La esencia y los estándares de medición del tipo de cambio del dólar estadounidense
El tipo de cambio del dólar refleja su valor relativo frente a otras monedas. Tomando como ejemplo el euro frente al dólar (EUR/USD), si el tipo de cambio es 1.04, significa que 1 euro puede cambiarse por 1.04 dólares; cuando este valor sube a 1.09, indica que el euro se ha apreciado y el dólar se ha devaluado; y viceversa, el dólar se aprecia.
El índice del dólar estadounidense (DXY) es la herramienta principal para medir la fortaleza general del dólar. Está compuesto por una ponderación de los tipos de cambio del dólar con respecto a seis monedas: euro, yen, libra esterlina, dólar canadiense, corona sueca y franco suizo. Un índice alto indica que el dólar es fuerte en comparación con estas monedas de reserva. Es importante notar que la tendencia del índice del dólar no siempre se sincroniza completamente con la política de la Reserva Federal—una reducción de tasas no necesariamente provoca una caída del índice, sino que también depende de si los bancos centrales de las monedas componentes toman medidas complementarias.
Evolución del ciclo histórico del dólar: las enseñanzas de sus ocho fases
Al rastrear la evolución del dólar en casi medio siglo, podemos entender mejor la situación actual:
1971-1980 (Fase inicial de declive): Tras la disolución del sistema de Bretton Woods, el dólar se desvincula del oro, entrando en una fase de emisión excesiva. La crisis del petróleo provoca una estanflación global, y el índice del dólar cae por debajo de 90.
1980-1985 (Recuperación fuerte): El expresidente de la Fed, Paul Volcker, frena la inflación mediante una política agresiva de subida de tasas (la tasa de fondos federales alcanza el 20%, y luego se mantiene en niveles altos del 8-10%), logrando que el índice del dólar suba a niveles históricos en 1985, marcando el fin del ciclo alcista del dólar.
1985-1995 (Mercado bajista prolongado): Los “dobles déficits” de EE. UU. (fiscal y comercial) presionan a la baja el dólar, iniciando un largo ciclo de depreciación.
1995-2002 (Ascenso en la era de Internet): La prosperidad económica durante la mandato de Clinton y el retorno de fondos a EE. UU. llevan al índice del dólar a un máximo de 120.
2002-2010 (Burbuja y crisis financiera): La explosión de la burbuja de Internet, los ataques del 11 de septiembre y las políticas de flexibilización cuantitativa (QE) provocan una depreciación continua del dólar, alcanzando en 2008 un mínimo histórico cercano a 60 durante la crisis financiera.
2011-2020 (Recuperación y estabilidad): La crisis de deuda europea y el desplome de las bolsas chinas mantienen estable la economía estadounidense, y las expectativas de varias subidas de tasas por parte de la Fed apoyan la recuperación del dólar.
2020-2022 (Flexibilización por pandemia): La pandemia de COVID-19 lleva a EE. UU. a liberar tasas cercanas a cero y a implementar QE ilimitada, provocando una caída significativa del índice del dólar y un aumento de la inflación.
2022-2024 (Subida agresiva de tasas): La Fed, para frenar la inflación más alta en 25 años, eleva las tasas a niveles máximos en 25 años y realiza QT, fortaleciendo temporalmente al dólar, aunque el ciclo de subida de tasas ha agotado el espacio para futuras bajadas.
La situación actual del dólar: resonancia entre análisis técnico y fundamental
El índice del dólar ha caído cinco días consecutivos, situándose en aproximadamente 103.45, en niveles no vistos desde noviembre. Más importante aún, ha roto la media móvil simple de 200 días, lo que generalmente se interpreta como una señal clara de tendencia bajista.
Desde el punto de vista fundamental, también hay presión sobre el dólar. Los datos de empleo en EE. UU. publicados en marzo fueron peores de lo esperado, lo que elevó las expectativas de varias bajadas de tasas por parte de la Fed en 2025, reduciendo los rendimientos de los bonos y debilitando la atracción relativa del dólar. La política monetaria de la Fed se ha convertido en el factor clave para su movimiento—si el mercado confirma un ciclo de bajadas de tasas, la tendencia bajista del dólar se reforzará aún más.
