La subida de tipos de la Reserva Federal se extiende al mercado: ¿Podrá revertirse la tendencia a la depreciación del dólar? La expectativa de política acomodaticia domina la formación de precios
Las expectativas de flexibilización impregnan los mercados financieros, y el dólar estadounidense enfrenta múltiples presiones. La postura dovish reciente de la Reserva Federal (Fed) ha llevado a los inversores a reevaluar la dirección de la política monetaria, ajustando la asignación global de fondos. El índice del dólar (DXY) ha mostrado presión técnica, alcanzando ayer un mínimo de 98.313, con una depreciación acumulada superior al 9.38% en lo que va de año. Detrás de esta debilidad del dólar, se reflejan tanto un cambio en las expectativas de política como una profunda transformación en la valoración de los activos globales.
El cambio de política genera una ola de reevaluación en el mercado
Las señales emitidas por Jerome Powell, presidente de la Fed, tras la reunión de diciembre, contradecían las expectativas previas del mercado de una postura hawkish. Aunque la reducción de tasas en 25 puntos básicos a un rango de 3.50%-3.75% era prevista para este miércoles, Powell sugirió que en la reunión de enero podría haber una pausa en los recortes, y enfatizó que «hemos bajado las tasas en 175 puntos básicos, situándonos en un rango de tasa neutral», lo cual contrasta con la valoración del mercado que anticipa dos recortes (aproximadamente 50 puntos básicos).
Más importante aún, el nuevo dot plot de la Fed mantiene la expectativa central de solo un recorte en 2025, en desacuerdo con la valoración del mercado que contempla dos recortes (unos 50 puntos básicos). Vassili Serebriakov, estratega de divisas de UBS, señala que esta diferencia en las expectativas seguirá presionando a la baja al dólar, especialmente cuando los principales bancos centrales del mundo (Australia, Canadá, Europa) están adoptando posturas más hawkish, haciendo que la postura relativamente flexible de la Reserva Federal sea aún más destacada.
Además, la Fed anunció la compra de 400 mil millones de dólares en bonos del Tesoro a corto plazo desde el 12 de diciembre para inyectar liquidez, lo que refuerza la percepción de una política monetaria más flexible y acelera la propagación de las expectativas de flexibilización en el mercado.
La depreciación del dólar impacta en la reevaluación de activos globales
Los efectos de la debilidad del dólar ya se reflejan claramente en diversos activos. Las acciones tecnológicas y las de alto beta han sido las principales beneficiadas: el sector tecnológico del S&P 500 ha subido más del 20% en el año, y análisis de JPMorgan indican que cada 1% de depreciación del dólar puede aumentar las ganancias de las empresas tecnológicas en 5 puntos básicos, beneficiando especialmente a las multinacionales y mejorando el efecto de conversión de sus ingresos en el extranjero.
El mercado del oro ha reaccionado de manera más intensa. Como activo tradicional de refugio, el oro ha subido un 47% en el año, superando los 4200 dólares por onza, alcanzando un máximo histórico. Datos del World Gold Council muestran que las compras de bancos centrales superaron las 1,000 toneladas (lideradas por China e India), y las entradas en fondos ETF han aumentado significativamente, con la debilidad del dólar amplificando la demanda de cobertura contra la inflación.
Los mercados emergentes se han convertido en los mayores ganadores. El índice MSCI de mercados emergentes ha subido un 23% en el año, beneficiándose de los sólidos beneficios corporativos y la caída del dólar en países como Corea del Sur y Sudáfrica. Un análisis de Goldman Sachs señala que la debilidad del dólar ha impulsado la entrada de fondos en bonos y acciones de mercados emergentes, con monedas como el real brasileño liderando las ganancias globales.
