¿Quién controla realmente el poder de imprimir dinero?: Comprendiendo la creación de dinero moderna

Muchos creen que los bancos centrales como la Reserva Federal imprimen cantidades masivas de dinero y lo distribuyen por toda la economía. Esta idea errónea común pasa por alto una realidad crucial: en el sistema financiero moderno, quienes tienen el poder de crear dinero en realidad son múltiples actores que trabajan dentro de un sistema interconectado. La Reserva Federal, los bancos privados e incluso el comportamiento de endeudamiento del público desempeñan roles significativos en determinar quién tiene el verdadero poder de acuñar y circular nuevo dinero.

La verdad es más matizada de lo que sugieren los titulares. Aunque los bancos centrales sí influyen en la política monetaria, la gran mayoría del dinero nuevo que ingresa al sistema hoy en día no proviene de imprentas, sino del crédito emitido por instituciones financieras privadas. Entender quién posee realmente el poder de crear dinero requiere examinar tres capas distintas pero interconectadas: el papel fundamental de las transacciones, el mecanismo de creación de crédito y las herramientas sofisticadas que emplean los bancos centrales para gestionar el proceso.

La Base: Por qué las Transacciones Lo Impulsan Todo

Para entender quién controla la creación de dinero, primero debemos reconocer que toda la economía se construye sobre un principio simple: las transacciones. Cada intercambio de valor—ya sea comprar un café, adquirir bienes raíces o negociar valores—representa una transacción. La suma colectiva de todas estas transacciones en todos los mercados constituye la propia economía.

Lo que hace esto relevante para la creación de dinero es que cada transacción implica que alguien gasta dinero, y ese dinero gastado se convierte en ingreso para otra persona. Este flujo circular de gasto e ingreso es el motor que impulsa la actividad económica. Quienes controlan la capacidad de facilitar más transacciones influyen esencialmente en la velocidad a la que circula el dinero y en la creación de dinero nuevo. La pregunta entonces es: ¿quién controla esa capacidad de facilitar transacciones?

La Revolución del Crédito: El Poder Oculto de los Bancos Privados

Aquí es donde la estructura de poder se vuelve fascinante. La mayoría de las personas asumen que cuando ven informes sobre cifras de oferta monetaria—como el agregado M2—están viendo dinero recién impreso. No es así. Según análisis de datos financieros oficiales, la cantidad total de crédito en la economía de EE. UU. supera con creces la oferta de dinero físico. Por cada dólar de moneda real en existencia, hay aproximadamente 4-5 dólares de dinero basado en crédito circulando.

El crédito—dinero prestado que se promete devolver en el futuro—representa dinero temporal que impulsa fundamentalmente el crecimiento económico. Cuando tomas un préstamo, ganas la capacidad de gastar más de lo que actualmente tienes. Ese gasto adicional se convierte en ingreso para otra persona. Si esa persona también pide prestado, el ciclo se acelera. Esta espiral de gasto y creación de ingreso alimentada por crédito es el mecanismo principal mediante el cual entra dinero nuevo en las economías modernas.

Y aquí está la clave: son los bancos privados, no los bancos centrales, quienes poseen el poder principal de crear este dinero basado en crédito. A través de un sistema llamado banca de reserva fraccionaria, los bancos pueden prestar múltiplos de las reservas reales que poseen. Si un banco recibe un depósito de 1,000 dólares y mantiene solo el 10% en reserva, puede prestar 900 dólares a otro prestatario. Ambos depositantes ahora tienen acceso a sus saldos reclamados, aunque solo se depositaron en realidad 1,000 dólares. Esto es creación literal de dinero—entradas digitales en bases de datos que representan poder de compra.

La Mecánica: Cómo el Dinero Aparece de la Nada

Entender quién tiene el poder de crear dinero significa comprender cómo funciona realmente este sistema. Cuando los bancos otorgan un préstamo, no entregan efectivo preexistente. En cambio, crean un nuevo saldo digital en la cuenta del prestatario—una capacidad de compra recién generada que no existía segundos antes.

Este proceso está limitado por restricciones regulatorias. Históricamente, los requisitos de reserva determinaban la cantidad máxima que los bancos podían prestar en relación con sus depósitos. Hoy en día, los requisitos de capital son la principal restricción—los bancos deben mantener un cierto porcentaje de capital en relación con sus activos ponderados por riesgo. Sin embargo, independientemente del régimen regulatorio específico, la realidad fundamental sigue siendo: los bancos privados poseen el poder de generar la mayor parte del dinero nuevo mediante la emisión de crédito.

Durante décadas, los economistas no tenían prueba empírica de este mecanismo. La mayoría de las políticas bancarias se basaban en modelos teóricos que cambiaron varias veces a lo largo del siglo XX. El primer estudio empírico importante que validó cómo los bancos privados crean dinero no se publicó hasta 2014. Esto por sí solo demuestra cuán oscuro y poco valorado ha sido el proceso real de creación de dinero, incluso entre los responsables de la formulación de políticas.

