El mundo está experimentando ahora múltiples puntos de inflexión históricos simultáneamente. Los tres pilares que sustentaron el crecimiento económico de los últimos 40 años —el aumento de la población, la globalización y los avances tecnológicos— están colapsando ahora de manera simultánea. Esto no es una advertencia, sino la realidad que se desarrolla ante nuestros ojos. En particular, la década de 2026 a 2035 será testigo de la mayor transferencia intergeneracional de riqueza en la historia de la humanidad, lo que requerirá una revisión radical de las estrategias de inversión.
Señal de crisis social: la drástica disminución poblacional
El panorama futuro visible en Corea
Comencemos con un fenómeno sorprendente. La tasa de natalidad en todo el mundo está cayendo rápidamente. La situación en Corea del Sur es especialmente grave.
La tasa de natalidad total en Corea en 2023 cayó a 0.72. Esto significa que, en promedio, una mujer tendrá 0.72 hijos a lo largo de su vida. Es un número mucho más allá del rango de variación normal. Japón, país vecino, enfrenta una situación similar, con proyecciones de menos de 670,000 nacimientos en 2025, marcando el nivel más bajo desde que comenzaron las estadísticas en 1899. La población está disminuyendo a un ritmo que incluso supera las predicciones más pesimistas del gobierno.
Este contexto no solo refleja dificultades económicas, sino también una resistencia social de los jóvenes hacia la estructura social misma. Entre las jóvenes en Corea, se desarrolla el movimiento “4B” —no casarse, no tener hijos, no enamorarse, no tener sexo— una forma de “huelga reproductiva”. Esto es, literalmente, una negativa organizada a la discriminación de género en el trabajo, a la desigualdad en las tareas domésticas y de crianza, y a los estereotipos sociales. Cuando sienten que la movilidad social es difícil y que ni siquiera pueden mantener una vida digna, el cortar la descendencia se vuelve la única respuesta racional.
La velocidad de envejecimiento en Corea es la más rápida del mundo. Se estima que para 2065, la mitad de la población tendrá más de 65 años, lo que impactará de manera catastrófica en el sistema de pensiones, la defensa y el sistema de salud en general.
El nihilismo económico en los países desarrollados occidentales
No es solo un fenómeno de Asia Oriental. Los jóvenes en Occidente también avanzan en la misma dirección, aunque por razones distintas.
La generación nacida en los 2000 ha experimentado directamente la crisis financiera de 2008, la flexibilización ilimitada de la QE en 2020 y la alta inflación. Sienten en su piel que las monedas fiduciarias pierden valor continuamente, y consideran que el sistema bancario tradicional es ineficiente y controlado por una élite minoritaria.
Comprar bienes raíces ya no es un objetivo realista para ellos. En muchas regiones, se necesita gastar una decena de años de ingresos para adquirir una vivienda unifamiliar. La antigua visión de “tener una casa, un coche y formar una familia” se vuelve inaccesible, y los jóvenes, en consecuencia, optan por “disfrutar el presente” o por invertir en activos digitales de alto riesgo para “dar un giro a su vida”.
La preocupación por el cambio climático también es un factor importante. Muchos jóvenes en Occidente consideran que “llevar a los hijos a un mundo que se quemará” es inmoral, una decisión moral que trasciende el cálculo económico.
La gran transferencia de riqueza de 84 billones de dólares impulsa los activos digitales
Mecanismo de transferencia intergeneracional de riqueza
En los próximos 20 años, especialmente entre 2026 y 2035, se transferirán en todo el mundo aproximadamente 84 billones de dólares de riqueza desde la generación del baby boom hacia las generaciones millennial y nacida en los 2000.
Aquí está lo importante. Los activos de la generación del baby boom están concentrados principalmente en bienes raíces, acciones de calidad y fondos de pensiones tradicionales, y creen en la “retención a largo plazo” y en la “inversión en valor”. Sin embargo, los nacidos en los 2000 son completamente “nativos digitales”, criados en medio de internet, crisis financieras y burbujas de activos.
¿Seguirán su ejemplo en la asignación de activos de sus padres?
La respuesta es casi con certeza “no”.