No obstante, esta subida de los activos de riesgo también genera preocupaciones. La depreciación del dólar ha elevado los precios de las commodities (el petróleo ha subido un 10%), aumentando las expectativas de inflación; si las acciones estadounidenses se sobrecalientan, la volatilidad en activos de alto beta podría intensificarse aún más. Una encuesta de Reuters muestra que el 73% de 45 analistas espera que el dólar siga debilitándose hacia fin de año, aunque si los datos de IPC de diciembre (que se publicarán el 18 de diciembre) son sólidos, el DXY podría rebotar hasta la barrera de 100.
¿Podrá mantenerse la debilidad del dólar? La clave está en los datos económicos
Aunque en el corto plazo predomina una tendencia a la debilidad, el dólar no sigue una trayectoria unidireccional. La dirección futura dependerá de los próximos datos de empleo e inflación. Si el IPC de diciembre y las cifras de empleo no agrícola son fuertes (por ejemplo, un aumento inesperado de 119,000 en empleo en septiembre), las divergencias internas en la Fed (con 3 miembros en contra de recortar tasas en esta reunión) podrían volverse hawkish, impulsando un rebote del DXY hasta la barrera de 100.
Mohit Kumar, economista de Jefferies, opina que la probabilidad de una reducción de tasas en enero es del 50/50, y que los datos de empleo serán la variable clave. El mercado está reaccionando en exceso a las señales del mercado laboral. Además, el aumento del déficit fiscal y las preocupaciones por un cierre del gobierno (que ya se ha prolongado en noviembre) podrían mantener temporalmente la demanda de refugio en el dólar.
Los analistas enfatizan que el mercado se encuentra en un punto crítico de reevaluación de la política monetaria. La probabilidad de que el dólar se debilite aún más en el corto plazo es mayor, pero la tendencia a largo plazo dependerá de la profundidad de la desaceleración económica global. Se recomienda a los inversores diversificar en monedas no estadounidenses y en oro, evitar exposiciones excesivamente apalancadas y mantener una estrategia flexible para afrontar posibles volatilidades durante la propagación de las expectativas de flexibilización.
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La subida de tipos de la Reserva Federal se extiende al mercado: ¿Podrá revertirse la tendencia a la depreciación del dólar? La expectativa de política acomodaticia domina la formación de precios
Las expectativas de flexibilización impregnan los mercados financieros, y el dólar estadounidense enfrenta múltiples presiones. La postura dovish reciente de la Reserva Federal (Fed) ha llevado a los inversores a reevaluar la dirección de la política monetaria, ajustando la asignación global de fondos. El índice del dólar (DXY) ha mostrado presión técnica, alcanzando ayer un mínimo de 98.313, con una depreciación acumulada superior al 9.38% en lo que va de año. Detrás de esta debilidad del dólar, se reflejan tanto un cambio en las expectativas de política como una profunda transformación en la valoración de los activos globales.
El cambio de política genera una ola de reevaluación en el mercado
Las señales emitidas por Jerome Powell, presidente de la Fed, tras la reunión de diciembre, contradecían las expectativas previas del mercado de una postura hawkish. Aunque la reducción de tasas en 25 puntos básicos a un rango de 3.50%-3.75% era prevista para este miércoles, Powell sugirió que en la reunión de enero podría haber una pausa en los recortes, y enfatizó que «hemos bajado las tasas en 175 puntos básicos, situándonos en un rango de tasa neutral», lo cual contrasta con la valoración del mercado que anticipa dos recortes (aproximadamente 50 puntos básicos).
Más importante aún, el nuevo dot plot de la Fed mantiene la expectativa central de solo un recorte en 2025, en desacuerdo con la valoración del mercado que contempla dos recortes (unos 50 puntos básicos). Vassili Serebriakov, estratega de divisas de UBS, señala que esta diferencia en las expectativas seguirá presionando a la baja al dólar, especialmente cuando los principales bancos centrales del mundo (Australia, Canadá, Europa) están adoptando posturas más hawkish, haciendo que la postura relativamente flexible de la Reserva Federal sea aún más destacada.