Aunque en el corto plazo puede haber una recuperación técnica, la tendencia general sigue presionando al dólar. Si la Fed efectivamente realiza varias bajadas de tasas y los datos económicos siguen débiles, se espera que el dólar continúe depreciándose en la segunda mitad de 2025, con soporte técnico en torno a 102.00 o menos.
Escenarios del comportamiento del dólar en la segunda mitad de 2025
Considerando análisis técnico, ciclo económico y expectativas de política, el dólar en la segunda mitad de 2025 podría seguir uno de estos tres escenarios:
Escenario base (probabilidad 60%): depreciación moderada, tendencia bajista
La Fed continúa con 3-4 bajadas de tasas según lo planificado, los rendimientos de los bonos estadounidenses siguen bajando, y el índice del dólar oscila entre 95 y 100, en un escenario débil. Las monedas no estadounidenses, especialmente las relacionadas con ciclos económicos (como el dólar australiano) y las monedas refugio (yen), se beneficiarán.
Escenario optimista (probabilidad 25%): rebote y prueba
El aumento de conflictos geopolíticos o datos económicos estadounidenses mejores de lo esperado (empleo no agrícola >25 mil) podrían impulsar el índice del dólar a 100-103. Sin embargo, estos rebotes suelen ser temporales, ya que las expectativas de bajada de tasas cambian.
Escenario pesimista (probabilidad 15%): depreciación acelerada
Si la emisión de bonos en EE. UU. se enfría o aumenta el riesgo de crisis de deuda, la prima de riesgo del dólar puede reducirse rápidamente, haciendo que el índice caiga por debajo de 95, alertando sobre posibles riesgos financieros.
Expectativas para los principales pares de divisas en la segunda mitad de 2025
EUR/USD: ruptura al alza continua
El euro actualmente cotiza en 1.0835, mostrando una tendencia claramente alcista. La expectativa de que la Fed reduzca tasas más rápido que el BCE proporciona soporte estructural para el euro. Si la Fed inicia un ciclo de bajadas y el BCE mantiene una postura cautelosa, el EUR/USD podría superar 1.0900, apuntando a objetivos de medio plazo entre 1.10 y 1.15. Técnicamente, los máximos previos y las líneas de tendencia ofrecen soportes fuertes; si se estabiliza en estos niveles, el impulso alcista se consolidará.
GBP/USD: oscilación con tendencia alcista
La expectativa de que el Banco de Inglaterra (BoE) reduzca tasas más lentamente que la Fed respalda la libra. La cautela del mercado respecto a las bajadas de tasas del BoE mantiene el rango de 1.25-1.35 en la segunda mitad de 2025, con tendencia a subir. Si la economía y las políticas de EE. UU. y Reino Unido se diferencian aún más, el par podría superar 1.40, aunque hay que tener en cuenta riesgos políticos y de liquidez que puedan provocar correcciones.
USD/CNH: consolidación y posible caída
El dólar frente al yuan se mantiene en 7.2300-7.2600 sin impulso claro. Si la Fed baja tasas significativamente y la economía china se mantiene resistente, USD/CNH podría probar soportes por debajo de 7.20. La intervención del Banco Popular de China (PBOC) puede limitar la apreciación excesiva del yuan, estabilizando el rango. Técnicamente, si el dólar cae por debajo de 7.2260 y el RSI indica sobreventa, puede ofrecerse una oportunidad de compra a corto plazo.
USD/JPY: tendencia bajista establecida
El salario básico en Japón en enero creció un 3.1% interanual, alcanzando niveles no vistos en 32 años, lo que indica que Japón podría acelerar el aumento de tasas. La divergencia en políticas, con la Fed bajando y el Banco de Japón subiendo, presionará a la baja el USD/JPY. Si el par rompe 146.90, puede buscar soportes más bajos; para revertir la tendencia bajista, debe superar los 150.0. Se espera que en la segunda mitad de 2025 el USD/JPY tenga una tendencia claramente bajista.
AUD/USD: soporte firme y potencial alza
Los datos económicos recientes de Australia son positivos: crecimiento del PIB del 0.6% en el trimestre, 1.3% interanual, y un superávit comercial de 562 millones en enero, que respaldan al aussie. El RBA mantiene una postura cautelosa, sugiriendo pocas probabilidades de recortes, lo que en un contexto de relajación global favorece al dólar australiano. Si la Fed continúa flexibilizando y el dólar se debilita, el impulso alcista del AUD/USD se intensificará.
