La minería de BTC entra en la era Zetahash: desafíos y perspectivas futuras para los mineros de Bitcoin. Con el avance de la tecnología y el aumento de la dificultad, los mineros enfrentan nuevos retos para mantenerse competitivos. La adopción de algoritmos más eficientes y hardware de mayor rendimiento será clave para seguir en la carrera. Además, las regulaciones gubernamentales y las fluctuaciones del mercado influirán en el futuro de la minería de Bitcoin. La comunidad debe adaptarse a estos cambios y explorar nuevas oportunidades para garantizar la sostenibilidad y el crecimiento del ecosistema.

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La red de Bitcoin cruzó silenciosamente un umbral histórico a finales de 2025: el valor promedio de la potencia de hash de toda la red durante siete días superó continuamente 1 Zetahash/s (ZH/s). Esto marca la entrada oficial de Bitcoin en la era Zetahash.

Este número significa una capacidad de cálculo de más de 1 billón de hashes por segundo, alcanzando un nuevo nivel de seguridad en la red. Sin embargo, detrás de este hito, una realidad severa es: el espacio de ganancias de los mineros se está comprimiendo a niveles sin precedentes, y los ingresos por unidad de potencia de hash han caído a mínimos históricos.

Punto de inflexión en la industria, del salto de Exahash a Zetahash en la potencia de cálculo

Hace unos años, 1 Zetahash todavía se consideraba un objetivo inalcanzable. Hoy en día, no solo se ha convertido en realidad, sino que también simboliza la industrialización de la minería de Bitcoin. 1 Zetahash equivale a 1,000 Exahash; este crecimiento en la potencia de cálculo no es una mera cúspide accidental, sino una manifestación de un cambio estructural en la industria.

Detrás de este salto, están la actualización continua del hardware por parte de los mineros, la globalización de la distribución de centros de datos y una inversión de capital a gran escala. Los mineros individuales tradicionales y las pequeñas granjas mineras están dejando gradualmente el escenario, siendo reemplazados por empresas mineras industrializadas con equipos de operación y mantenimiento profesionales y acceso a energía de bajo costo.

Este cambio ha transformado la minería de Bitcoin de una “afición tecnológica” en una industria de infraestructura intensiva en energía. Sin embargo, la expansión de escala no ha traído un aumento proporcional en las ganancias, sino que ha puesto a la industria frente a desafíos sin precedentes en su modelo de rentabilidad.

Dilema de rentabilidad, cuando el crecimiento de la potencia de cálculo y los ingresos van en direcciones opuestas

Con el aumento vertiginoso de la potencia de hash de toda la red, los ingresos por unidad de potencia de hash muestran una tendencia opuesta. Según datos de la industria, en noviembre de 2025, el indicador clave que representa las ganancias de los mineros —el “precio de hash” (hashprice, es decir, los ingresos diarios por unidad de potencia de hash)— cayó a mínimos históricos, aproximadamente a 35 dólares por PH diario.

Este número está muy por debajo del promedio histórico y continúa debilitándose hacia finales de año. Los ingresos de los mineros han entrado en uno de los períodos más restrictivos desde que se tiene registro.

Las causas principales de este fenómeno son dos: primero, el precio de Bitcoin no ha podido mantenerse sincronizado con el crecimiento de la potencia de cálculo; segundo, la reducción de recompensas por bloque tras la reducción a la mitad en 2024. Desde la reducción a la mitad en abril de 2024, la recompensa por bloque bajó de 6.25 BTC a 3.125 BTC, y las tarifas de transacción no han podido compensar esta pérdida.

Durante la mayor parte de 2025, las tarifas de transacción representaron menos del 1% del total de recompensas por bloque, en marcado contraste con los primeros tiempos de la minería de Bitcoin.

Barrera de supervivencia, el precio de apagado se convierte en la línea de vida de los mineros

Con la dificultad actual de minería, el precio de apagado se ha convertido en un indicador clave para la supervivencia de los mineros. Tomando como ejemplo la serie de mineros Antminer S21, ampliamente utilizada, y considerando un costo eléctrico de 0.08 dólares por kWh, el punto de equilibrio se sitúa entre aproximadamente 69,000 y 74,000 dólares por Bitcoin.

Esto significa que cuando el precio de Bitcoin cae por debajo de 69,000 dólares, las granjas mineras que utilizan estos equipos enfrentan operaciones con pérdidas.

Hasta el 5 de febrero de 2026, el precio de Bitcoin en la plataforma Gate se reportó en 69,300 dólares, justo en esta zona sensible. Este nivel de precio pone a muchos mineros en el borde de la rentabilidad, y cualquier pequeña fluctuación puede forzar su cierre.

Aunque los equipos más eficientes pueden reducir el precio de apagado, el alto costo del hardware representa una nueva barrera de capital, agravando aún más el efecto Mateo en la industria: los fuertes se fortalecen y los débiles son eliminados.

Detrás de los datos, el fin de la era de minería individual y la crisis de democratización de la potencia de cálculo

Para los mineros comunes, participar en la minería de Bitcoin se ha vuelto casi inalcanzable. La dificultad actual de la red de Bitcoin es aproximadamente 146.4 T (billones), y la tasa de hash alcanza 1.1 ZH/s.

Una máquina ASIC estándar, como el Antminer S21 (200 TH/s), contribuye con solo una pequeña parte del hash total de la red.

