¿Alguna vez al seguir tu cartera de inversión has visto que los medios financieros mencionan “el dólar en fuerte tendencia alcista” o “el dólar bajo presión y en caída”? Estas expresiones reflejan, en realidad, uno de los indicadores de referencia más importantes en los mercados financieros globales: la Índice del Dólar (USDX/DXY).
Durante la última década, el índice del dólar ha experimentado múltiples movimientos bruscos, cada uno de los cuales ha influido en la asignación global de activos, desde acciones y oro hasta divisas. Entender la lógica de este indicador equivale a dominar la clave del flujo de capitales a nivel mundial.
¿Qué mide exactamente el índice del dólar?
El índice del dólar no es el precio de una acción o mercancía específica, sino un indicador de fortaleza relativa. A través del seguimiento de las variaciones en el tipo de cambio del dólar frente a seis monedas principales internacionales, refleja la posición del dólar en los mercados financieros globales.
Estas seis monedas son:
Euro (EUR): peso del 57.6%, factor decisivo
Yen japonés (JPY): peso del 13.6%
Libra esterlina (GBP): peso del 11.9%
Dólar canadiense (CAD): peso del 9.1%
Corona sueca (SEK): peso del 4.2%
Franco suizo (CHF): peso del 3.6%
Dado que la Eurozona comprende 19 países y Japón es la tercera economía mundial, esta distribución asegura que el índice del dólar refleje de manera fiel los cambios en el panorama económico global. Se puede decir que el índice del dólar funciona como un “termómetro de la economía mundial”.
Momentos clave en la volatilidad del índice del dólar en los últimos diez años
Desde 2014 hasta 2024, el índice del dólar ha atravesado cinco ciclos claramente diferenciados:
2014-2015: fase de apreciación: la Reserva Federal inició un ciclo de subida de tipos, llevando el índice de 95 a 103, atrayendo capitales hacia EE. UU.
2016-2017: fase de consolidación: el Brexit y la incertidumbre geopolítica provocaron que el índice oscilara entre 95 y 105.
2018-2019: fase de máximos: el índice alcanzó niveles de 97-99, pero con el giro de la Fed hacia una política monetaria más flexible, empezó a debilitarse.
Marzo de 2020: escena impactante: la pandemia generó pánico global, y el dólar se disparó hasta 103 por su carácter de refugio, alcanzando un máximo de diez años. Posteriormente, la Fed inyectó liquidez a gran escala, y el dólar se debilitó rápidamente hasta 93.78.
2021-2023: reactivación alcista: la Fed subió tasas para combatir la inflación, fortaleciendo nuevamente el índice por encima de 105.
2024: nueva tendencia: el índice se mantiene alrededor de 100, reflejando una reevaluación del mercado sobre las políticas de la Fed.
Estos diez años nos enseñan una verdad inmutable: las decisiones de la Reserva Federal son el motor más directo del índice del dólar.
Cómo el movimiento del dólar afecta a los activos globales
Rendimiento del mercado cuando el dólar se aprecia
Cuando el índice del dólar sube (por ejemplo, de 95 a 100), significa que el dólar se fortalece respecto a otras monedas. Esto desencadena una serie de efectos en cadena:
Impacto en las commodities: el petróleo, oro, cobre y otras materias primas cotizadas en dólares se vuelven relativamente más caras. La demanda disminuye y los precios suelen caer. La relación entre oro y dólar es especialmente evidente: cuando el dólar sube 1%, el precio del oro suele bajar entre 0.5% y 1%.
Impacto en la bolsa: una apreciación del dólar indica una economía estadounidense relativamente fuerte, lo cual puede beneficiar a las acciones en el corto plazo. Pero si la subida es excesiva, puede perjudicar los ingresos en dólares de las empresas que operan en el extranjero, afectando negativamente al mercado en general.
Impacto en mercados emergentes: los países con deuda en dólares son los más afectados. La apreciación del dólar aumenta la carga de la deuda. Además, el capital tiende a salir de estos mercados hacia EE. UU. en busca de mayores rendimientos. La bolsa de Taiwán, por ejemplo, suele experimentar presión bajista en estos escenarios.
Influencia en tipos de cambio: monedas asiáticas como el nuevo dólar taiwanés o el renminbi tienden a depreciarse respecto al dólar. La depreciación del dólar encarece las importaciones, pero puede mejorar la competitividad de las exportaciones.
