Ahora que el entorno macroeconómico está cambiando rápidamente, los inversores en criptomonedas enfrentan estrategias de asignación de activos cada vez más complejas. Al analizar el flujo de capital a través de eventos interesantes ocurridos en los últimos tres meses, podemos ver que el mercado actual está entrando en la fase de una nueva ciclo. Un ejemplo de ello es el evento de predicción presentado en Polymarket en octubre del año pasado, titulado “¿Quién superará primero los 5000 dólares: oro o Ethereum?”, que muestra claramente ese punto de inflexión.
En ese momento, Ethereum había subido cerca de 4800 dólares, y el mercado valoraba en un 80% la probabilidad de que ETH superara los 5000 dólares. Muchos defensores de las criptomonedas estaban convencidos de que había llegado la era de los activos digitales. Sin embargo, después de tres meses, la realidad ha tomado un rumbo completamente diferente. A finales de enero, el oro en efectivo superó los 5100 dólares por onza, mientras que Ethereum cayó a 1970 dólares (a mediados de febrero). Bitcoin también experimentó una corrección de más del 30%, estabilizándose en torno a los 68420 dólares (a mediados de febrero).
Mecanismo de los ciclos macroeconómicos: ¿Por qué ganó el oro y las criptomonedas perdieron?
En fases de crisis económica macro, el flujo de capital sigue patrones previsibles. Cuando la incertidumbre extrema prevalece, el capital se concentra en activos con riesgo de crédito cercano a cero, y cuando la percepción de riesgo disminuye, se redistribuye hacia activos de mayor rentabilidad.
El reciente repunte del oro se debe a varios factores macroeconómicos. En primer lugar, la preocupación por el riesgo de crédito respecto al dólar estadounidense se ha intensificado. El fondo de pensiones académico danés AkademikerPension anunció que liquidaría aproximadamente 100 millones de dólares en bonos del Tesoro de EE. UU., debido a preocupaciones graves sobre la situación fiscal de EE. UU. El mayor fondo de pensiones privado de Suecia, Alecta, también ha reducido significativamente sus bonos del Tesoro desde principios de 2025, con un volumen que alcanza entre 770 y 880 mil millones de dólares. Las principales instituciones citan la incertidumbre en las políticas estadounidenses y el aumento de la deuda como motivos clave.
En segundo lugar, la tensión geopolítica se ha intensificado. En pocos meses, a principios de 2026, se han producido eventos como la propuesta de compra masiva de Groenlandia por parte de EE. UU., intentos de arresto de funcionarios del gobierno venezolano, y la imposición de aranceles del 25% a países relacionados con Irán. La prolongada tensión entre Rusia y Ucrania mantiene sin resolver los riesgos geopolíticos.
En tercer lugar, la presión a la baja sobre el valor de las monedas continúa. La expansión monetaria de los bancos centrales globales y la monetización del déficit fiscal están diluyendo continuamente el poder adquisitivo de las monedas fiduciarias. En este entorno, activos duros como el oro y la plata se han convertido en refugios naturales para el capital.
Las perspectivas institucionales sobre el oro se han revisado al alza. Goldman Sachs elevó su objetivo de precio para fin de año de 4900 a 5400 dólares, y el banco chino Hua Xia también ajustó su objetivo para finales de 2026 a 5600 dólares. Destacan que la demanda de oro por parte de inversores individuales y bancos centrales emergentes sigue presionando la oferta limitada de oro. En 2025, las compras netas de oro por parte de bancos centrales globales superaron las 1100 toneladas, y se espera que en 2026 mantengan un ritmo superior a 60 toneladas mensuales.
La caída de las criptomonedas y el silencio institucional: señales de un ciclo bajista macro
Por otro lado, el mercado de criptomonedas muestra un comportamiento completamente diferente. La semana pasada, el ETF de Bitcoin en efectivo registró una salida neta de 13.3 mil millones de dólares (la segunda mayor en la historia), y el ETF de Ethereum en efectivo también experimentó una salida neta de 6.11 mil millones de dólares.
