Los precios del oro en 2025 tuvieron un año turbulento, alcanzando niveles récord que superaron los 4300 dólares por onza a mediados de octubre antes de volver a retroceder hacia los 4000 dólares al comenzar noviembre, lo que generó una oleada de preguntas sobre qué le espera al metal amarillo en 2026 y si podrá superar la barrera de los 5000 dólares. El fuerte ascenso de los precios del oro en 2025 fue resultado de la confluencia de varios factores, entre ellos temores de una desaceleración del crecimiento económico global y el regreso de políticas monetarias acomodaticias, ya que los inversores volvieron a buscar activos seguros, mientras que la incertidumbre sobre las deudas soberanas y las tensiones geopolíticas respaldaron al metal amarillo, convirtiéndolo en un refugio preferido para los grandes fondos de inversión.
Dinámicas del mercado y definición del próximo rumbo
Para entender de manera práctica las expectativas de precios del oro en 2026, es fundamental seguir los eventos económicos y políticos globales y locales, ya que la relación del precio del oro con múltiples indicadores hace difícil confiar en un solo factor. Los analistas financieros se centran en factores fundamentales cuya influencia en la trayectoria del precio durante el próximo año ya es conocida.
La demanda de inversión alcanza cifras récord
Datos del Consejo Mundial del Oro muestran que la demanda de oro, incluyendo inversión, alcanzó las 1249 toneladas en el segundo trimestre de 2025, un aumento del 3% interanual y un valor total de 132 mil millones de dólares, un incremento del 45%. El primer trimestre del mismo año ya había registrado una demanda de 1206 toneladas, el nivel más alto para un primer trimestre desde 2016, con un aumento en los precios de aproximadamente el 38% respecto a 2024.
Destacaron los fondos cotizados en bolsa (ETFs) como un motor potente de la demanda, logrando flujos de entrada masivos en 2025 y elevando los activos gestionados a 472 mil millones de dólares, con participaciones de 3838 toneladas, un aumento del 6% respecto al trimestre anterior, acercándose a un máximo histórico de 3929 toneladas. Este rendimiento refleja una fuerte tendencia de inversión hacia el oro como activo de protección, lo que es un indicador alcista para las expectativas de precios en el corto plazo.
Norteamérica dominó más de la mitad de la demanda global con 618.8 toneladas desde principios de 2025 hasta el 30 de septiembre, con 345.7 toneladas distribuidas en la región, seguida por Europa con 148.4 toneladas y Asia con 117.8 toneladas. Solo en Estados Unidos, la demanda de consumo y joyería cayó a 124 toneladas en el segundo trimestre, un descenso del 34% trimestral, pero los flujos de fondos en fondos de oro, que alcanzaron los 21 mil millones de dólares en la primera mitad del año, compensaron esta caída.
El aumento de la conciencia financiera entre los particulares elevó el interés en el oro, ya que datos de Bloomberg muestran que el 28% de los nuevos inversores en mercados desarrollados añadieron oro a sus carteras por primera vez el año pasado, y no abandonaron sus posiciones incluso durante períodos de corrección, lo que fortaleció la estabilidad de precios.
La estrategia de los bancos centrales respalda las perspectivas alcistas
Los bancos centrales jugaron un papel clave en el soporte de los precios del oro durante 2025, añadiendo 244 toneladas solo en el primer trimestre, lo que representa un 24% más que el promedio trimestral de los últimos cinco años. Se observaron cambios en el comportamiento de las instituciones monetarias internacionales, ya que la proporción de bancos centrales que gestionan reservas en oro pasó del 37% en 2024 al 44% en 2025, reflejando un interés creciente en diversificar activos lejos del dólar estadounidense.
China, Turquía e India lideraron las compras en la primera mitad de 2025, con el Banco Popular de China añadiendo más de 65 toneladas, continuando su expansión por el vigésimo segundo mes consecutivo, mientras que Turquía aumentó sus reservas a más de 600 toneladas. Se espera que las compras de los bancos centrales sigan siendo el principal motor de la demanda global hasta finales de 2026, especialmente en mercados emergentes que buscan proteger sus monedas locales de la volatilidad de los tipos de cambio.