Estrategia de trading del dólar en la segunda mitad de 2025
Estrategia a corto plazo (Q3-Q4): trading en rangos
Los inversores agresivos pueden aprovechar la oscilación del dólar entre 95 y 100, usando indicadores como MACD y retrocesos de Fibonacci para detectar reversiones. Cuando aumente la aversión al riesgo (como conflictos geopolíticos), el dólar puede rebotar, siendo momento de reducir posiciones largas; cuando los datos económicos sean débiles y las expectativas de bajada de tasas aumenten, es momento de abrir cortos.
Los inversores conservadores deben esperar a que la política de la Fed sea más clara. Sin un catalizador definido, comprar o vender en exceso puede ser arriesgado.
Estrategia a medio y largo plazo: rotación gradual hacia activos no estadounidenses
Con la profundización del ciclo de bajada de tasas, los rendimientos de los bonos estadounidenses disminuirán, y el capital se desplazará hacia mercados emergentes o zonas con recuperación económica, como la eurozona. Si la tendencia de desdolarización global se acelera (como los países BRICS promoviendo pagos en sus monedas), la posición del dólar como moneda de reserva puede debilitarse marginalmente.
Se recomienda reducir gradualmente las posiciones largas en dólares y aumentar en monedas con valoraciones razonables (yen, dólar australiano) o en activos vinculados a commodities (oro, cobre). Este cambio debe hacerse de forma progresiva para evitar perder oportunidades o concentrar excesivamente el riesgo.
Conclusión
La palabra clave para el dólar en la segunda mitad de 2025 es “cambio”—de un ciclo de subida a uno de bajada. Este proceso no será instantáneo, sino que estará lleno de oportunidades en diferentes fases. Los traders exitosos deben equilibrar “datos” y “eventos”, mantener una gestión flexible de sus posiciones y captar ganancias en medio de la volatilidad.
El futuro del dólar dependerá de la determinación de la Fed, la resiliencia de la economía estadounidense y la evolución del escenario geopolítico global. Solo siguiendo de cerca estos factores clave, los inversores podrán aprovechar los puntos de inflexión en la tendencia del dólar.
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Análisis de la tendencia del dólar estadounidense en la segunda mitad de 2025: fin del ciclo de subida de tasas, difícil cambiar el patrón débil
La esencia y los estándares de medición del tipo de cambio del dólar estadounidense
El tipo de cambio del dólar refleja su valor relativo frente a otras monedas. Tomando como ejemplo el euro frente al dólar (EUR/USD), si el tipo de cambio es 1.04, significa que 1 euro puede cambiarse por 1.04 dólares; cuando este valor sube a 1.09, indica que el euro se ha apreciado y el dólar se ha devaluado; y viceversa, el dólar se aprecia.
El índice del dólar estadounidense (DXY) es la herramienta principal para medir la fortaleza general del dólar. Está compuesto por una ponderación de los tipos de cambio del dólar con respecto a seis monedas: euro, yen, libra esterlina, dólar canadiense, corona sueca y franco suizo. Un índice alto indica que el dólar es fuerte en comparación con estas monedas de reserva. Es importante notar que la tendencia del índice del dólar no siempre se sincroniza completamente con la política de la Reserva Federal—una reducción de tasas no necesariamente provoca una caída del índice, sino que también depende de si los bancos centrales de las monedas componentes toman medidas complementarias.
Evolución del ciclo histórico del dólar: las enseñanzas de sus ocho fases
Al rastrear la evolución del dólar en casi medio siglo, podemos entender mejor la situación actual:
1971-1980 (Fase inicial de declive): Tras la disolución del sistema de Bretton Woods, el dólar se desvincula del oro, entrando en una fase de emisión excesiva. La crisis del petróleo provoca una estanflación global, y el índice del dólar cae por debajo de 90.
1980-1985 (Recuperación fuerte): El expresidente de la Fed, Paul Volcker, frena la inflación mediante una política agresiva de subida de tasas (la tasa de fondos federales alcanza el 20%, y luego se mantiene en niveles altos del 8-10%), logrando que el índice del dólar suba a niveles históricos en 1985, marcando el fin del ciclo alcista del dólar.
1985-1995 (Mercado bajista prolongado): Los “dobles déficits” de EE. UU. (fiscal y comercial) presionan a la baja el dólar, iniciando un largo ciclo de depreciación.