Este enorme capital se dirigirá hacia los activos digitales, especialmente las criptomonedas. Esto encaja perfectamente con la lógica del “nihilismo económico” mencionado anteriormente.
¿Por qué las criptomonedas?
Primero, una desconfianza fundamental en el sistema financiero tradicional
Para la generación nacida en los 2000, activos digitales descentralizados como Bitcoin no son solo instrumentos de inversión, sino activos refugio frente a la pérdida de valor de las monedas fiduciarias, y una protesta silenciosa contra el sistema financiero. Creen que el nuevo mundo digital ofrece oportunidades de competencia más justas.
Segundo, la fuga de capital de bienes raíces hacia activos digitales
Con las predicciones de disminución poblacional que hacen incierto el valor a largo plazo de los bienes raíces, los jóvenes optan por activos digitales, altamente líquidos, con barreras de entrada bajas y potencial de crecimiento exponencial. Buscan “riqueza digital que sea portable y que circule libremente en todo el mundo”, no bienes físicos.
Tercero, una aversión extrema al riesgo
Ya no están satisfechos con un retorno del 4-5% anual. Buscan un “crecimiento exponencial que cambie sus vidas”. Como muestran los datos, la adopción de criptomonedas en los jóvenes es más de tres veces mayor que en sus padres.
Actualmente, Bitcoin cotiza en $92.83K (enero de 2026), con una capitalización de mercado de 1.85 billones de dólares y una participación del 56.46% en el mercado circulante, manteniendo una posición dominante. Su liquidez y tamaño lo convierten en uno de los pocos activos digitales capaces de soportar una entrada masiva de fondos por cambio generacional.
El efecto Cantillon en la era de los robots y la inteligencia artificial
Mecanismo de redistribución de la riqueza
El avance de la IA y los robots es irreversible, pero sus beneficios no se distribuyen de manera universal. Al contrario, se produce lo opuesto.
El efecto Cantillon clásico describe cómo, cuando los bancos centrales imprimen dinero, quienes lo obtienen primero disfrutan de mayores beneficios, mientras que los últimos en recibirlo sufren la inflación. La misma lógica se aplica en la ola de la IA.
Los recursos productivos centrales de la IA —capacidad de cálculo, datos y algoritmos— son extremadamente costosos y están altamente concentrados en unas pocas grandes tecnológicas y en los primeros inversores. Es casi imposible que las personas comunes posean estos activos.
A medida que la IA aumenta la productividad de manera significativa, la nueva riqueza generada inicialmente se refleja en beneficios y aumento de valor en las acciones de las empresas tecnológicas. Los accionistas y directivos de estas empresas son los “más cercanos a la máquina de imprimir tecnología”, los primeros en beneficiarse.
Doble presión sobre los trabajadores
Para los trabajadores comunes, lo que la IA trae primero no es una buena noticia, sino un competidor. En la fase de transición (los próximos 10 años), el riesgo de ser “reemplazados” se manifestará primero.
Aunque los salarios nominales puedan aumentar, no podrán igualar la subida en los precios de los activos generados por la tecnología (vivienda, acciones, educación, salud). La clase trabajadora enfrentará una doble presión: deflación salarial y inflación en activos.
La integración de la tecnología robótica y los modelos de lenguaje grande (LLM) afectará tanto a trabajadores manuales como a profesionales. Si la explosión de productividad no se reparte de manera justa en forma de salarios, se profundizará la contradicción estructural de “sobreoferta y escasez de demanda”, llevando a una crisis de poder adquisitivo en toda la sociedad.
La estrategia de inversión es clara: invertir en empresas que posean robots y hacer cortos en la mano de obra que puedan ser reemplazada por ellos. Ser accionista de tecnología o ser eliminado por la era.
El auge de los mercados de predicción y nuevos juegos financieros
La emergencia de los mercados de predicción de eventos
La inversión tradicional basada en “descubrimiento de valor” está en declive, mientras que los mercados de predicción de eventos están creciendo rápidamente.
Plataformas como Polymarket y, aún más importante, Kalshi están experimentando un crecimiento explosivo. Los usuarios pueden apostar dinero real sobre resultados específicos, como resultados electorales en EE. UU., decisiones de la Reserva Federal sobre tasas, o conflictos geopolíticos.
