD Coin (USDC): lanzada en 2018 por Circle y Coinbase. Según los datos más recientes, la circulación de USDC supera los 75.3 mil millones de monedas, con una capitalización de 75.34 mil millones de dólares, posicionándose como la segunda stablecoin más grande. USDC es muy apreciada por su alta regulación y transparencia, especialmente entre inversores institucionales.
Ripple USD (RLUSD): recién lanzada en diciembre de 2024. RLUSD funciona tanto en la ledger de XRP como en Ethereum, aprovechando la ventaja de fusionar características de ambos ecosistemas. Tras su lanzamiento, en pocos días su capitalización superó los 53 millones de dólares, demostrando la confianza del mercado en Ripple.
Estas stablecoins enfrentan riesgos principales relacionados con la dependencia del emisor: si las reservas son insuficientes o la gestión no es transparente, la stablecoin puede perder su respaldo. Además, los cambios regulatorios pueden afectar directamente su disponibilidad.
Stablecoins respaldadas por activos criptográficos: exploración descentralizada
A diferencia de las respaldadas por moneda fiduciaria, estas stablecoins están respaldadas por otros activos criptográficos, requiriendo “colateralización excesiva” para hacer frente a la volatilidad de los activos subyacentes. Por ejemplo, para emitir 100 dólares en stablecoin, puede ser necesario bloquear 150 dólares en activos criptográficos como garantía.
Representantes típicos:
Dai (DAI): proyecto descentralizado lanzado en 2017 por MakerDAO. DAI permite a los usuarios generar DAI mediante el colateralización de múltiples activos criptográficos en contratos inteligentes, y cada DAI generado requiere una colateralización excesiva correspondiente. Según los datos más recientes, DAI tiene una capitalización de 4.24 mil millones de dólares. La innovación de DAI radica en su transparencia total en la cadena y en su gobernanza descentralizada, convirtiéndola en infraestructura fundamental en DeFi.
Ethena USDe (USDe): emergente lanzada en febrero de 2024, que utiliza una innovadora mecánica de “arbitraje triangular” — combinando staking de Ethereum, posiciones cortas de cobertura y estrategias de optimización de rendimiento para mantener la estabilidad y generar ingresos para los poseedores. En solo 10 meses, su capitalización alcanzó los 6.3 mil millones de dólares, con un crecimiento impresionante. USDe también lanzó una versión mejorada llamada USDtb, respaldada por fondos de mercado monetario tokenizados de BlackRock y Securitize, fortaleciendo aún más su estabilidad.
Frax (FRAX): lanzada en 2020, es una stablecoin experimental que prueba un modelo híbrido de “parte algoritmo + parte colateral”. Con el aumento de la demanda de estabilidad, en 2023 Frax votó por una actualización a un modelo completamente colateralizado. Actualmente, su capitalización es de 6.156 millones de dólares, reflejando una actitud pragmática del proyecto.
El riesgo principal de las stablecoins respaldadas por activos criptográficos radica en: la sobrecolateralización que reduce la eficiencia del capital; vulnerabilidades en el código de los contratos inteligentes que pueden causar pérdidas; caídas en el precio de los activos colaterales que pueden desencadenar cadenas de liquidaciones, incluso perder el anclaje. La caída de UST en su momento es un ejemplo histórico.
Otras stablecoins innovadoras que merecen atención
Respaldo en commodities: proyectos como Tether Gold (XAUT) respaldan directamente con oro físico, permitiendo a los inversores tener exposición en oro en la cadena, aunque enfrentan desafíos de liquidez y costos de almacenamiento.
Stablecoins de rendimiento: USDY de Ondo Finance, respaldada por bonos del Tesoro estadounidense y depósitos bancarios, puede ofrecer un rendimiento anualizado de aproximadamente 4-5%, siendo una innovación en stablecoins.
Nuevas stablecoins fiduciarias: First Digital USD (FDUSD) con una capitalización de 1.45 mil millones de dólares, y PayPal USD (PYUSD) con 3.63 mil millones de dólares, muestran la entrada constante de nuevos actores y una competencia cada vez mayor en el mercado.
Advertencias de riesgo antes de invertir en stablecoins
Las stablecoins no están exentas de riesgos:
Incertidumbre regulatoria: la postura de los países respecto a las stablecoins sigue evolucionando, y en el futuro podrían imponerse requisitos o restricciones más estrictas.
Riesgos tecnológicos: los contratos inteligentes complejos pueden tener vulnerabilidades, y las amenazas de ataques de hackers están siempre presentes.
Riesgo sistémico: el rápido crecimiento del mercado de stablecoins puede, en caso de una pérdida de control a gran escala, afectar a todo el sistema financiero.
Resumen
Las stablecoins se han convertido en un puente clave entre las finanzas tradicionales y los activos digitales. Los dos principales tipos — respaldadas por moneda fiduciaria y respaldadas por activos criptográficos — tienen sus ventajas y desventajas. Las respaldadas por moneda fiduciaria son más estables pero dependen del emisor; las respaldadas por activos criptográficos son más descentralizadas pero con riesgos más complejos. Comprender estas diferencias es esencial para tomar decisiones más informadas en el mundo de las stablecoins. Los inversores deben evaluar cuidadosamente los riesgos y seleccionar las herramientas de stablecoin que mejor se adapten a sus necesidades.