La brecha de oferta profundiza el desequilibrio
La producción minera en el primer trimestre de 2025 alcanzó un récord de 856 toneladas, un ligero aumento del 1% interanual, pero aún insuficiente para cerrar la brecha creciente entre demanda y oferta. Esta brecha se agravó con la caída del 1% en el oro reciclado durante el mismo período, ya que los propietarios de lingotes de oro optaron por mantener sus posesiones esperando que los precios sigan subiendo.
Incluso cuando los precios alcanzaron niveles sin precedentes, la oferta no respondió en la misma medida, a pesar de que la producción mejoró en algunos países africanos y asiáticos. Esta escasez aumenta las posibilidades de que el oro presione resistencias de precios nuevas en 2026 si la demanda continúa.
El sector de la minería de oro experimentó un aumento en los costos operativos debido a la inflación en los precios de la energía y los salarios, lo que redujo los márgenes de ganancia y limitó la expansión productiva. Un informe de Fitch Solutions indica que el costo medio de extracción global subió a 1470 dólares por onza a mediados de 2025, el nivel más alto en una década, haciendo que cualquier incremento en la oferta sea lento y costoso.
Decisiones de la Reserva Federal envían un mensaje acomodaticio
La Reserva Federal de EE. UU. redujo la tasa de interés en octubre de 2025 en 25 puntos básicos, llevándola al rango del 3.75-4.00%, siendo la segunda reducción desde diciembre de 2024. El comunicado adjunto sugirió posibles recortes adicionales si la fortaleza del mercado laboral o el crecimiento económico se debilitaban, lo que es un indicador positivo para las expectativas del precio del oro.
Funcionarios de la Fed expresaron su apoyo a nuevas medidas monetarias, incluyendo Michelle Bowman, quien anticipó dos recortes adicionales antes de que termine 2025, y Alberto Musalem, presidente de la Fed de St. Louis, quien señaló que aún hay margen para otra reducción con cautela respecto a la persistencia de la inflación.
Las expectativas de los operadores en la plataforma Viduoch de la Bolsa de Chicago apuntan a un nuevo recorte de 25 puntos básicos en la reunión del 9-10 de diciembre de 2025, siendo el tercer recorte del año, lo que podría elevar las expectativas de precios del oro impulsadas por la caída del dólar debido a su relación inversa.
Informes de BlackRock sugieren que la Fed podría apuntar a una tasa de interés del 3.4% para finales de 2026 en un escenario moderado. Si estas reducciones se materializan, disminuirán los rendimientos reales de los bonos, reduciendo el costo de oportunidad del oro como activo sin rendimiento y aumentando su atractivo.
La expansión monetaria global domina las principales economías
Las expectativas de precios del oro están directamente influenciadas por las políticas monetarias de los principales bancos centrales del mundo, no solo por las decisiones de la Fed. Cuando bancos centrales como el Banco Central Europeo y el Banco de Japón adoptan políticas acomodaticias mediante recortes de tasas o programas de compra de bonos, las monedas locales se debilitan y las rentabilidades reales disminuyen, aumentando la atracción del oro como activo seguro.
Por otro lado, cualquier endurecimiento monetario, ya sea mediante aumento de tasas o reducción de estímulos, puede limitar temporalmente la demanda de oro por parte de inversores institucionales en busca de rentabilidad fija.
Durante 2025, los bancos centrales principales mostraron divergencias en sus políticas: mientras la Fed comenzó a reducir gradualmente las tasas, el Banco Central Europeo continuó con una política restrictiva, y el Banco de Japón mantuvo su política acomodaticia. Esta relativa incertidumbre creó un entorno de consolidación que fortaleció el papel del metal precioso como una herramienta de cobertura global que refleja riesgos en los mercados.
La inflación en descenso y las deudas en aumento
El Banco Mundial estimó que el precio del oro aumentó un 35% en 2025, y espera una disminución en las expectativas para 2026 a medida que se reduzcan las presiones inflacionarias, aunque los precios seguirán siendo elevados históricamente. Por su parte, el Fondo Monetario Internacional señaló que la deuda pública mundial superó el 100% del PIB, generando preocupaciones sobre la sostenibilidad de las políticas fiscales, lo que llevó a los inversores a buscar refugio en el oro para protegerse de la pérdida del poder adquisitivo.