Kalshi, tras la aprobación regulatoria, alcanzó en su momento más alto más del 60% del volumen de mercado global.
Para los inversores institucionales, no es solo un juego de azar, sino una herramienta poderosa. A diferencia de los métodos tradicionales de cobertura (oro, bonos), los mercados de predicción permiten coberturas precisas a nivel de eventos. Además, los precios en estos mercados suelen ser más precisos que las encuestas de opinión o las predicciones de expertos, funcionando como una agregación de la inteligencia colectiva con dinero real.
Riesgos potenciales
Pero también existen dos riesgos principales.
Primero, la nihilización de las finanzas. Si el capital fluye desde las empresas de la economía real hacia un juego de suma cero pura, los mercados financieros se “casinizan”. Si los jóvenes prefieren apostar en los mercados de predicción en lugar de investigar los resultados de las empresas, la base del valor en inversión se verá aún más erosionada.
Segundo, la reflexividad de Soros. Cuando los mercados de predicción crecen lo suficiente, puede intentarse manipular los resultados de los eventos con grandes sumas de dinero. La manipulación de la opinión pública y la difusión de desinformación podrían hacer que los mercados financieros dominen la realidad, y que la “verdad” pase a depender del capital.
Estrategia de activos para los próximos 10 años
Portafolio agresivo
Invertir concentradamente en grandes tecnológicas
Dirigir los fondos hacia los beneficiarios del “efecto Cantillon tecnológico”. Las grandes tecnológicas que controlan modelos de inteligencia artificial general, datos privados y capacidad de cálculo. En la estructura de “ganador se lleva todo” de la era IA, las empresas tecnológicas de segunda fila tendrán menos espacio para sobrevivir.
Activos digitales escasos
Bitcoin, como principal activo contra la pérdida de valor de las monedas fiduciarias, debe ocupar un lugar central en un portafolio de crecimiento. A medida que la generación nacida en los 2000 gane poder en la distribución de riqueza, los activos digitales seguirán disfrutando de primas de liquidez.
Aprovechar el bono demográfico en mercados emergentes
Evitar Asia Oriental, y centrarse en regiones con estructura poblacional saludable, como India y el sudeste asiático. Pero con una evaluación cuidadosa de infraestructura y estabilidad política.
Portafolio defensivo
Cobertura contra riesgos de eventos
Utilizar plataformas reguladas como Kalshi para construir estrategias de cobertura específicas frente a conflictos geopolíticos y cambios políticos abruptos.
Activos físicos estratégicos
A pesar de la tendencia de alejamiento de los jóvenes de bienes raíces por el “nihilismo económico”, las viviendas y tierras en las principales ciudades siguen manteniendo valor como refugio ante la escasez y la protección de los grupos establecidos. Sin embargo, hay que tener cuidado con los riesgos de impuestos a la vivienda y centrarse en regiones con oferta de tierra extremadamente limitada.
Reserva de oro
Como última reserva de moneda despolitizada, el oro sigue siendo un núcleo fundamental en la asignación de activos, sirviendo como cobertura ante crisis de deuda soberana.
Activos a evitar
Servicios de bajo costo y mano de obra intensiva: enfrentan doble presión por aumento de costos laborales y sustitución por IA, con márgenes de beneficio en serio riesgo.
Acciones de consumo dependientes del crecimiento poblacional: en una sociedad de “reducción activa”, la lógica de crecimiento se colapsa. Productos para bebés, moda masiva y bienes relacionados con la formación familiar enfrentan una contracción a largo plazo.
Conclusión: hacia una era de gran selección
De 2026 a 2035 será una época de “gran selección” brutal.
La desesperación detrás de la “reducción activa” de la población, la sensación de privación detrás del “efecto Cantillon” de la IA, y el nihilismo detrás de la “jugar a la economía” — entender estos fenómenos será clave para proteger y aumentar la riqueza en esta gran transformación.
Ya no existe un beta universal. Solo existe un alfa extremadamente diferenciado. En este nuevo mundo, la elección es clara: ser accionista de la tecnología, ser ganador en los eventos, o convertirse en una nota al pie de la historia.
