Vivimos en una sociedad frenética, donde estar aburrido ya es prácticamente un delito, al menos así se siente, nos hicieron creer que tenemos que estar siempre ocupados, siempre haciendo algo sino la culpa nos come la cabeza. Una sociedad donde ya no se puede concentrar en una
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Vivimos en una sociedad frenética, donde estar aburrido ya es prácticamente un delito, al menos así se siente, nos hicieron creer que tenemos que estar siempre ocupados, siempre haciendo algo sino la culpa nos come la cabeza. Una sociedad donde ya no se puede concentrar en una