El debilitamiento del dólar y la desaceleración del crecimiento en las economías avanzadas apoyaron los precios de las commodities, especialmente del oro, que ahora se ve como un activo seguro frente a los riesgos de la deuda soberana. La desaceleración en los programas de ajuste fiscal en las grandes economías aumentó la presión en los mercados de bonos, reflejándose en un incremento en la demanda de oro como protección contra riesgos financieros a largo plazo. Datos de Bloomberg Economics muestran que el 42% de los fondos de cobertura principales aumentaron sus posiciones en oro durante el tercer trimestre de 2025.
Las tensiones geopolíticas elevan la demanda defensiva
Los conflictos comerciales entre Estados Unidos y China y las tensiones en Oriente Medio llevaron a los inversores a incrementar su exposición al oro como refugio seguro. Un informe de Reuters indica que la incertidumbre geopolítica en 2025 elevó la demanda en un 7% anual, ya que los grandes fondos buscaron cobertura contra riesgos en mercados emergentes y volatilidad energética.
Cuando las tensiones en el estrecho de Taiwán aumentaron y las preocupaciones por interrupciones en el suministro energético global crecieron, los precios spot superaron los 3400 dólares por onza en julio de 2025. Con la persistencia de la incertidumbre, el oro continuó su ascenso, superando los 4300 dólares a mediados de octubre de 2025.
Este comportamiento histórico muestra cómo el metal reacciona rápidamente ante las crisis, reforzando las expectativas de que cualquier shock adicional en 2026 podría impulsar los precios a niveles récord.
El dólar y los rendimientos reales controlan el movimiento
El oro históricamente mantiene una relación inversa con el dólar estadounidense y los rendimientos reales de los bonos soberanos; una moneda estadounidense débil aumenta su atractivo, mientras que los altos rendimientos lo reducen.
En 2025, el índice del dólar, que mide el desempeño de la moneda frente a una cesta de seis divisas principales, cayó un 7.64% desde su pico a principios de año hasta el 21 de noviembre de 2025, influenciado por las expectativas de recortes de tasas y desaceleración del crecimiento. Los rendimientos de los bonos estadounidenses a 10 años bajaron del 4.6% en el primer trimestre a aproximadamente el 4.07% el 21 de noviembre de 2025.
Este doble descenso fortaleció la demanda institucional del oro y apoyó las expectativas de precios, ya que los inversores buscan equilibrar sus carteras alejándose de activos en dólares. Analistas de Bank of America consideran que si esta tendencia continúa, podría sostener las expectativas de precios del oro en 2026, especialmente si los rendimientos reales se mantienen cerca del 1.2% y la presión sobre el dólar persiste, permitiendo un rango alcista sostenido para el metal.
Perspectivas de los grandes bancos: escenario de fuerte subida
El HSBC proyecta que una ola alcista impulsará el oro hasta los 5000 dólares por onza en la primera mitad de 2026, con un promedio esperado de 4600 dólares durante el año frente a un promedio de 3455 dólares en 2025. Estas expectativas se basan en riesgos geopolíticos, aumento de la deuda y demanda de nuevos inversores.
Bank of America elevó su pronóstico de precio del oro a 5000 dólares como máximo potencial en 2026, con un promedio estimado de 4400 dólares, aunque advirtió sobre una posible corrección a corto plazo si los inversores comienzan a tomar ganancias.
Goldman Sachs ajustó su previsión para 2026 a 4900 dólares por onza, señalando un mayor flujo hacia fondos de oro cotizados y la continuación de compras por parte de bancos centrales.
Un informe de JPMorgan estima que los precios promedio en el cuarto trimestre de 2025 rondarán los 3675 dólares por onza, con posibilidad de alcanzar aproximadamente 5055 dólares a mediados de 2026.
El rango más frecuente entre los analistas para las expectativas de precios en 2026 oscila entre 4800 y 5000 dólares como niveles máximos, con un promedio entre 4200 y 4800 dólares.
Perspectivas en Oriente Medio: demanda local en crecimiento
La región de Oriente Medio ha mostrado un aumento notable en las reservas de oro de los bancos centrales, con el Banco Central de Egipto añadiendo una tonelada en el primer trimestre de 2025, y el Banco Central de Qatar sumando 3 toneladas.
