Con el aumento de la actividad en la cadena y la promoción del marco de informes de activos digitales (CARF) a nivel mundial, los usuarios de activos digitales enfrentan desafíos cada vez mayores al declarar impuestos sobre criptomonedas. Hasta el 1 de enero de 2026, 48 jurisdicciones han implementado el CARF, que requiere que los proveedores de servicios recopilen datos de los usuarios y reporten registros de transacciones y saldos de cuentas a las autoridades fiscales, mientras que también se pondrá en marcha el intercambio internacional de datos automático. La Agencia Tributaria de Estados Unidos (IRS) considera los activos digitales como propiedad, y grava las ganancias realizadas por ventas, intercambios o consumos, así como los ingresos por staking o airdrops, con la fecha límite de declaración de impuestos en 2025 fijada para el 15 de abril de 2026. Para los inversores con alto volumen de transacciones y que involucran múltiples cadenas, declarar impuestos con precisión es un desafío. Por ejemplo, en 2025, hubo casos con más de 17,000 transacciones, lo que podría haber llevado a un pago excesivo de impuestos de entre 15,000 y 30,000 dólares. Los críticos destacan problemas de privacidad y la carga de cumplimiento, resaltando la brecha cada vez mayor entre los requisitos regulatorios y la capacidad real de los inversores.
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Coste oculto de las ganancias en criptomonedas: por qué es difícil para los inversores declarar impuestos
Con el aumento de la actividad en la cadena y la promoción del marco de informes de activos digitales (CARF) a nivel mundial, los usuarios de activos digitales enfrentan desafíos cada vez mayores al declarar impuestos sobre criptomonedas. Hasta el 1 de enero de 2026, 48 jurisdicciones han implementado el CARF, que requiere que los proveedores de servicios recopilen datos de los usuarios y reporten registros de transacciones y saldos de cuentas a las autoridades fiscales, mientras que también se pondrá en marcha el intercambio internacional de datos automático. La Agencia Tributaria de Estados Unidos (IRS) considera los activos digitales como propiedad, y grava las ganancias realizadas por ventas, intercambios o consumos, así como los ingresos por staking o airdrops, con la fecha límite de declaración de impuestos en 2025 fijada para el 15 de abril de 2026. Para los inversores con alto volumen de transacciones y que involucran múltiples cadenas, declarar impuestos con precisión es un desafío. Por ejemplo, en 2025, hubo casos con más de 17,000 transacciones, lo que podría haber llevado a un pago excesivo de impuestos de entre 15,000 y 30,000 dólares. Los críticos destacan problemas de privacidad y la carga de cumplimiento, resaltando la brecha cada vez mayor entre los requisitos regulatorios y la capacidad real de los inversores.