La incertidumbre sobre el futuro de la economía estadounidense está aumentando. Tras las declaraciones del presidente Trump, los responsables financieros de Estados Unidos expresaron en una entrevista a finales de la semana pasada una visión severa, indicando que no se puede descartar la posibilidad de que la economía entre en recesión. La percepción de riesgo de una desaceleración en Estados Unidos se ha intensificado en los mercados, y los responsables de políticas también han manifestado preocupaciones similares.
Sin embargo, durante su participación en un programa de NBC, el responsable no mostró una postura optimista respecto a la probabilidad de que la crisis financiera se materialice. Cuando se le preguntó si se podía evitar una recesión bajo la administración de Trump, respondió: "No puedo dar garantías seguras. Eventos impredecibles como la pandemia de COVID-19, nadie sabe cuándo ocurrirán".
El gobierno busca implementar políticas económicas sostenibles y estables, y expresó la necesidad de reducir gradualmente la dependencia de un gasto fiscal masivo. Cuando se le preguntó sobre los riesgos de que el proceso de ajuste económico conduzca a una recesión, afirmó con confianza: "Existen razones para creer que tales preocupaciones no se materializarán".
Por otro lado, considera que la actual fase de ajuste en el mercado de acciones de Estados Unidos es, en realidad, un proceso saludable de corrección. Se espera que, mediante la implementación de políticas positivas como un sistema fiscal competitivo, un entorno regulatorio favorable y la seguridad energética, el sentimiento del mercado mejore. Las declaraciones de los funcionarios reflejan una confianza en el marco de políticas económicas a mediano y largo plazo, más que en las fluctuaciones a corto plazo del mercado.
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La incertidumbre sobre el futuro de la economía estadounidense está aumentando. Tras las declaraciones del presidente Trump, los responsables financieros de Estados Unidos expresaron en una entrevista a finales de la semana pasada una visión severa, indicando que no se puede descartar la posibilidad de que la economía entre en recesión. La percepción de riesgo de una desaceleración en Estados Unidos se ha intensificado en los mercados, y los responsables de políticas también han manifestado preocupaciones similares.
Sin embargo, durante su participación en un programa de NBC, el responsable no mostró una postura optimista respecto a la probabilidad de que la crisis financiera se materialice. Cuando se le preguntó si se podía evitar una recesión bajo la administración de Trump, respondió: "No puedo dar garantías seguras. Eventos impredecibles como la pandemia de COVID-19, nadie sabe cuándo ocurrirán".
El gobierno busca implementar políticas económicas sostenibles y estables, y expresó la necesidad de reducir gradualmente la dependencia de un gasto fiscal masivo. Cuando se le preguntó sobre los riesgos de que el proceso de ajuste económico conduzca a una recesión, afirmó con confianza: "Existen razones para creer que tales preocupaciones no se materializarán".
Por otro lado, considera que la actual fase de ajuste en el mercado de acciones de Estados Unidos es, en realidad, un proceso saludable de corrección. Se espera que, mediante la implementación de políticas positivas como un sistema fiscal competitivo, un entorno regulatorio favorable y la seguridad energética, el sentimiento del mercado mejore. Las declaraciones de los funcionarios reflejan una confianza en el marco de políticas económicas a mediano y largo plazo, más que en las fluctuaciones a corto plazo del mercado.