Década de exploración: interpretación profunda y oportunidades de inversión en el tipo de cambio del yen japonés frente al dólar de Hong Kong y al dólar estadounidense

Viaje de una década de depreciación del yen: de máximos a mínimos

En los últimos diez años, el yen ha experimentado un ciclo prolongado de depreciación. Desde un máximo de 80 yenes por dólar a finales de 2012, el yen ha caído hasta aproximadamente 152 yenes por dólar en noviembre de 2023, alcanzando su nivel más bajo en 32 años. Esta caída en el valor de la moneda no ocurrió de forma repentina, sino que fue una tendencia a largo plazo impulsada por una serie de factores estructurales.

A finales de 2012, el gobierno de Abe en Japón implementó una política agresiva de flexibilización cuantitativa, mientras que Estados Unidos comenzó a retirar su política de estímulo y a subir las tasas de interés. La divergencia en las políticas monetarias de ambos países se convirtió en el principal motor de la depreciación del yen. La Reserva Federal continuó subiendo las tasas, fortaleciendo el dólar, mientras que el Banco de Japón mantenía una postura de ultra expansión monetaria, ampliando la diferencia de tasas entre Japón y EE. UU.

Es importante destacar que la depreciación del yen no solo se debe a las diferencias en las políticas monetarias. Japón, como gran importador de energía y alimentos, tiene una dependencia externa del 88% y 63% respectivamente. La subida de los precios de las materias primas a nivel global elevó directamente los costos de importación, ampliando el déficit comercial. Además, Japón enfrenta problemas estructurales como la disminución de la población y el envejecimiento, que generan una demanda interna débil, ejerciendo mayor presión sobre el yen.

Revisión de tres grandes eventos de depreciación significativa

Primera fase: impacto de la flexibilización extrema 2013-2015

Tras la puesta en marcha del plan de estímulo económico del gobierno de Abe, el Banco de Japón compró masivamente bonos del Estado, inyectando fondos en el mercado. Simultáneamente, la Reserva Federal finalizó su programa de flexibilización cuantitativa y comenzó un ciclo de aumento de tasas, lo que agravó las expectativas pesimistas sobre la economía japonesa. Durante este período, el yen se depreció un 18% en 2013 y un 12% en 2014, pasando de 76 a 86 yenes por dólar. La tendencia continuó hasta junio de 2015, alcanzando un mínimo de 126 yenes por dólar.

Segunda fase: impacto del aumento de tasas a finales de 2016

A finales de 2016, la Reserva Federal volvió a subir las tasas, lo que aceleró la entrada de capital extranjero en EE. UU. y afectó a Japón, que tiene una posición económica importante. El tipo de cambio cayó rápidamente de 100 yenes en septiembre a cerca de 120 yenes. Aunque el yen se debilitó, esto favoreció las exportaciones japonesas y el aumento de la producción industrial, proporcionando un apoyo a corto plazo a la economía.

Tercera fase: mínimos históricos en 2022

El 20 de octubre de 2022 fue un momento clave en la historia de la depreciación del yen. El tipo de cambio cayó por debajo de 150 yenes por dólar, alcanzando un mínimo de 151.942 yenes, un nivel no visto desde agosto de 1990, con una depreciación del 31.2% en ese año. La causa principal fue la rápida y agresiva subida de tasas por parte de la Reserva Federal. En un contexto de aumento global de la inflación, los principales bancos centrales, incluido el de Japón, continuaron subiendo tasas, pero Japón mantuvo su política de ultra expansión, llevando la diferencia de tasas con EE. UU. a niveles históricos.

2023: juego de políticas y volatilidad del tipo de cambio

El año 2023 estuvo marcado por la continua divergencia en las políticas monetarias de la Reserva Federal y el Banco de Japón. La Fed subió las tasas de interés de forma significativa, mientras que el Banco de Japón se resistió a ajustar su política de tasas negativas. Tras la llegada del nuevo gobernador del Banco de Japón, Ueda Kazuo, hubo expectativas de un cambio en la política, pero finalmente el banco optó por mantener la postura de estímulo.

Durante todo el año, el yen se situó en la parte baja del índice compuesto por el dólar, euro y otras monedas del G10, siendo la moneda peor valorada por tercer año consecutivo. En enero, alcanzó un máximo de 127.2 yenes por dólar, generando especulaciones sobre un posible ajuste en la política del banco central, pero este se mantuvo firme, y la Fed continuó subiendo tasas, debilitando aún más al yen.