Los Controladores Indirectos: Cómo los Bancos Centrales Gestionan el Sistema

Si los bancos privados tienen el poder directo de crear dinero, los bancos centrales tienen el poder indirecto de regular esa creación. La Reserva Federal no imprime la mayor parte de la oferta monetaria—más bien, actúa como un regulador sofisticado, incentivando y limitando el comportamiento de préstamo de los bancos privados.

La Reserva Federal emplea tres herramientas principales para gestionar la creación de dinero:

Requisitos de Capital: Ajustando el capital mínimo que los bancos deben mantener, la Fed influye en cuánto crédito pueden extender. Requisitos de capital más altos restringen los préstamos; requisitos más bajos permiten a los bancos prestar más con sus reservas existentes.

Gestión de la Tasa de Fondos Federales: Esta tasa de interés de referencia repercute en toda la economía, influyendo en las tasas que los bancos ofrecen a los clientes. La Fed controla esta tasa mediante múltiples mecanismos: la tasa de interés sobre reservas excedentes (IOER), la tasa de recompra inversa nocturna (ON RRP) que ofrece a instituciones no bancarias, y la tasa de descuento a la que presta a los bancos. A través de estas herramientas, la Fed establece tanto el piso como el techo de las tasas de interés overnight, dirigiendo efectivamente la dirección de las tasas en todo el sistema financiero. Tasas más bajas fomentan el préstamo y la creación de dinero; tasas más altas lo desalientan.

Quantitative Easing (QE): Durante emergencias o periodos de insuficiente creación de crédito, la Fed puede comprar grandes cantidades de activos (generalmente bonos del gobierno a largo plazo) a los bancos usando dinero recién creado. Esta inyección masiva de reservas en el sistema bancario permite a los bancos prestar con mayor agresividad, estimulando la creación de crédito a una escala mucho mayor que las operaciones normales del mercado.

La Estructura de Poder Revelada

Al analizar quién tiene el poder de crear dinero, surge una jerarquía clara. En el nivel base, la disposición del público a endeudarse determina la demanda total de crédito. Los bancos privados deciden si atender esa demanda, ejerciendo poder discrecional sobre cuánto crédito emitir. Finalmente, los bancos centrales están por encima de este sistema, controlando los incentivos y restricciones que influyen en el comportamiento tanto de los bancos como de los prestatarios.

La Reserva Federal no imprime trillones de dólares y los reparte. En cambio, crea condiciones que fomentan que los bancos privados presten más. Cuando la Fed compra 4.5 billones de dólares en activos durante programas de flexibilización cuantitativa, no está creando ese dinero para distribución directa—está proporcionando a los bancos capital y reservas, permitiéndoles crear múltiplos de esa cantidad mediante préstamos.

Este sistema en capas genera una aparente paradoja: la institución que la mayoría culpa por imprimir dinero (el banco central) en realidad no es la principal creadora de dinero nuevo. Las instituciones que la mayoría ignora (los bancos privados) son los verdaderos arquitectos de la creación de dinero. Los bancos centrales simplemente dirigen la orquesta en la que los bancos privados actúan.

Por qué Esto Importa

Comprender quién controla realmente la creación de dinero revela por qué la política económica es tan compleja y a menudo ineficaz. Si quieres aumentar la oferta monetaria y estimular el crecimiento, no puedes simplemente ordenar a los bancos que presten más—debes ajustar las tasas de interés, los requisitos de capital o inyectar reservas para hacer que el préstamo sea más atractivo. Por el contrario, reducir la creación de dinero requiere hacer que el endeudamiento sea menos atractivo o más costoso tanto para los bancos como para el público.

Este sistema tiene fortalezas y vulnerabilidades. El crédito permite el crecimiento y la expansión económica. Sin embargo, el mecanismo que impulsa ese crecimiento—la capacidad de crear dinero mediante el endeudamiento—también posibilita excesos, especulación y colapsos eventuals. La crisis financiera de 2008 demostró lo que sucede cuando este proceso de creación de dinero se desboca de la realidad.

Además, todo el sistema fue construido y sigue operando en gran medida sobre modelos teóricos, no con certeza empírica. Que un mecanismo fundamental de las economías modernas no fuera estudiado rigurosamente hasta 2014 sugiere que quizás no entendemos completamente las implicaciones de lo que hemos creado.

La Conclusión

El poder de crear dinero en la economía moderna está distribuido entre múltiples actores en lugar de concentrarse en una sola institución. Los bancos privados tienen el poder operativo diario de acuñar nuevo dinero mediante la emisión de crédito. Los bancos centrales tienen el poder meta de regular e influir en la tasa de esa creación a través de sus herramientas y políticas. El público tiene un poder latente a través de sus decisiones de endeudamiento, que determina si el potencial de creación de crédito se realiza realmente.

La próxima vez que escuches que la Reserva Federal “imprime dinero”, recuerda la realidad más compleja: la Fed orquesta el sistema; los bancos privados lo ejecutan; y el público ávido de crédito lo habilita. Entender quién tiene realmente el poder de crear dinero significa comprender toda esta estructura, no solo centrarse en un actor. Este conocimiento es crucial no solo para entender las noticias financieras, sino también para comprender por qué las políticas económicas funcionan como lo hacen y por qué el sistema a veces se sale de control.

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