Los cálculos muestran que, con la dificultad actual, usar una sola máquina minera (suponiendo 100 TH/s) para minar 1 Bitcoin requiere aproximadamente 5,778 días, casi 16 años. Incluso con equipos de alta eficiencia como el Antminer S21 XP (480 TH/s), se necesitan varios años.

Esto hace que la minería individual sea casi inviable, contrastando claramente con la visión de una red descentralizada de Bitcoin y la realidad de una concentración creciente de potencia de cálculo. La tendencia hacia la industrialización en la industria es irreversible, y la era Zetahash ha convertido la competencia en un juego intensivo de capital.

Reacción en cadena del mercado, cómo afectan las acciones de los mineros al precio de Bitcoin

La presión de rentabilidad de los mineros no solo afecta su supervivencia, sino que también genera reacciones en cadena en el mercado de Bitcoin. Cuando el precio de Bitcoin se mantiene por debajo de niveles clave de apagado, los mineros con menos recursos pueden verse obligados a vender Bitcoin en reserva para mantener operaciones, lo que aumenta la presión vendedora y puede seguir presionando a la baja el precio.

Al mismo tiempo, el cierre de mineros reduce la potencia de hash total de la red, lo que lleva a una disminución automática de la dificultad de minería, mejorando las ganancias de los mineros restantes y creando un mecanismo de autorregulación.

No obstante, este proceso de ajuste suele ir acompañado de una mayor volatilidad del mercado. Especialmente tras la reducción a la mitad, cuando las recompensas por bloque disminuyen y las tarifas de transacción permanecen bajas, los mineros se vuelven extremadamente sensibles a los cambios en el precio de Bitcoin.

A fecha del 5 de febrero de 2026, los datos muestran que el mercado se encuentra en un punto de equilibrio delicado, donde cualquier ruptura en la dirección del precio puede desencadenar ajustes colectivos en el comportamiento de los mineros, amplificando la volatilidad del mercado.

Evolución de la industria, buscando nuevas estrategias de supervivencia en la era Zetahash

Frente a la presión de rentabilidad, la industria de minería de Bitcoin busca nuevas estrategias de supervivencia. La optimización de costos energéticos se ha convertido en una ventaja competitiva clave, y muchos mineros están migrando a regiones con abundancia de energías renovables y tarifas eléctricas bajas.

Además, la rápida iteración de los equipos mineros hace que la eficiencia energética sea el criterio principal para la selección de hardware. La última generación de mineros tiene una eficiencia energética inferior a 20 J/TH, mucho mejor que los más antiguos, que superan los 100 J/TH.

Al mismo tiempo, surgen modelos de ingresos diversificados. Algunos mineros exploran el uso del calor residual para agricultura en invernaderos, calefacción regional, etc.; otros participan en respuestas a demandas de la red eléctrica, apagándose temporalmente en picos de consumo para obtener compensaciones.

Para los inversores comunes, participar directamente en la minería ya es demasiado costoso. Plataformas de intercambio como Gate ofrecen formas más accesibles de participación. Los inversores pueden comerciar Bitcoin y otras criptomonedas directamente en Gate, sin tener que invertir en hardware, pagar altas tarifas eléctricas o gestionar operaciones complejas, además de gestionar mejor el riesgo de volatilidad de precios.

Perspectivas futuras, la nueva normalidad de la minería de Bitcoin en la era Zetahash

La entrada de Bitcoin en la era Zetahash marca una mayor madurez del sector y también presenta nuevos desafíos. Con la influencia de la reducción a la mitad de 2024 aún en curso y la próxima reducción prevista para 2028, los modelos de rentabilidad de los mineros deberán ajustarse de manera fundamental.

En el futuro, la minería de Bitcoin probablemente mostrará las siguientes tendencias: concentración continua de la potencia de cálculo en unas pocas grandes empresas con ventajas en capital y energía; integración profunda con los sistemas energéticos, convirtiéndose en cargas flexibles para la regulación de la red eléctrica; y una proporción creciente de tarifas de transacción, especialmente cuando las recompensas por bloque disminuyan aún más.

Para toda la red de Bitcoin, el nivel de potencia de hash Zetahash proporciona una seguridad sin precedentes, haciendo que los costos de ataque sean extremadamente altos. Pero esta seguridad tiene un precio: la presión sobre la rentabilidad de los mineros.

Encontrar un equilibrio entre mantener la descentralización de la red y la sostenibilidad económica de la industria será el principal desafío de Bitcoin en la era Zetahash.

Perspectivas futuras

La potencia de cálculo de la red de Bitcoin supera 1 Zetahash/s, marcando el ingreso a una nueva era en la minería. Al mismo tiempo, la dificultad de minería alcanza 146.4 T, y los ingresos por unidad de potencia de hash caen a mínimos históricos, comprimiendo severamente las ganancias de los mineros.

Cuando el precio de Bitcoin oscile alrededor de 69,000 dólares el 5 de febrero de 2026, muchas granjas que utilizan la serie S21 ya estarán luchando en el límite de rentabilidad. Desde 2023, la mempool de Bitcoin se ha vaciado varias veces en 2025, y las tarifas de transacción casi se han vuelto insignificantes.

En el futuro, los mineros que puedan acceder a energía de costo más bajo, operar en las mayores instalaciones y usar hardware de máxima eficiencia dominarán esta dura competencia de potencia de cálculo.

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