A nivel institucional, las señales son mixtas. La firma de inversión en Bitcoin Strategy (MSTR) posee 709,715 BTC, con un precio promedio de adquisición de 75,979 dólares, y registra una ganancia no realizada de 10.813 millones de dólares. En contraste, la firma de inversión en Ethereum BitMine (BMNR) tiene 4,203,036 ETH, con un precio promedio de compra de 3857 dólares, pero actualmente con una pérdida no realizada de 3.232 millones de dólares debido a la caída del precio.
El reconocido analista técnico Peter Brandt ha señalado que el canal bajista de Bitcoin se ha completado y ha emitido una señal de venta adicional. Él indica que para invalidar esta señal, Bitcoin debe recuperarse hasta los 93,000 dólares. Los analistas de Bloomberg consideran aún más extremo que la probabilidad de que Ethereum caiga por debajo de 2000 dólares en el corto plazo sea mayor que la de volver a los 4000 dólares.
Bitcoin y Ethereum en el fondo: condiciones para un giro macroeconómico
Sin embargo, esta fase de estancamiento es solo una etapa en el ciclo de rotación de activos a largo plazo. Al analizar los datos en cadena, las señales de fondo se vuelven cada vez más claras.
En el caso de Bitcoin, según datos de CryptoQuant, la pérdida realizada actual alcanza los 4.5 mil millones de dólares, el nivel más alto en tres años. Históricamente, cuando ocurren pérdidas realizadas de esta magnitud, suele haber un período de corrección de aproximadamente un año antes de la recuperación.
A nivel institucional, se observan movimientos activos. Los fondos de inversión en Bitcoin continúan comprando BTC mediante financiamiento, y cuando MSCI decidió no excluir a las empresas relacionadas del índice, fondos pasivos como Fidelity comenzaron a adquirir esas acciones.
En el caso de Ethereum, la situación es aún más interesante. Actualmente, más de 36 millones de ETH están en staking, lo que representa casi el 30% de la oferta en circulación. Lo más notable es que la cola de espera para retirar staking está casi en cero, lo que indica que los validadores están expresando su confianza a largo plazo en la red con acciones concretas. Además, BitMine ha obtenido la aprobación de sus accionistas para ampliar su límite de emisión de acciones, lo que aumenta la capacidad de compra continua de ETH.
¿Cuándo llegará la reducción de riesgos macro? La próxima fase del flujo de fondos
El flujo de capital concentrado en activos defensivos como el oro refleja el pico de la aversión macroeconómica. Este ciclo inevitablemente llegará a su fin.
Históricamente, todos los picos en los mercados de metales preciosos, cuando alcanzan niveles extremadamente altos, han sido irracionales. Cuando el oro se acerca a su precio objetivo y el impulso de subida se debilita, o cuando los riesgos macroeconómicos principales muestran señales de alivio, las ganancias se realizan y el capital busca nuevas oportunidades de alto rendimiento. En ese momento, los activos criptográficos que han sufrido profundas correcciones y ajustes de apalancamiento serán los receptores naturales.
Un dato importante es que en Polymarket, un alto ejecutivo de BlackRock, Rieder, está casi seguro de que asumirá como presidente de la Reserva Federal, con una probabilidad cercana al 50%, claramente por delante de otros candidatos. Los analistas del mercado consideran que, si este escenario se materializa, la postura favorable hacia RWA y el ecosistema de criptomonedas podría impulsar significativamente el mercado.
Lo que los inversores en criptomonedas deben hacer ahora no es intentar adivinar dónde está el pico del mercado. La historia muestra que en épocas de crisis crediticia macro y ciclos de inflación superpuestos, es difícil determinar el máximo del oro. Los inversores fieles en criptomonedas deberán esperar con paciencia la señal de alivio macroeconómico. Solo podemos esperar que esa señal aparezca un poco antes de lo que anticipamos.