Las expectativas de precio del oro en Egipto sugieren un aumento significativo en 2026, pudiendo llegar a unos 522,580 libras egipcias por onza, lo que representa un incremento aproximado del 158.46% respecto a los niveles actuales.
En Arabia Saudita, y considerando las proyecciones globales de que el precio de la onza podría acercarse a los 5000 dólares en escenarios optimistas para 2026, la conversión a una tasa fija podría situar los niveles en torno a 18750 a 19000 riales saudíes.
En los Emiratos Árabes Unidos, y usando la misma proyección de 5000 dólares por onza y su conversión a dirhams, se estima un rango de aproximadamente 18375 a 19000 dirhams por onza.
Es importante señalar que estas proyecciones para Oriente Medio son aproximadas y dependen de supuestos como la estabilidad en los tipos de cambio, la continuidad de la demanda global y la ausencia de grandes turbulencias económicas.
¿Es inevitable la corrección? Riesgos que amenazan el escenario alcista
A pesar de las expectativas positivas, HSBC advierte que el impulso alcista podría perder fuerza en la segunda mitad de 2026, con posibles correcciones hacia los 4200 dólares por onza si los inversores toman ganancias, aunque descarta una caída por debajo de los 3800 dólares a menos que ocurra un shock económico importante.
Goldman Sachs alertó que mantener los precios por encima de 4800 dólares podría poner a los mercados a prueba de “credibilidad de precios”, es decir, la capacidad del oro para mantener sus niveles elevados en medio de una demanda industrial débil.
Analistas de JPMorgan y Deutsche Bank coinciden en que el oro ha entrado en una nueva zona de precios difícil de romper a la baja, gracias a un cambio estratégico en la percepción de los inversores, que lo ven cada vez más como un activo a largo plazo y no solo como una herramienta especulativa.
Análisis técnico: un rango definido espera la ruptura
El precio del oro cerró el viernes 21 de noviembre de 2025 en 4065.01 dólares por onza, tras tocar su nivel más alto de todos los tiempos en 4381.44 dólares el 20 de octubre de 2025.
El precio rompió la línea de tendencia alcista en el marco diario, pero aún mantiene el soporte en la tendencia principal a corto y medio plazo, que conecta los mínimos en torno a los 4050 dólares.
Se observa un fuerte soporte en los niveles de 4000 dólares, haciendo de esta zona un punto clave para determinar si continúa la corrección. Si se rompe con un cierre diario claro, el objetivo sería la zona de 3800 dólares, que corresponde al 50% de retroceso de Fibonacci.
El primer nivel de resistencia fuerte es 4200 dólares, cuya ruptura abriría paso a 4400 y luego a 4680 dólares.
Los indicadores de momentum, como el RSI, muestran una estabilización en torno a 50, indicando un mercado en equilibrio con presiones de compra y venta iguales. Esto refleja una fase de espera antes de una nueva tendencia.
El MACD se mantiene por encima de cero, confirmando una tendencia alcista. La perspectiva técnica sugiere que el precio seguirá operando en un rango entre 4000 y 4220 dólares a corto plazo, manteniendo una visión positiva mientras el precio permanezca por encima de la línea de tendencia principal.
Conclusión: las expectativas de precios del oro oscilan entre ambición y cautela
A pesar del fuerte movimiento del oro y el optimismo en 2025, las expectativas para 2026 parecen ser clave para determinar si el metal seguirá siendo un refugio seguro en un mundo con riesgos crecientes. Con el fin del ciclo de endurecimiento monetario y una economía global en desaceleración, el mercado podría experimentar una lucha entre tomar ganancias y nuevas compras institucionales.
Si las rentabilidades reales continúan bajando y el dólar se mantiene débil, el oro podría registrar nuevos máximos históricos. Por otro lado, si la inflación se reduce y la confianza en los mercados financieros se restablece, el metal podría entrar en una fase de estabilización prolongada, lo que podría impedir alcanzar los niveles objetivo de 5000 dólares por onza.
