¿Por qué se dice que “el malvado deja la espada y se convierte en Buda”, mientras que las buenas personas deben atravesar noventa y nueve dificultades? Porque lo que esta frase realmente quiere expresar es un cambio radical que ocurre cuando una persona posee todas las posibilidades. Una decisión verdaderamente significativa debe ocurrir bajo la premisa de “puedo hacerlo, pero no lo hago”. Si una persona no tiene condiciones para hacer el mal, ni recursos para transgredir, ni oportunidades para dejarse llevar, su autocontrol probablemente sea solo por impotencia. Y cuando alguien que pudo hacer todo, probarlo todo, decide detenerse voluntariamente después de ver el costo, esa es una verdadera transformación. Por eso, al evaluar a una persona, no basta con mirar lo que ha hecho, sino también si tiene poder de elección.
Ahorrar sin dinero puede ser solo por obligación; ser ahorrador aun teniendo dinero, es una verdadera elección. Ser leal sin tener oportunidad de traicionar no necesariamente es noble; resistir muchas tentaciones y aún así mantener la autodisciplina, eso sí es confiable. Por eso, muchas personas parecen “muy rectas”, pero cuando cambian las condiciones, también cambian sus posturas. Porque antes no era que “no quisieran”, sino que “no podían”. La expresión “el malvado que se arrepiente parece tener una profunda iluminación” no se debe a que sean más nobles, sino a que han visto realmente otra vía. Han experimentado tentaciones, transgresiones, pérdida de control, y han asumido las consecuencias. Por eso, cuando deciden detenerse, es una reconstrucción consciente tras la claridad.
Y aquellos que siempre siguen la “camino correcto” suelen depender del tiempo para acumular conocimiento. Su crecimiento no es un cambio abrupto, sino una corrección progresiva, por lo que parece más largo y más arduo. En muchas historias, la verdadera iluminación suele ocurrir en quienes han recorrido extremos; mientras que las personas que siguen las reglas solo pueden confirmar su valor paso a paso. Porque principios que no han sido probados por tentaciones suelen ser inestables. Es difícil que alguien que no ha estado al borde de un precipicio sepa si saltaría o no. Solo cuando realmente has visto otra posibilidad y aún así eliges la autocontrol, la responsabilidad y los límites, esa es tu verdadera cosmovisión.
De lo contrario, despreciar todo puede ser solo impotencia; controlar los deseos también puede ser solo por falta de condiciones. Por eso, esta frase no trata realmente de perdón, sino de despertar: no es que no hayas pensado en ello, sino que, después de pensarlo, eliges no hacerlo.
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¿Por qué se dice que “el malvado deja la espada y se convierte en Buda”, mientras que las buenas personas deben atravesar noventa y nueve dificultades? Porque lo que esta frase realmente quiere expresar es un cambio radical que ocurre cuando una persona posee todas las posibilidades. Una decisión verdaderamente significativa debe ocurrir bajo la premisa de “puedo hacerlo, pero no lo hago”. Si una persona no tiene condiciones para hacer el mal, ni recursos para transgredir, ni oportunidades para dejarse llevar, su autocontrol probablemente sea solo por impotencia. Y cuando alguien que pudo hacer todo, probarlo todo, decide detenerse voluntariamente después de ver el costo, esa es una verdadera transformación. Por eso, al evaluar a una persona, no basta con mirar lo que ha hecho, sino también si tiene poder de elección.
Ahorrar sin dinero puede ser solo por obligación; ser ahorrador aun teniendo dinero, es una verdadera elección. Ser leal sin tener oportunidad de traicionar no necesariamente es noble; resistir muchas tentaciones y aún así mantener la autodisciplina, eso sí es confiable. Por eso, muchas personas parecen “muy rectas”, pero cuando cambian las condiciones, también cambian sus posturas. Porque antes no era que “no quisieran”, sino que “no podían”. La expresión “el malvado que se arrepiente parece tener una profunda iluminación” no se debe a que sean más nobles, sino a que han visto realmente otra vía. Han experimentado tentaciones, transgresiones, pérdida de control, y han asumido las consecuencias. Por eso, cuando deciden detenerse, es una reconstrucción consciente tras la claridad.
Y aquellos que siempre siguen la “camino correcto” suelen depender del tiempo para acumular conocimiento. Su crecimiento no es un cambio abrupto, sino una corrección progresiva, por lo que parece más largo y más arduo. En muchas historias, la verdadera iluminación suele ocurrir en quienes han recorrido extremos; mientras que las personas que siguen las reglas solo pueden confirmar su valor paso a paso. Porque principios que no han sido probados por tentaciones suelen ser inestables. Es difícil que alguien que no ha estado al borde de un precipicio sepa si saltaría o no. Solo cuando realmente has visto otra posibilidad y aún así eliges la autocontrol, la responsabilidad y los límites, esa es tu verdadera cosmovisión.
De lo contrario, despreciar todo puede ser solo impotencia; controlar los deseos también puede ser solo por falta de condiciones. Por eso, esta frase no trata realmente de perdón, sino de despertar: no es que no hayas pensado en ello, sino que, después de pensarlo, eliges no hacerlo.