1995-2002 (Ascenso en la era de Internet): La prosperidad económica durante la mandato de Clinton y el retorno de fondos a EE. UU. llevan al índice del dólar a un máximo de 120.
2002-2010 (Burbuja y crisis financiera): La explosión de la burbuja de Internet, los ataques del 11 de septiembre y las políticas de flexibilización cuantitativa (QE) provocan una depreciación continua del dólar, alcanzando en 2008 un mínimo histórico cercano a 60 durante la crisis financiera.
2011-2020 (Recuperación y estabilidad): La crisis de deuda europea y el desplome de las bolsas chinas mantienen estable la economía estadounidense, y las expectativas de varias subidas de tasas por parte de la Fed apoyan la recuperación del dólar.
2020-2022 (Flexibilización por pandemia): La pandemia de COVID-19 lleva a EE. UU. a liberar tasas cercanas a cero y a implementar QE ilimitada, provocando una caída significativa del índice del dólar y un aumento de la inflación.
2022-2024 (Subida agresiva de tasas): La Fed, para frenar la inflación más alta en 25 años, eleva las tasas a niveles máximos en 25 años y realiza QT, fortaleciendo temporalmente al dólar, aunque el ciclo de subida de tasas ha agotado el espacio para futuras bajadas.
La situación actual del dólar: resonancia entre análisis técnico y fundamental
El índice del dólar ha caído cinco días consecutivos, situándose en aproximadamente 103.45, en niveles no vistos desde noviembre. Más importante aún, ha roto la media móvil simple de 200 días, lo que generalmente se interpreta como una señal clara de tendencia bajista.
Desde el punto de vista fundamental, también hay presión sobre el dólar. Los datos de empleo en EE. UU. publicados en marzo fueron peores de lo esperado, lo que elevó las expectativas de varias bajadas de tasas por parte de la Fed en 2025, reduciendo los rendimientos de los bonos y debilitando la atracción relativa del dólar. La política monetaria de la Fed se ha convertido en el factor clave para su movimiento—si el mercado confirma un ciclo de bajadas de tasas, la tendencia bajista del dólar se reforzará aún más.
Aunque en el corto plazo puede haber una recuperación técnica, la tendencia general sigue presionando al dólar. Si la Fed efectivamente realiza varias bajadas de tasas y los datos económicos siguen débiles, se espera que el dólar continúe depreciándose en la segunda mitad de 2025, con soporte técnico en torno a 102.00 o menos.
Escenarios del comportamiento del dólar en la segunda mitad de 2025
Considerando análisis técnico, ciclo económico y expectativas de política, el dólar en la segunda mitad de 2025 podría seguir uno de estos tres escenarios:
Escenario base (probabilidad 60%): depreciación moderada, tendencia bajista La Fed continúa con 3-4 bajadas de tasas según lo planificado, los rendimientos de los bonos estadounidenses siguen bajando, y el índice del dólar oscila entre 95 y 100, en un escenario débil. Las monedas no estadounidenses, especialmente las relacionadas con ciclos económicos (como el dólar australiano) y las monedas refugio (yen), se beneficiarán.
Escenario optimista (probabilidad 25%): rebote y prueba El aumento de conflictos geopolíticos o datos económicos estadounidenses mejores de lo esperado (empleo no agrícola >25 mil) podrían impulsar el índice del dólar a 100-103. Sin embargo, estos rebotes suelen ser temporales, ya que las expectativas de bajada de tasas cambian.
Escenario pesimista (probabilidad 15%): depreciación acelerada Si la emisión de bonos en EE. UU. se enfría o aumenta el riesgo de crisis de deuda, la prima de riesgo del dólar puede reducirse rápidamente, haciendo que el índice caiga por debajo de 95, alertando sobre posibles riesgos financieros.
Expectativas para los principales pares de divisas en la segunda mitad de 2025
EUR/USD: ruptura al alza continua
El euro actualmente cotiza en 1.0835, mostrando una tendencia claramente alcista. La expectativa de que la Fed reduzca tasas más rápido que el BCE proporciona soporte estructural para el euro. Si la Fed inicia un ciclo de bajadas y el BCE mantiene una postura cautelosa, el EUR/USD podría superar 1.0900, apuntando a objetivos de medio plazo entre 1.10 y 1.15. Técnicamente, los máximos previos y las líneas de tendencia ofrecen soportes fuertes; si se estabiliza en estos niveles, el impulso alcista se consolidará.