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¿Se acerca el oro a los 5000 dólares? Las expectativas de precio para 2026 generan optimismo y cautela
Los precios del oro en 2025 tuvieron un año turbulento, alcanzando niveles récord que superaron los 4300 dólares por onza a mediados de octubre antes de volver a retroceder hacia los 4000 dólares al comenzar noviembre, lo que generó una oleada de preguntas sobre qué le espera al metal amarillo en 2026 y si podrá superar la barrera de los 5000 dólares. El fuerte ascenso de los precios del oro en 2025 fue resultado de la confluencia de varios factores, entre ellos temores de una desaceleración del crecimiento económico global y el regreso de políticas monetarias acomodaticias, ya que los inversores volvieron a buscar activos seguros, mientras que la incertidumbre sobre las deudas soberanas y las tensiones geopolíticas respaldaron al metal amarillo, convirtiéndolo en un refugio preferido para los grandes fondos de inversión.
Dinámicas del mercado y definición del próximo rumbo
Para entender de manera práctica las expectativas de precios del oro en 2026, es fundamental seguir los eventos económicos y políticos globales y locales, ya que la relación del precio del oro con múltiples indicadores hace difícil confiar en un solo factor. Los analistas financieros se centran en factores fundamentales cuya influencia en la trayectoria del precio durante el próximo año ya es conocida.
La demanda de inversión alcanza cifras récord
Datos del Consejo Mundial del Oro muestran que la demanda de oro, incluyendo inversión, alcanzó las 1249 toneladas en el segundo trimestre de 2025, un aumento del 3% interanual y un valor total de 132 mil millones de dólares, un incremento del 45%. El primer trimestre del mismo año ya había registrado una demanda de 1206 toneladas, el nivel más alto para un primer trimestre desde 2016, con un aumento en los precios de aproximadamente el 38% respecto a 2024.
Destacaron los fondos cotizados en bolsa (ETFs) como un motor potente de la demanda, logrando flujos de entrada masivos en 2025 y elevando los activos gestionados a 472 mil millones de dólares, con participaciones de 3838 toneladas, un aumento del 6% respecto al trimestre anterior, acercándose a un máximo histórico de 3929 toneladas. Este rendimiento refleja una fuerte tendencia de inversión hacia el oro como activo de protección, lo que es un indicador alcista para las expectativas de precios en el corto plazo.
Norteamérica dominó más de la mitad de la demanda global con 618.8 toneladas desde principios de 2025 hasta el 30 de septiembre, con 345.7 toneladas distribuidas en la región, seguida por Europa con 148.4 toneladas y Asia con 117.8 toneladas. Solo en Estados Unidos, la demanda de consumo y joyería cayó a 124 toneladas en el segundo trimestre, un descenso del 34% trimestral, pero los flujos de fondos en fondos de oro, que alcanzaron los 21 mil millones de dólares en la primera mitad del año, compensaron esta caída.
El aumento de la conciencia financiera entre los particulares elevó el interés en el oro, ya que datos de Bloomberg muestran que el 28% de los nuevos inversores en mercados desarrollados añadieron oro a sus carteras por primera vez el año pasado, y no abandonaron sus posiciones incluso durante períodos de corrección, lo que fortaleció la estabilidad de precios.
La estrategia de los bancos centrales respalda las perspectivas alcistas
Los bancos centrales jugaron un papel clave en el soporte de los precios del oro durante 2025, añadiendo 244 toneladas solo en el primer trimestre, lo que representa un 24% más que el promedio trimestral de los últimos cinco años. Se observaron cambios en el comportamiento de las instituciones monetarias internacionales, ya que la proporción de bancos centrales que gestionan reservas en oro pasó del 37% en 2024 al 44% en 2025, reflejando un interés creciente en diversificar activos lejos del dólar estadounidense.
China, Turquía e India lideraron las compras en la primera mitad de 2025, con el Banco Popular de China añadiendo más de 65 toneladas, continuando su expansión por el vigésimo segundo mes consecutivo, mientras que Turquía aumentó sus reservas a más de 600 toneladas. Se espera que las compras de los bancos centrales sigan siendo el principal motor de la demanda global hasta finales de 2026, especialmente en mercados emergentes que buscan proteger sus monedas locales de la volatilidad de los tipos de cambio.