Oportunidades cuando el dólar se deprecia
Por otro lado, cuando el índice del dólar cae (por ejemplo, de 100 a 95), el escenario es completamente diferente:
Rebote del oro: la debilidad del dólar abre espacio para que el oro suba, ya que los inversores buscan refugio en metales preciosos como reserva de valor.
Flujos hacia mercados emergentes: los inversores dejan de confiar solo en activos en dólares y comienzan a comprar acciones en Asia. La bolsa de Taiwán suele recibir compras en estos momentos, y el nuevo dólar taiwanés puede apreciarse.
Oportunidades en divisas: quienes tengan inversiones en acciones estadounidenses o en dólares deben estar atentos. La depreciación del dólar significa que al convertir sus activos a moneda local, podrían experimentar una pérdida en términos de valor.
Atractivo de bonos en mercados emergentes: la depreciación del dólar reduce la carga de la deuda en dólares, disminuyendo el riesgo crediticio y atrayendo a inversores globales.
Cuatro factores clave que impulsan el índice del dólar
La política de la Reserva Federal como principal motor
Las subidas de tipos atraen capitales en busca de mayores rendimientos en EE. UU., fortaleciendo el dólar. Las bajadas de tipos tienen el efecto contrario. Cada reunión de la Fed es un evento clave, ya que las decisiones de política monetaria pueden cambiar instantáneamente la tendencia del índice.
Datos económicos fundamentales de EE. UU.
El empleo (especialmente el informe de nóminas no agrícolas), la inflación medida por el IPC y el crecimiento del PIB reflejan la salud de la economía real. Datos sólidos elevan el valor del dólar, datos débiles provocan ventas.
Incertidumbre geopolítica y demanda de refugio
Conflictos en Ucrania, tensiones en Oriente Medio u otros eventos imprevistos generan una huida hacia el dólar, considerado el activo más seguro. La lógica de “cuanto más caótico, más dólares” se vuelve evidente.
Rendimiento de otras monedas principales
Dado que el índice del dólar es relativo, cuando el Banco Central Europeo relaja su política y el euro se deprecia, o Japón muestra signos de debilitamiento, el índice puede subir aunque el dólar no se aprecie directamente.
¿Cuál es mejor para los inversores: índice del dólar o índice ponderado por comercio?
En los mercados financieros existen dos indicadores comunes para medir la fortaleza del dólar, que pueden confundir a los inversores:
Índice del dólar (DXY): es el más citado en medios, publicado por ICE, y solo incluye seis monedas principales. Es simple y rápido para evaluar la tendencia general del dólar.
Índice ponderado por comercio: elaborado por la propia Fed, incluye más de 20 monedas, como el renminbi, won coreano, nuevo dólar taiwanés, baht tailandés, entre otros. Refleja mejor la estructura real del comercio de EE. UU. y la competitividad de sus exportaciones.
Para inversores generales, el DXY suele ser suficiente para tomar decisiones. Pero si haces trading de divisas o análisis macro profundo, el índice ponderado ofrece una visión más completa.
La lógica matemática del cálculo del índice del dólar
El índice del dólar se calcula mediante una media ponderada geométrica, con la fórmula principal de multiplicar las tasas de cambio por sus pesos, elevarlas a la potencia correspondiente, y multiplicar por una constante fija de 50.14348112. Esta constante ajusta el índice para que en 1985, la base, sea exactamente 100.
En otras palabras:
Índice del dólar = 100: nivel base, sin cambios
Índice del dólar = 120: apreciación del 20% respecto a la base
Índice del dólar = 80: depreciación del 20% respecto a la base
Este método asegura que el índice sea una medida relativa y comparable, no un precio absoluto, sino en relación con el período base y las monedas comparadas.
Lecciones para los inversores en la última década
El comportamiento del índice del dólar en los últimos diez años revela una regla clave: los ciclos de fortaleza y debilidad del dólar están altamente sincronizados con los ciclos de liquidez global.
Un entorno de liquidez expansiva (bajos tipos, aumento de la oferta monetaria) tiende a deprimir el dólar y a impulsar acciones, oro y mercados emergentes. Un entorno de liquidez restrictiva (subida de tipos, reducción de balance) suele fortalecer el dólar y presionar otros activos.
Comprender esta relación permite a los inversores anticipar movimientos en la asignación de activos. Cuando la Fed empieza a subir tasas, se puede esperar que el dólar se fortalezca, el oro se presione a la baja y los mercados emergentes sufran salidas. Y viceversa.