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Transición generacional y reestructuración de activos de 2026 a 2035: ¿Por qué los jóvenes apuestan por Bitcoin?
El mundo está experimentando ahora múltiples puntos de inflexión históricos simultáneamente. Los tres pilares que sustentaron el crecimiento económico de los últimos 40 años —el aumento de la población, la globalización y los avances tecnológicos— están colapsando ahora de manera simultánea. Esto no es una advertencia, sino la realidad que se desarrolla ante nuestros ojos. En particular, la década de 2026 a 2035 será testigo de la mayor transferencia intergeneracional de riqueza en la historia de la humanidad, lo que requerirá una revisión radical de las estrategias de inversión.
Señal de crisis social: la drástica disminución poblacional
El panorama futuro visible en Corea
Comencemos con un fenómeno sorprendente. La tasa de natalidad en todo el mundo está cayendo rápidamente. La situación en Corea del Sur es especialmente grave.
La tasa de natalidad total en Corea en 2023 cayó a 0.72. Esto significa que, en promedio, una mujer tendrá 0.72 hijos a lo largo de su vida. Es un número mucho más allá del rango de variación normal. Japón, país vecino, enfrenta una situación similar, con proyecciones de menos de 670,000 nacimientos en 2025, marcando el nivel más bajo desde que comenzaron las estadísticas en 1899. La población está disminuyendo a un ritmo que incluso supera las predicciones más pesimistas del gobierno.
Este contexto no solo refleja dificultades económicas, sino también una resistencia social de los jóvenes hacia la estructura social misma. Entre las jóvenes en Corea, se desarrolla el movimiento “4B” —no casarse, no tener hijos, no enamorarse, no tener sexo— una forma de “huelga reproductiva”. Esto es, literalmente, una negativa organizada a la discriminación de género en el trabajo, a la desigualdad en las tareas domésticas y de crianza, y a los estereotipos sociales. Cuando sienten que la movilidad social es difícil y que ni siquiera pueden mantener una vida digna, el cortar la descendencia se vuelve la única respuesta racional.
La velocidad de envejecimiento en Corea es la más rápida del mundo. Se estima que para 2065, la mitad de la población tendrá más de 65 años, lo que impactará de manera catastrófica en el sistema de pensiones, la defensa y el sistema de salud en general.
El nihilismo económico en los países desarrollados occidentales
No es solo un fenómeno de Asia Oriental. Los jóvenes en Occidente también avanzan en la misma dirección, aunque por razones distintas.
La generación nacida en los 2000 ha experimentado directamente la crisis financiera de 2008, la flexibilización ilimitada de la QE en 2020 y la alta inflación. Sienten en su piel que las monedas fiduciarias pierden valor continuamente, y consideran que el sistema bancario tradicional es ineficiente y controlado por una élite minoritaria.
Comprar bienes raíces ya no es un objetivo realista para ellos. En muchas regiones, se necesita gastar una decena de años de ingresos para adquirir una vivienda unifamiliar. La antigua visión de “tener una casa, un coche y formar una familia” se vuelve inaccesible, y los jóvenes, en consecuencia, optan por “disfrutar el presente” o por invertir en activos digitales de alto riesgo para “dar un giro a su vida”.
La preocupación por el cambio climático también es un factor importante. Muchos jóvenes en Occidente consideran que “llevar a los hijos a un mundo que se quemará” es inmoral, una decisión moral que trasciende el cálculo económico.
La gran transferencia de riqueza de 84 billones de dólares impulsa los activos digitales
Mecanismo de transferencia intergeneracional de riqueza
En los próximos 20 años, especialmente entre 2026 y 2035, se transferirán en todo el mundo aproximadamente 84 billones de dólares de riqueza desde la generación del baby boom hacia las generaciones millennial y nacida en los 2000.
Aquí está lo importante. Los activos de la generación del baby boom están concentrados principalmente en bienes raíces, acciones de calidad y fondos de pensiones tradicionales, y creen en la “retención a largo plazo” y en la “inversión en valor”. Sin embargo, los nacidos en los 2000 son completamente “nativos digitales”, criados en medio de internet, crisis financieras y burbujas de activos.
¿Seguirán su ejemplo en la asignación de activos de sus padres?
La respuesta es casi con certeza “no”.