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Señales de reversión en el mercado de criptomonedas ante la incertidumbre macroeconómica
Ahora que el entorno macroeconómico está cambiando rápidamente, los inversores en criptomonedas enfrentan estrategias de asignación de activos cada vez más complejas. Al analizar el flujo de capital a través de eventos interesantes ocurridos en los últimos tres meses, podemos ver que el mercado actual está entrando en la fase de una nueva ciclo. Un ejemplo de ello es el evento de predicción presentado en Polymarket en octubre del año pasado, titulado “¿Quién superará primero los 5000 dólares: oro o Ethereum?”, que muestra claramente ese punto de inflexión.
En ese momento, Ethereum había subido cerca de 4800 dólares, y el mercado valoraba en un 80% la probabilidad de que ETH superara los 5000 dólares. Muchos defensores de las criptomonedas estaban convencidos de que había llegado la era de los activos digitales. Sin embargo, después de tres meses, la realidad ha tomado un rumbo completamente diferente. A finales de enero, el oro en efectivo superó los 5100 dólares por onza, mientras que Ethereum cayó a 1970 dólares (a mediados de febrero). Bitcoin también experimentó una corrección de más del 30%, estabilizándose en torno a los 68420 dólares (a mediados de febrero).
Mecanismo de los ciclos macroeconómicos: ¿Por qué ganó el oro y las criptomonedas perdieron?
En fases de crisis económica macro, el flujo de capital sigue patrones previsibles. Cuando la incertidumbre extrema prevalece, el capital se concentra en activos con riesgo de crédito cercano a cero, y cuando la percepción de riesgo disminuye, se redistribuye hacia activos de mayor rentabilidad.
El reciente repunte del oro se debe a varios factores macroeconómicos. En primer lugar, la preocupación por el riesgo de crédito respecto al dólar estadounidense se ha intensificado. El fondo de pensiones académico danés AkademikerPension anunció que liquidaría aproximadamente 100 millones de dólares en bonos del Tesoro de EE. UU., debido a preocupaciones graves sobre la situación fiscal de EE. UU. El mayor fondo de pensiones privado de Suecia, Alecta, también ha reducido significativamente sus bonos del Tesoro desde principios de 2025, con un volumen que alcanza entre 770 y 880 mil millones de dólares. Las principales instituciones citan la incertidumbre en las políticas estadounidenses y el aumento de la deuda como motivos clave.
En segundo lugar, la tensión geopolítica se ha intensificado. En pocos meses, a principios de 2026, se han producido eventos como la propuesta de compra masiva de Groenlandia por parte de EE. UU., intentos de arresto de funcionarios del gobierno venezolano, y la imposición de aranceles del 25% a países relacionados con Irán. La prolongada tensión entre Rusia y Ucrania mantiene sin resolver los riesgos geopolíticos.
En tercer lugar, la presión a la baja sobre el valor de las monedas continúa. La expansión monetaria de los bancos centrales globales y la monetización del déficit fiscal están diluyendo continuamente el poder adquisitivo de las monedas fiduciarias. En este entorno, activos duros como el oro y la plata se han convertido en refugios naturales para el capital.
Las perspectivas institucionales sobre el oro se han revisado al alza. Goldman Sachs elevó su objetivo de precio para fin de año de 4900 a 5400 dólares, y el banco chino Hua Xia también ajustó su objetivo para finales de 2026 a 5600 dólares. Destacan que la demanda de oro por parte de inversores individuales y bancos centrales emergentes sigue presionando la oferta limitada de oro. En 2025, las compras netas de oro por parte de bancos centrales globales superaron las 1100 toneladas, y se espera que en 2026 mantengan un ritmo superior a 60 toneladas mensuales.
La caída de las criptomonedas y el silencio institucional: señales de un ciclo bajista macro
Por otro lado, el mercado de criptomonedas muestra un comportamiento completamente diferente. La semana pasada, el ETF de Bitcoin en efectivo registró una salida neta de 13.3 mil millones de dólares (la segunda mayor en la historia), y el ETF de Ethereum en efectivo también experimentó una salida neta de 6.11 mil millones de dólares.