GBP/USD: oscilación con tendencia alcista
La expectativa de que el Banco de Inglaterra (BoE) reduzca tasas más lentamente que la Fed respalda la libra. La cautela del mercado respecto a las bajadas de tasas del BoE mantiene el rango de 1.25-1.35 en la segunda mitad de 2025, con tendencia a subir. Si la economía y las políticas de EE. UU. y Reino Unido se diferencian aún más, el par podría superar 1.40, aunque hay que tener en cuenta riesgos políticos y de liquidez que puedan provocar correcciones.
USD/CNH: consolidación y posible caída
El dólar frente al yuan se mantiene en 7.2300-7.2600 sin impulso claro. Si la Fed baja tasas significativamente y la economía china se mantiene resistente, USD/CNH podría probar soportes por debajo de 7.20. La intervención del Banco Popular de China (PBOC) puede limitar la apreciación excesiva del yuan, estabilizando el rango. Técnicamente, si el dólar cae por debajo de 7.2260 y el RSI indica sobreventa, puede ofrecerse una oportunidad de compra a corto plazo.
USD/JPY: tendencia bajista establecida
El salario básico en Japón en enero creció un 3.1% interanual, alcanzando niveles no vistos en 32 años, lo que indica que Japón podría acelerar el aumento de tasas. La divergencia en políticas, con la Fed bajando y el Banco de Japón subiendo, presionará a la baja el USD/JPY. Si el par rompe 146.90, puede buscar soportes más bajos; para revertir la tendencia bajista, debe superar los 150.0. Se espera que en la segunda mitad de 2025 el USD/JPY tenga una tendencia claramente bajista.
AUD/USD: soporte firme y potencial alza
Los datos económicos recientes de Australia son positivos: crecimiento del PIB del 0.6% en el trimestre, 1.3% interanual, y un superávit comercial de 562 millones en enero, que respaldan al aussie. El RBA mantiene una postura cautelosa, sugiriendo pocas probabilidades de recortes, lo que en un contexto de relajación global favorece al dólar australiano. Si la Fed continúa flexibilizando y el dólar se debilita, el impulso alcista del AUD/USD se intensificará.
Estrategia de trading del dólar en la segunda mitad de 2025
Estrategia a corto plazo (Q3-Q4): trading en rangos
Los inversores agresivos pueden aprovechar la oscilación del dólar entre 95 y 100, usando indicadores como MACD y retrocesos de Fibonacci para detectar reversiones. Cuando aumente la aversión al riesgo (como conflictos geopolíticos), el dólar puede rebotar, siendo momento de reducir posiciones largas; cuando los datos económicos sean débiles y las expectativas de bajada de tasas aumenten, es momento de abrir cortos.
Los inversores conservadores deben esperar a que la política de la Fed sea más clara. Sin un catalizador definido, comprar o vender en exceso puede ser arriesgado.
Estrategia a medio y largo plazo: rotación gradual hacia activos no estadounidenses
Con la profundización del ciclo de bajada de tasas, los rendimientos de los bonos estadounidenses disminuirán, y el capital se desplazará hacia mercados emergentes o zonas con recuperación económica, como la eurozona. Si la tendencia de desdolarización global se acelera (como los países BRICS promoviendo pagos en sus monedas), la posición del dólar como moneda de reserva puede debilitarse marginalmente.
Se recomienda reducir gradualmente las posiciones largas en dólares y aumentar en monedas con valoraciones razonables (yen, dólar australiano) o en activos vinculados a commodities (oro, cobre). Este cambio debe hacerse de forma progresiva para evitar perder oportunidades o concentrar excesivamente el riesgo.
Conclusión
La palabra clave para el dólar en la segunda mitad de 2025 es “cambio”—de un ciclo de subida a uno de bajada. Este proceso no será instantáneo, sino que estará lleno de oportunidades en diferentes fases. Los traders exitosos deben equilibrar “datos” y “eventos”, mantener una gestión flexible de sus posiciones y captar ganancias en medio de la volatilidad.
El futuro del dólar dependerá de la determinación de la Fed, la resiliencia de la economía estadounidense y la evolución del escenario geopolítico global. Solo siguiendo de cerca estos factores clave, los inversores podrán aprovechar los puntos de inflexión en la tendencia del dólar.