Este enorme capital se dirigirá hacia los activos digitales, especialmente las criptomonedas. Esto encaja perfectamente con la lógica del “nihilismo económico” mencionado anteriormente.
¿Por qué las criptomonedas?
Primero, una desconfianza fundamental en el sistema financiero tradicional
Para la generación nacida en los 2000, activos digitales descentralizados como Bitcoin no son solo instrumentos de inversión, sino activos refugio frente a la pérdida de valor de las monedas fiduciarias, y una protesta silenciosa contra el sistema financiero. Creen que el nuevo mundo digital ofrece oportunidades de competencia más justas.
Segundo, la fuga de capital de bienes raíces hacia activos digitales
Con las predicciones de disminución poblacional que hacen incierto el valor a largo plazo de los bienes raíces, los jóvenes optan por activos digitales, altamente líquidos, con barreras de entrada bajas y potencial de crecimiento exponencial. Buscan “riqueza digital que sea portable y que circule libremente en todo el mundo”, no bienes físicos.
Tercero, una aversión extrema al riesgo
Ya no están satisfechos con un retorno del 4-5% anual. Buscan un “crecimiento exponencial que cambie sus vidas”. Como muestran los datos, la adopción de criptomonedas en los jóvenes es más de tres veces mayor que en sus padres.
Actualmente, Bitcoin cotiza en $92.83K (enero de 2026), con una capitalización de mercado de 1.85 billones de dólares y una participación del 56.46% en el mercado circulante, manteniendo una posición dominante. Su liquidez y tamaño lo convierten en uno de los pocos activos digitales capaces de soportar una entrada masiva de fondos por cambio generacional.
El efecto Cantillon en la era de los robots y la inteligencia artificial
Mecanismo de redistribución de la riqueza
El avance de la IA y los robots es irreversible, pero sus beneficios no se distribuyen de manera universal. Al contrario, se produce lo opuesto.
El efecto Cantillon clásico describe cómo, cuando los bancos centrales imprimen dinero, quienes lo obtienen primero disfrutan de mayores beneficios, mientras que los últimos en recibirlo sufren la inflación. La misma lógica se aplica en la ola de la IA.
Los recursos productivos centrales de la IA —capacidad de cálculo, datos y algoritmos— son extremadamente costosos y están altamente concentrados en unas pocas grandes tecnológicas y en los primeros inversores. Es casi imposible que las personas comunes posean estos activos.
A medida que la IA aumenta la productividad de manera significativa, la nueva riqueza generada inicialmente se refleja en beneficios y aumento de valor en las acciones de las empresas tecnológicas. Los accionistas y directivos de estas empresas son los “más cercanos a la máquina de imprimir tecnología”, los primeros en beneficiarse.
Doble presión sobre los trabajadores
Para los trabajadores comunes, lo que la IA trae primero no es una buena noticia, sino un competidor. En la fase de transición (los próximos 10 años), el riesgo de ser “reemplazados” se manifestará primero.
Aunque los salarios nominales puedan aumentar, no podrán igualar la subida en los precios de los activos generados por la tecnología (vivienda, acciones, educación, salud). La clase trabajadora enfrentará una doble presión: deflación salarial y inflación en activos.
La integración de la tecnología robótica y los modelos de lenguaje grande (LLM) afectará tanto a trabajadores manuales como a profesionales. Si la explosión de productividad no se reparte de manera justa en forma de salarios, se profundizará la contradicción estructural de “sobreoferta y escasez de demanda”, llevando a una crisis de poder adquisitivo en toda la sociedad.
La estrategia de inversión es clara: invertir en empresas que posean robots y hacer cortos en la mano de obra que puedan ser reemplazada por ellos. Ser accionista de tecnología o ser eliminado por la era.
El auge de los mercados de predicción y nuevos juegos financieros
La emergencia de los mercados de predicción de eventos
La inversión tradicional basada en “descubrimiento de valor” está en declive, mientras que los mercados de predicción de eventos están creciendo rápidamente.
Plataformas como Polymarket y, aún más importante, Kalshi están experimentando un crecimiento explosivo. Los usuarios pueden apostar dinero real sobre resultados específicos, como resultados electorales en EE. UU., decisiones de la Reserva Federal sobre tasas, o conflictos geopolíticos.