La brecha de oferta profundiza el desequilibrio
La producción minera en el primer trimestre de 2025 alcanzó un récord de 856 toneladas, un ligero aumento del 1% interanual, pero aún insuficiente para cerrar la brecha creciente entre demanda y oferta. Esta brecha se agravó con la caída del 1% en el oro reciclado durante el mismo período, ya que los propietarios de lingotes de oro optaron por mantener sus posesiones esperando que los precios sigan subiendo.
Incluso cuando los precios alcanzaron niveles sin precedentes, la oferta no respondió en la misma medida, a pesar de que la producción mejoró en algunos países africanos y asiáticos. Esta escasez aumenta las posibilidades de que el oro presione resistencias de precios nuevas en 2026 si la demanda continúa.
El sector de la minería de oro experimentó un aumento en los costos operativos debido a la inflación en los precios de la energía y los salarios, lo que redujo los márgenes de ganancia y limitó la expansión productiva. Un informe de Fitch Solutions indica que el costo medio de extracción global subió a 1470 dólares por onza a mediados de 2025, el nivel más alto en una década, haciendo que cualquier incremento en la oferta sea lento y costoso.
Decisiones de la Reserva Federal envían un mensaje acomodaticio
La Reserva Federal de EE. UU. redujo la tasa de interés en octubre de 2025 en 25 puntos básicos, llevándola al rango del 3.75-4.00%, siendo la segunda reducción desde diciembre de 2024. El comunicado adjunto sugirió posibles recortes adicionales si la fortaleza del mercado laboral o el crecimiento económico se debilitaban, lo que es un indicador positivo para las expectativas del precio del oro.
Funcionarios de la Fed expresaron su apoyo a nuevas medidas monetarias, incluyendo Michelle Bowman, quien anticipó dos recortes adicionales antes de que termine 2025, y Alberto Musalem, presidente de la Fed de St. Louis, quien señaló que aún hay margen para otra reducción con cautela respecto a la persistencia de la inflación.
Las expectativas de los operadores en la plataforma Viduoch de la Bolsa de Chicago apuntan a un nuevo recorte de 25 puntos básicos en la reunión del 9-10 de diciembre de 2025, siendo el tercer recorte del año, lo que podría elevar las expectativas de precios del oro impulsadas por la caída del dólar debido a su relación inversa.
Informes de BlackRock sugieren que la Fed podría apuntar a una tasa de interés del 3.4% para finales de 2026 en un escenario moderado. Si estas reducciones se materializan, disminuirán los rendimientos reales de los bonos, reduciendo el costo de oportunidad del oro como activo sin rendimiento y aumentando su atractivo.
La expansión monetaria global domina las principales economías
Las expectativas de precios del oro están directamente influenciadas por las políticas monetarias de los principales bancos centrales del mundo, no solo por las decisiones de la Fed. Cuando bancos centrales como el Banco Central Europeo y el Banco de Japón adoptan políticas acomodaticias mediante recortes de tasas o programas de compra de bonos, las monedas locales se debilitan y las rentabilidades reales disminuyen, aumentando la atracción del oro como activo seguro.
Por otro lado, cualquier endurecimiento monetario, ya sea mediante aumento de tasas o reducción de estímulos, puede limitar temporalmente la demanda de oro por parte de inversores institucionales en busca de rentabilidad fija.
Durante 2025, los bancos centrales principales mostraron divergencias en sus políticas: mientras la Fed comenzó a reducir gradualmente las tasas, el Banco Central Europeo continuó con una política restrictiva, y el Banco de Japón mantuvo su política acomodaticia. Esta relativa incertidumbre creó un entorno de consolidación que fortaleció el papel del metal precioso como una herramienta de cobertura global que refleja riesgos en los mercados.
La inflación en descenso y las deudas en aumento
El Banco Mundial estimó que el precio del oro aumentó un 35% en 2025, y espera una disminución en las expectativas para 2026 a medida que se reduzcan las presiones inflacionarias, aunque los precios seguirán siendo elevados históricamente. Por su parte, el Fondo Monetario Internacional señaló que la deuda pública mundial superó el 100% del PIB, generando preocupaciones sobre la sostenibilidad de las políticas fiscales, lo que llevó a los inversores a buscar refugio en el oro para protegerse de la pérdida del poder adquisitivo.