Por eso, seguir la tendencia del índice del dólar es una habilidad fundamental para quienes quieren gestionar con precisión sus inversiones en los mercados globales.
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El secreto detrás de la tendencia del índice del dólar en las últimas décadas: la brújula financiera global que los inversores deben conocer
¿Alguna vez al seguir tu cartera de inversión has visto que los medios financieros mencionan “el dólar en fuerte tendencia alcista” o “el dólar bajo presión y en caída”? Estas expresiones reflejan, en realidad, uno de los indicadores de referencia más importantes en los mercados financieros globales: la Índice del Dólar (USDX/DXY).
Durante la última década, el índice del dólar ha experimentado múltiples movimientos bruscos, cada uno de los cuales ha influido en la asignación global de activos, desde acciones y oro hasta divisas. Entender la lógica de este indicador equivale a dominar la clave del flujo de capitales a nivel mundial.
¿Qué mide exactamente el índice del dólar?
El índice del dólar no es el precio de una acción o mercancía específica, sino un indicador de fortaleza relativa. A través del seguimiento de las variaciones en el tipo de cambio del dólar frente a seis monedas principales internacionales, refleja la posición del dólar en los mercados financieros globales.
Estas seis monedas son:
Dado que la Eurozona comprende 19 países y Japón es la tercera economía mundial, esta distribución asegura que el índice del dólar refleje de manera fiel los cambios en el panorama económico global. Se puede decir que el índice del dólar funciona como un “termómetro de la economía mundial”.
Momentos clave en la volatilidad del índice del dólar en los últimos diez años
Desde 2014 hasta 2024, el índice del dólar ha atravesado cinco ciclos claramente diferenciados:
2014-2015: fase de apreciación: la Reserva Federal inició un ciclo de subida de tipos, llevando el índice de 95 a 103, atrayendo capitales hacia EE. UU.
2016-2017: fase de consolidación: el Brexit y la incertidumbre geopolítica provocaron que el índice oscilara entre 95 y 105.
2018-2019: fase de máximos: el índice alcanzó niveles de 97-99, pero con el giro de la Fed hacia una política monetaria más flexible, empezó a debilitarse.
Marzo de 2020: escena impactante: la pandemia generó pánico global, y el dólar se disparó hasta 103 por su carácter de refugio, alcanzando un máximo de diez años. Posteriormente, la Fed inyectó liquidez a gran escala, y el dólar se debilitó rápidamente hasta 93.78.
2021-2023: reactivación alcista: la Fed subió tasas para combatir la inflación, fortaleciendo nuevamente el índice por encima de 105.
2024: nueva tendencia: el índice se mantiene alrededor de 100, reflejando una reevaluación del mercado sobre las políticas de la Fed.
Estos diez años nos enseñan una verdad inmutable: las decisiones de la Reserva Federal son el motor más directo del índice del dólar.
Cómo el movimiento del dólar afecta a los activos globales
Rendimiento del mercado cuando el dólar se aprecia
Cuando el índice del dólar sube (por ejemplo, de 95 a 100), significa que el dólar se fortalece respecto a otras monedas. Esto desencadena una serie de efectos en cadena:
Impacto en las commodities: el petróleo, oro, cobre y otras materias primas cotizadas en dólares se vuelven relativamente más caras. La demanda disminuye y los precios suelen caer. La relación entre oro y dólar es especialmente evidente: cuando el dólar sube 1%, el precio del oro suele bajar entre 0.5% y 1%.
Impacto en la bolsa: una apreciación del dólar indica una economía estadounidense relativamente fuerte, lo cual puede beneficiar a las acciones en el corto plazo. Pero si la subida es excesiva, puede perjudicar los ingresos en dólares de las empresas que operan en el extranjero, afectando negativamente al mercado en general.
Impacto en mercados emergentes: los países con deuda en dólares son los más afectados. La apreciación del dólar aumenta la carga de la deuda. Además, el capital tiende a salir de estos mercados hacia EE. UU. en busca de mayores rendimientos. La bolsa de Taiwán, por ejemplo, suele experimentar presión bajista en estos escenarios.
Influencia en tipos de cambio: monedas asiáticas como el nuevo dólar taiwanés o el renminbi tienden a depreciarse respecto al dólar. La depreciación del dólar encarece las importaciones, pero puede mejorar la competitividad de las exportaciones.