Kalshi, tras la aprobación regulatoria, alcanzó en su momento más alto más del 60% del volumen de mercado global.
Para los inversores institucionales, no es solo un juego de azar, sino una herramienta poderosa. A diferencia de los métodos tradicionales de cobertura (oro, bonos), los mercados de predicción permiten coberturas precisas a nivel de eventos. Además, los precios en estos mercados suelen ser más precisos que las encuestas de opinión o las predicciones de expertos, funcionando como una agregación de la inteligencia colectiva con dinero real.
Riesgos potenciales
Pero también existen dos riesgos principales.
Primero, la nihilización de las finanzas. Si el capital fluye desde las empresas de la economía real hacia un juego de suma cero pura, los mercados financieros se “casinizan”. Si los jóvenes prefieren apostar en los mercados de predicción en lugar de investigar los resultados de las empresas, la base del valor en inversión se verá aún más erosionada.
Segundo, la reflexividad de Soros. Cuando los mercados de predicción crecen lo suficiente, puede intentarse manipular los resultados de los eventos con grandes sumas de dinero. La manipulación de la opinión pública y la difusión de desinformación podrían hacer que los mercados financieros dominen la realidad, y que la “verdad” pase a depender del capital.
Estrategia de activos para los próximos 10 años
Portafolio agresivo
Invertir concentradamente en grandes tecnológicas
Dirigir los fondos hacia los beneficiarios del “efecto Cantillon tecnológico”. Las grandes tecnológicas que controlan modelos de inteligencia artificial general, datos privados y capacidad de cálculo. En la estructura de “ganador se lleva todo” de la era IA, las empresas tecnológicas de segunda fila tendrán menos espacio para sobrevivir.
Activos digitales escasos
Bitcoin, como principal activo contra la pérdida de valor de las monedas fiduciarias, debe ocupar un lugar central en un portafolio de crecimiento. A medida que la generación nacida en los 2000 gane poder en la distribución de riqueza, los activos digitales seguirán disfrutando de primas de liquidez.
Aprovechar el bono demográfico en mercados emergentes
Evitar Asia Oriental, y centrarse en regiones con estructura poblacional saludable, como India y el sudeste asiático. Pero con una evaluación cuidadosa de infraestructura y estabilidad política.
Portafolio defensivo
Cobertura contra riesgos de eventos
Utilizar plataformas reguladas como Kalshi para construir estrategias de cobertura específicas frente a conflictos geopolíticos y cambios políticos abruptos.
Activos físicos estratégicos
A pesar de la tendencia de alejamiento de los jóvenes de bienes raíces por el “nihilismo económico”, las viviendas y tierras en las principales ciudades siguen manteniendo valor como refugio ante la escasez y la protección de los grupos establecidos. Sin embargo, hay que tener cuidado con los riesgos de impuestos a la vivienda y centrarse en regiones con oferta de tierra extremadamente limitada.
Reserva de oro
Como última reserva de moneda despolitizada, el oro sigue siendo un núcleo fundamental en la asignación de activos, sirviendo como cobertura ante crisis de deuda soberana.
Activos a evitar
Servicios de bajo costo y mano de obra intensiva: enfrentan doble presión por aumento de costos laborales y sustitución por IA, con márgenes de beneficio en serio riesgo.
Acciones de consumo dependientes del crecimiento poblacional: en una sociedad de “reducción activa”, la lógica de crecimiento se colapsa. Productos para bebés, moda masiva y bienes relacionados con la formación familiar enfrentan una contracción a largo plazo.
Conclusión: hacia una era de gran selección
De 2026 a 2035 será una época de “gran selección” brutal.
La desesperación detrás de la “reducción activa” de la población, la sensación de privación detrás del “efecto Cantillon” de la IA, y el nihilismo detrás de la “jugar a la economía” — entender estos fenómenos será clave para proteger y aumentar la riqueza en esta gran transformación.
Ya no existe un beta universal. Solo existe un alfa extremadamente diferenciado. En este nuevo mundo, la elección es clara: ser accionista de la tecnología, ser ganador en los eventos, o convertirse en una nota al pie de la historia.