A mediados de noviembre, el yen volvió a acercarse a los 152 yenes por dólar, mientras que frente al euro cayó a 162.38 yenes (mínimo en 15 años), y frente a la libra esterlina a 186.25 yenes (cerca de un mínimo en tres meses). El gobierno japonés intervino en el mercado, siendo la primera intervención oficial desde 1998.

Estado actual de la economía japonesa

En 2023, la economía japonesa mostró altibajos. En el primer trimestre, creció un 2.7%, y en el segundo, un 4.8%, lo que llevó a algunos a pensar que Japón había salido de las “tres décadas perdidas”. Sin embargo, en el tercer trimestre cayó abruptamente a -2.1%, y el gobierno revisó a la baja las previsiones anuales, advirtiendo que el cuarto trimestre también podría contraerse.

Otro problema que enfrenta Japón es la brecha entre inflación y salarios. Durante más de treinta años, el consumo y la inversión han sido débiles, pero desde 2022, el aumento en los precios de la energía importada ha comenzado a elevar la inflación. En noviembre, el IPC subió un 2.5% interanual, en su 27º mes consecutivo de aumento y superando el objetivo del 2% del banco central. Sin embargo, los salarios reales no han podido seguir el ritmo de la inflación, disminuyendo en 19 meses consecutivos en términos interanuales, y el consumo familiar sigue en caída.

Para hacer frente a esto, el gobierno japonés lanzó en noviembre un plan de estímulo económico que incluye recortes fiscales, subsidios y extensión de ayudas por el aumento de los precios de la energía, con un monto total superior a 17 billones de yenes (unos 113 mil millones de dólares), la mayor cifra desde 2014. Este plan ha sido respaldado por organismos internacionales como el FMI, el Banco Mundial y la OCDE.

Impactos positivos de la depreciación del yen en los últimos diez años

No hay que ignorar los efectos positivos de la depreciación del yen. La caída acumulada del 40% frente al dólar ha hecho que los terrenos y la mano de obra en Japón sean relativamente más baratos, mejorando significativamente la competitividad de los productos japoneses en el mercado internacional. En 2022, el PIB de Japón alcanzó 546 billones de yenes, un aumento de aproximadamente el 10% respecto a los 495 billones de 2012, en gran parte gracias a la depreciación del yen que favoreció las exportaciones.

Perspectivas para 2024: posible reversión del tipo de cambio

Al cierre del año, la Reserva Federal decidió mantener las tasas sin cambios en su reunión de diciembre, e incluso sugirió la posibilidad de reducir las tasas en el futuro, lo que afectó negativamente al dólar. Además, el Banco de Japón intervino en el mercado de divisas, fortaleciendo el yen, que subió a cerca de 140 yenes por dólar.

De cara a 2024, existe la posibilidad de que el yen y el dólar cambien de tendencia. Si la Fed termina oficialmente su ciclo de endurecimiento y comienza a reducir tasas, y el Banco de Japón termina con las tasas negativas y empieza a subirlas, la diferencia de tasas entre ambos países se reducirá, lo que podría fortalecer al yen y debilitar al dólar.

El yen en niveles históricamente bajos ofrece una oportunidad para que los inversores obtengan beneficios mediante movimientos en el tipo de cambio. Los inversores pueden operar en pares de divisas con alta liquidez como USD/JPY, EUR/JPY, GBP/JPY, AUD/JPY, según sus expectativas sobre el yen.

Conclusión

La economía japonesa, con un crecimiento débil y una política de estímulo prolongada, junto con las subidas agresivas de tasas de la Reserva Federal, han impulsado una depreciación significativa del yen en los últimos dos años. El futuro del yen dependerá de la trayectoria relativa de las políticas monetarias de EE. UU. y Japón, y cualquier cambio en las expectativas políticas afectará profundamente la relación del yen con otras monedas como el dólar y el euro.

El yen en niveles históricos bajos ha creado una ventana de oportunidad para los inversores en el mercado de divisas. Sin embargo, hay que recordar que la volatilidad en el tipo de cambio involucra factores económicos complejos y riesgos asociados, por lo que los inversores deben diseñar estrategias de trading cuidadosas y establecer mecanismos de gestión de riesgos adecuados.

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