A nivel institucional, las señales son mixtas. La firma de inversión en Bitcoin Strategy (MSTR) posee 709,715 BTC, con un precio promedio de adquisición de 75,979 dólares, y registra una ganancia no realizada de 10.813 millones de dólares. En contraste, la firma de inversión en Ethereum BitMine (BMNR) tiene 4,203,036 ETH, con un precio promedio de compra de 3857 dólares, pero actualmente con una pérdida no realizada de 3.232 millones de dólares debido a la caída del precio.
El reconocido analista técnico Peter Brandt ha señalado que el canal bajista de Bitcoin se ha completado y ha emitido una señal de venta adicional. Él indica que para invalidar esta señal, Bitcoin debe recuperarse hasta los 93,000 dólares. Los analistas de Bloomberg consideran aún más extremo que la probabilidad de que Ethereum caiga por debajo de 2000 dólares en el corto plazo sea mayor que la de volver a los 4000 dólares.
Bitcoin y Ethereum en el fondo: condiciones para un giro macroeconómico
Sin embargo, esta fase de estancamiento es solo una etapa en el ciclo de rotación de activos a largo plazo. Al analizar los datos en cadena, las señales de fondo se vuelven cada vez más claras.
En el caso de Bitcoin, según datos de CryptoQuant, la pérdida realizada actual alcanza los 4.5 mil millones de dólares, el nivel más alto en tres años. Históricamente, cuando ocurren pérdidas realizadas de esta magnitud, suele haber un período de corrección de aproximadamente un año antes de la recuperación.
A nivel institucional, se observan movimientos activos. Los fondos de inversión en Bitcoin continúan comprando BTC mediante financiamiento, y cuando MSCI decidió no excluir a las empresas relacionadas del índice, fondos pasivos como Fidelity comenzaron a adquirir esas acciones.
En el caso de Ethereum, la situación es aún más interesante. Actualmente, más de 36 millones de ETH están en staking, lo que representa casi el 30% de la oferta en circulación. Lo más notable es que la cola de espera para retirar staking está casi en cero, lo que indica que los validadores están expresando su confianza a largo plazo en la red con acciones concretas. Además, BitMine ha obtenido la aprobación de sus accionistas para ampliar su límite de emisión de acciones, lo que aumenta la capacidad de compra continua de ETH.
¿Cuándo llegará la reducción de riesgos macro? La próxima fase del flujo de fondos
El flujo de capital concentrado en activos defensivos como el oro refleja el pico de la aversión macroeconómica. Este ciclo inevitablemente llegará a su fin.
Históricamente, todos los picos en los mercados de metales preciosos, cuando alcanzan niveles extremadamente altos, han sido irracionales. Cuando el oro se acerca a su precio objetivo y el impulso de subida se debilita, o cuando los riesgos macroeconómicos principales muestran señales de alivio, las ganancias se realizan y el capital busca nuevas oportunidades de alto rendimiento. En ese momento, los activos criptográficos que han sufrido profundas correcciones y ajustes de apalancamiento serán los receptores naturales.
Un dato importante es que en Polymarket, un alto ejecutivo de BlackRock, Rieder, está casi seguro de que asumirá como presidente de la Reserva Federal, con una probabilidad cercana al 50%, claramente por delante de otros candidatos. Los analistas del mercado consideran que, si este escenario se materializa, la postura favorable hacia RWA y el ecosistema de criptomonedas podría impulsar significativamente el mercado.
Lo que los inversores en criptomonedas deben hacer ahora no es intentar adivinar dónde está el pico del mercado. La historia muestra que en épocas de crisis crediticia macro y ciclos de inflación superpuestos, es difícil determinar el máximo del oro. Los inversores fieles en criptomonedas deberán esperar con paciencia la señal de alivio macroeconómico. Solo podemos esperar que esa señal aparezca un poco antes de lo que anticipamos.