En una larga carrera de trading, entre millones de órdenes, cada operación no es más que una gota en el océano. Muchas personas entienden este principio, pero realmente ponerlo en práctica es muy difícil.
Ganar te hace sentir que vuelas, perder te hace arrepentirte. En el éxito, te sientes orgulloso y satisfecho; en la derrota, dudas de ti mismo. Este tipo de fluctuaciones emocionales parecen normales, pero en realidad ya son las señales más peligrosas en la carrera de trading. Cuando descubres que por las fluctuaciones del mercado y los cambios en tus activos te vuelves impaciente, ciego, temeroso, ansioso, sin importar si tu cuenta está en ganancia o pérdida, en el nivel psicológico ya has perdido.
El mercado es como una lupa, amplifica infinitamente las emociones de cada trader. La avaricia, el miedo, la esperanza ingenua, todo será empujado una y otra vez por las olas del mercado, hasta desgastarte por completo. Cuando ya estás al límite de tu agotamiento, el mercado suele dar el golpe más mortal en ese momento.
Por eso, una mente tranquila es la competencia más fundamental de un trader profesional. No porque sea sofisticada, sino porque es escasa.
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En una larga carrera de trading, entre millones de órdenes, cada operación no es más que una gota en el océano. Muchas personas entienden este principio, pero realmente ponerlo en práctica es muy difícil.
Ganar te hace sentir que vuelas, perder te hace arrepentirte. En el éxito, te sientes orgulloso y satisfecho; en la derrota, dudas de ti mismo. Este tipo de fluctuaciones emocionales parecen normales, pero en realidad ya son las señales más peligrosas en la carrera de trading. Cuando descubres que por las fluctuaciones del mercado y los cambios en tus activos te vuelves impaciente, ciego, temeroso, ansioso, sin importar si tu cuenta está en ganancia o pérdida, en el nivel psicológico ya has perdido.
El mercado es como una lupa, amplifica infinitamente las emociones de cada trader. La avaricia, el miedo, la esperanza ingenua, todo será empujado una y otra vez por las olas del mercado, hasta desgastarte por completo. Cuando ya estás al límite de tu agotamiento, el mercado suele dar el golpe más mortal en ese momento.
Por eso, una mente tranquila es la competencia más fundamental de un trader profesional. No porque sea sofisticada, sino porque es escasa.