El debilitamiento del dólar y la desaceleración del crecimiento en las economías avanzadas apoyaron los precios de las commodities, especialmente del oro, que ahora se ve como un activo seguro frente a los riesgos de la deuda soberana. La desaceleración en los programas de ajuste fiscal en las grandes economías aumentó la presión en los mercados de bonos, reflejándose en un incremento en la demanda de oro como protección contra riesgos financieros a largo plazo. Datos de Bloomberg Economics muestran que el 42% de los fondos de cobertura principales aumentaron sus posiciones en oro durante el tercer trimestre de 2025.
Las tensiones geopolíticas elevan la demanda defensiva
Los conflictos comerciales entre Estados Unidos y China y las tensiones en Oriente Medio llevaron a los inversores a incrementar su exposición al oro como refugio seguro. Un informe de Reuters indica que la incertidumbre geopolítica en 2025 elevó la demanda en un 7% anual, ya que los grandes fondos buscaron cobertura contra riesgos en mercados emergentes y volatilidad energética.
Cuando las tensiones en el estrecho de Taiwán aumentaron y las preocupaciones por interrupciones en el suministro energético global crecieron, los precios spot superaron los 3400 dólares por onza en julio de 2025. Con la persistencia de la incertidumbre, el oro continuó su ascenso, superando los 4300 dólares a mediados de octubre de 2025.
Este comportamiento histórico muestra cómo el metal reacciona rápidamente ante las crisis, reforzando las expectativas de que cualquier shock adicional en 2026 podría impulsar los precios a niveles récord.
El dólar y los rendimientos reales controlan el movimiento
El oro históricamente mantiene una relación inversa con el dólar estadounidense y los rendimientos reales de los bonos soberanos; una moneda estadounidense débil aumenta su atractivo, mientras que los altos rendimientos lo reducen.
En 2025, el índice del dólar, que mide el desempeño de la moneda frente a una cesta de seis divisas principales, cayó un 7.64% desde su pico a principios de año hasta el 21 de noviembre de 2025, influenciado por las expectativas de recortes de tasas y desaceleración del crecimiento. Los rendimientos de los bonos estadounidenses a 10 años bajaron del 4.6% en el primer trimestre a aproximadamente el 4.07% el 21 de noviembre de 2025.
Este doble descenso fortaleció la demanda institucional del oro y apoyó las expectativas de precios, ya que los inversores buscan equilibrar sus carteras alejándose de activos en dólares. Analistas de Bank of America consideran que si esta tendencia continúa, podría sostener las expectativas de precios del oro en 2026, especialmente si los rendimientos reales se mantienen cerca del 1.2% y la presión sobre el dólar persiste, permitiendo un rango alcista sostenido para el metal.
Perspectivas de los grandes bancos: escenario de fuerte subida
El HSBC proyecta que una ola alcista impulsará el oro hasta los 5000 dólares por onza en la primera mitad de 2026, con un promedio esperado de 4600 dólares durante el año frente a un promedio de 3455 dólares en 2025. Estas expectativas se basan en riesgos geopolíticos, aumento de la deuda y demanda de nuevos inversores.
Bank of America elevó su pronóstico de precio del oro a 5000 dólares como máximo potencial en 2026, con un promedio estimado de 4400 dólares, aunque advirtió sobre una posible corrección a corto plazo si los inversores comienzan a tomar ganancias.
Goldman Sachs ajustó su previsión para 2026 a 4900 dólares por onza, señalando un mayor flujo hacia fondos de oro cotizados y la continuación de compras por parte de bancos centrales.
Un informe de JPMorgan estima que los precios promedio en el cuarto trimestre de 2025 rondarán los 3675 dólares por onza, con posibilidad de alcanzar aproximadamente 5055 dólares a mediados de 2026.
El rango más frecuente entre los analistas para las expectativas de precios en 2026 oscila entre 4800 y 5000 dólares como niveles máximos, con un promedio entre 4200 y 4800 dólares.