Oportunidades cuando el dólar se deprecia
Por otro lado, cuando el índice del dólar cae (por ejemplo, de 100 a 95), el escenario es completamente diferente:
Rebote del oro: la debilidad del dólar abre espacio para que el oro suba, ya que los inversores buscan refugio en metales preciosos como reserva de valor.
Flujos hacia mercados emergentes: los inversores dejan de confiar solo en activos en dólares y comienzan a comprar acciones en Asia. La bolsa de Taiwán suele recibir compras en estos momentos, y el nuevo dólar taiwanés puede apreciarse.
Oportunidades en divisas: quienes tengan inversiones en acciones estadounidenses o en dólares deben estar atentos. La depreciación del dólar significa que al convertir sus activos a moneda local, podrían experimentar una pérdida en términos de valor.
Atractivo de bonos en mercados emergentes: la depreciación del dólar reduce la carga de la deuda en dólares, disminuyendo el riesgo crediticio y atrayendo a inversores globales.
Cuatro factores clave que impulsan el índice del dólar
La política de la Reserva Federal como principal motor
Las subidas de tipos atraen capitales en busca de mayores rendimientos en EE. UU., fortaleciendo el dólar. Las bajadas de tipos tienen el efecto contrario. Cada reunión de la Fed es un evento clave, ya que las decisiones de política monetaria pueden cambiar instantáneamente la tendencia del índice.
Datos económicos fundamentales de EE. UU.
El empleo (especialmente el informe de nóminas no agrícolas), la inflación medida por el IPC y el crecimiento del PIB reflejan la salud de la economía real. Datos sólidos elevan el valor del dólar, datos débiles provocan ventas.
Incertidumbre geopolítica y demanda de refugio
Conflictos en Ucrania, tensiones en Oriente Medio u otros eventos imprevistos generan una huida hacia el dólar, considerado el activo más seguro. La lógica de “cuanto más caótico, más dólares” se vuelve evidente.
Rendimiento de otras monedas principales
Dado que el índice del dólar es relativo, cuando el Banco Central Europeo relaja su política y el euro se deprecia, o Japón muestra signos de debilitamiento, el índice puede subir aunque el dólar no se aprecie directamente.
¿Cuál es mejor para los inversores: índice del dólar o índice ponderado por comercio?
En los mercados financieros existen dos indicadores comunes para medir la fortaleza del dólar, que pueden confundir a los inversores:
Índice del dólar (DXY): es el más citado en medios, publicado por ICE, y solo incluye seis monedas principales. Es simple y rápido para evaluar la tendencia general del dólar.
Índice ponderado por comercio: elaborado por la propia Fed, incluye más de 20 monedas, como el renminbi, won coreano, nuevo dólar taiwanés, baht tailandés, entre otros. Refleja mejor la estructura real del comercio de EE. UU. y la competitividad de sus exportaciones.
Para inversores generales, el DXY suele ser suficiente para tomar decisiones. Pero si haces trading de divisas o análisis macro profundo, el índice ponderado ofrece una visión más completa.
La lógica matemática del cálculo del índice del dólar
El índice del dólar se calcula mediante una media ponderada geométrica, con la fórmula principal de multiplicar las tasas de cambio por sus pesos, elevarlas a la potencia correspondiente, y multiplicar por una constante fija de 50.14348112. Esta constante ajusta el índice para que en 1985, la base, sea exactamente 100.
En otras palabras:
Este método asegura que el índice sea una medida relativa y comparable, no un precio absoluto, sino en relación con el período base y las monedas comparadas.
Lecciones para los inversores en la última década
El comportamiento del índice del dólar en los últimos diez años revela una regla clave: los ciclos de fortaleza y debilidad del dólar están altamente sincronizados con los ciclos de liquidez global.
Un entorno de liquidez expansiva (bajos tipos, aumento de la oferta monetaria) tiende a deprimir el dólar y a impulsar acciones, oro y mercados emergentes. Un entorno de liquidez restrictiva (subida de tipos, reducción de balance) suele fortalecer el dólar y presionar otros activos.
Comprender esta relación permite a los inversores anticipar movimientos en la asignación de activos. Cuando la Fed empieza a subir tasas, se puede esperar que el dólar se fortalezca, el oro se presione a la baja y los mercados emergentes sufran salidas. Y viceversa.
Por eso, seguir la tendencia del índice del dólar es una habilidad fundamental para quienes quieren gestionar con precisión sus inversiones en los mercados globales.