Además, la Fed anunció la compra de 400 mil millones de dólares en bonos del Tesoro a corto plazo desde el 12 de diciembre para inyectar liquidez, lo que refuerza la percepción de una política monetaria más flexible y acelera la propagación de las expectativas de flexibilización en el mercado.
La depreciación del dólar impacta en la reevaluación de activos globales
Los efectos de la debilidad del dólar ya se reflejan claramente en diversos activos. Las acciones tecnológicas y las de alto beta han sido las principales beneficiadas: el sector tecnológico del S&P 500 ha subido más del 20% en el año, y análisis de JPMorgan indican que cada 1% de depreciación del dólar puede aumentar las ganancias de las empresas tecnológicas en 5 puntos básicos, beneficiando especialmente a las multinacionales y mejorando el efecto de conversión de sus ingresos en el extranjero.
El mercado del oro ha reaccionado de manera más intensa. Como activo tradicional de refugio, el oro ha subido un 47% en el año, superando los 4200 dólares por onza, alcanzando un máximo histórico. Datos del World Gold Council muestran que las compras de bancos centrales superaron las 1,000 toneladas (lideradas por China e India), y las entradas en fondos ETF han aumentado significativamente, con la debilidad del dólar amplificando la demanda de cobertura contra la inflación.
Los mercados emergentes se han convertido en los mayores ganadores. El índice MSCI de mercados emergentes ha subido un 23% en el año, beneficiándose de los sólidos beneficios corporativos y la caída del dólar en países como Corea del Sur y Sudáfrica. Un análisis de Goldman Sachs señala que la debilidad del dólar ha impulsado la entrada de fondos en bonos y acciones de mercados emergentes, con monedas como el real brasileño liderando las ganancias globales.
No obstante, esta subida de los activos de riesgo también genera preocupaciones. La depreciación del dólar ha elevado los precios de las commodities (el petróleo ha subido un 10%), aumentando las expectativas de inflación; si las acciones estadounidenses se sobrecalientan, la volatilidad en activos de alto beta podría intensificarse aún más. Una encuesta de Reuters muestra que el 73% de 45 analistas espera que el dólar siga debilitándose hacia fin de año, aunque si los datos de IPC de diciembre (que se publicarán el 18 de diciembre) son sólidos, el DXY podría rebotar hasta la barrera de 100.
¿Podrá mantenerse la debilidad del dólar? La clave está en los datos económicos
Aunque en el corto plazo predomina una tendencia a la debilidad, el dólar no sigue una trayectoria unidireccional. La dirección futura dependerá de los próximos datos de empleo e inflación. Si el IPC de diciembre y las cifras de empleo no agrícola son fuertes (por ejemplo, un aumento inesperado de 119,000 en empleo en septiembre), las divergencias internas en la Fed (con 3 miembros en contra de recortar tasas en esta reunión) podrían volverse hawkish, impulsando un rebote del DXY hasta la barrera de 100.
Mohit Kumar, economista de Jefferies, opina que la probabilidad de una reducción de tasas en enero es del 50/50, y que los datos de empleo serán la variable clave. El mercado está reaccionando en exceso a las señales del mercado laboral. Además, el aumento del déficit fiscal y las preocupaciones por un cierre del gobierno (que ya se ha prolongado en noviembre) podrían mantener temporalmente la demanda de refugio en el dólar.
Los analistas enfatizan que el mercado se encuentra en un punto crítico de reevaluación de la política monetaria. La probabilidad de que el dólar se debilite aún más en el corto plazo es mayor, pero la tendencia a largo plazo dependerá de la profundidad de la desaceleración económica global. Se recomienda a los inversores diversificar en monedas no estadounidenses y en oro, evitar exposiciones excesivamente apalancadas y mantener una estrategia flexible para afrontar posibles volatilidades durante la propagación de las expectativas de flexibilización.