Perspectivas en Oriente Medio: demanda local en crecimiento
La región de Oriente Medio ha mostrado un aumento notable en las reservas de oro de los bancos centrales, con el Banco Central de Egipto añadiendo una tonelada en el primer trimestre de 2025, y el Banco Central de Qatar sumando 3 toneladas.
Las expectativas de precio del oro en Egipto sugieren un aumento significativo en 2026, pudiendo llegar a unos 522,580 libras egipcias por onza, lo que representa un incremento aproximado del 158.46% respecto a los niveles actuales.
En Arabia Saudita, y considerando las proyecciones globales de que el precio de la onza podría acercarse a los 5000 dólares en escenarios optimistas para 2026, la conversión a una tasa fija podría situar los niveles en torno a 18750 a 19000 riales saudíes.
En los Emiratos Árabes Unidos, y usando la misma proyección de 5000 dólares por onza y su conversión a dirhams, se estima un rango de aproximadamente 18375 a 19000 dirhams por onza.
Es importante señalar que estas proyecciones para Oriente Medio son aproximadas y dependen de supuestos como la estabilidad en los tipos de cambio, la continuidad de la demanda global y la ausencia de grandes turbulencias económicas.
¿Es inevitable la corrección? Riesgos que amenazan el escenario alcista
A pesar de las expectativas positivas, HSBC advierte que el impulso alcista podría perder fuerza en la segunda mitad de 2026, con posibles correcciones hacia los 4200 dólares por onza si los inversores toman ganancias, aunque descarta una caída por debajo de los 3800 dólares a menos que ocurra un shock económico importante.
Goldman Sachs alertó que mantener los precios por encima de 4800 dólares podría poner a los mercados a prueba de “credibilidad de precios”, es decir, la capacidad del oro para mantener sus niveles elevados en medio de una demanda industrial débil.
Analistas de JPMorgan y Deutsche Bank coinciden en que el oro ha entrado en una nueva zona de precios difícil de romper a la baja, gracias a un cambio estratégico en la percepción de los inversores, que lo ven cada vez más como un activo a largo plazo y no solo como una herramienta especulativa.
Análisis técnico: un rango definido espera la ruptura
El precio del oro cerró el viernes 21 de noviembre de 2025 en 4065.01 dólares por onza, tras tocar su nivel más alto de todos los tiempos en 4381.44 dólares el 20 de octubre de 2025.
El precio rompió la línea de tendencia alcista en el marco diario, pero aún mantiene el soporte en la tendencia principal a corto y medio plazo, que conecta los mínimos en torno a los 4050 dólares.
Se observa un fuerte soporte en los niveles de 4000 dólares, haciendo de esta zona un punto clave para determinar si continúa la corrección. Si se rompe con un cierre diario claro, el objetivo sería la zona de 3800 dólares, que corresponde al 50% de retroceso de Fibonacci.
El primer nivel de resistencia fuerte es 4200 dólares, cuya ruptura abriría paso a 4400 y luego a 4680 dólares.
Los indicadores de momentum, como el RSI, muestran una estabilización en torno a 50, indicando un mercado en equilibrio con presiones de compra y venta iguales. Esto refleja una fase de espera antes de una nueva tendencia.
El MACD se mantiene por encima de cero, confirmando una tendencia alcista. La perspectiva técnica sugiere que el precio seguirá operando en un rango entre 4000 y 4220 dólares a corto plazo, manteniendo una visión positiva mientras el precio permanezca por encima de la línea de tendencia principal.
Conclusión: las expectativas de precios del oro oscilan entre ambición y cautela
A pesar del fuerte movimiento del oro y el optimismo en 2025, las expectativas para 2026 parecen ser clave para determinar si el metal seguirá siendo un refugio seguro en un mundo con riesgos crecientes. Con el fin del ciclo de endurecimiento monetario y una economía global en desaceleración, el mercado podría experimentar una lucha entre tomar ganancias y nuevas compras institucionales.
Si las rentabilidades reales continúan bajando y el dólar se mantiene débil, el oro podría registrar nuevos máximos históricos. Por otro lado, si la inflación se reduce y la confianza en los mercados financieros se restablece, el metal podría entrar en una fase de estabilización prolongada, lo que podría impedir alcanzar los niveles objetivo de 5000 dólares por onza.