Recientemente, el mercado de metales preciosos ha experimentado un fuerte shock, con oro, plata y criptomonedas cayendo simultáneamente, ocultos tras complejas contracciones de liquidez y cambios en las expectativas de política. La tendencia futura de la plata se ha convertido en el centro de atención del mercado, ya que esta ronda de ajustes podría anunciar un nuevo patrón de riesgo en el mercado de metales preciosos.
Cambio de política y doble golpe de margen, contracción de liquidez inminente
La semana pasada, el mercado experimentó un ajuste significativo, con una caída brusca de más del 10% en un momento dado, por debajo del rango de 4.700 dólares por onza; La plata cayó bruscamente un 36%, alcanzando alrededor de 74 dólares por onza. Esto fue seguido por un movimiento resonante a la baja en el mercado de criptomonedas, con Bitcoin cotizando actualmente en el nivel de 63.150 dólares, lo que supone una caída del 4,55%.
Los factores clave que impulsan este punto de inflexión incluyen dos dimensiones. En primer lugar, se ha confirmado al nuevo presidente de la Reserva Federal, y la postura de política que aboga por la reducción del balance ha generado preocupaciones sobre el endurecimiento de la liquidez en el dólar estadounidense. En comparación con el soporte para los metales preciosos en un entorno acomodaticio, el endurecimiento de las expectativas ha afectado directamente a la base de demanda de activos como el oro y la plata, que dependen de un entorno de tipos de interés bajos.
En segundo lugar, CME Group aumentó significativamente los requisitos de margen para futuros de metales preciosos, saltando del 6% al 8% para el oro y del 11% al 15% para la plata. Esta medida cambió de forma contundente la estructura de apalancamiento del mercado a corto plazo, obligando a los traders de alto apalancamiento a cerrar sus posiciones, lo que a su vez agravó la presión de venta y empeoró aún más la liquidez.
¿Recreación histórica o corrección técnica? Revelaciones de 1980 y 2011
Este ajuste ha llevado al mercado a reexaminar las dos crisis históricas de metales preciosos.
En 1980, el precio del oro se disparó hasta un máximo de 850 dólares por onza, y la plata se acercó a los 50 dólares por onza. En los meses siguientes, el precio del oro se redujo directamente a la mitad y la plata se desplomó en dos tercios. En 2011, se volvió a plantear un escenario similar: el oro subió a 1.920 dólares, y tras alcanzar de nuevo los 50 dólares, el oro retrocedió un 45% y la plata cayó un asombroso 70%.
El trasfondo común de estas dos crisis históricas es que la Reserva Federal inició un ciclo de subidas de tipos de interés, superpuestos a la mejora de los fundamentos económicos y a la reducción de las reservas de oro por parte del banco central. Especialmente importante, el aumento continuo del margen en cada crisis se convirtió en la gota que colmó el vaso y aplastó la plata, desencadenando un desapalancamiento sistemático.
Sin embargo, los analistas del sector creen que la diferencia en este ajuste es que los fundamentos del oro no se han deteriorado fundamentalmente. La caída actual se debe más al cambio moderado en las expectativas de relajación de la Fed y a la toma de beneficios de los inversores en máximos, que al profundo impacto económico. Las probabilidades de una recaída completa de la crisis son relativamente bajas.
Actitudes diferenciadoras de los bancos de inversión: preocupaciones ocultas sobre la resiliencia del oro frente a la plata
Los juicios de los bancos de inversión de Wall Street sobre el futuro de los metales preciosos están significativamente diferenciados.
Los ejecutivos de Goldman Sachs señalaron que, a pesar de la reciente volatilidad en el mercado, los inversores no deberían sobreinterpretar este fenómeno de “lavado de posiciones”. La lógica central que impulsa el mercado desde principios de año —guerra, inflación, proteccionismo y redistribución de la riqueza— no ha cambiado sustancialmente, lo que significa que la tendencia alcista a largo plazo del oro no se ha visto dañada.
El principal estratega de inversiones de Bank of America enfatizó además que, a pesar de la creciente volatilidad a corto plazo, la base macroeconómica que apoya el auge del oro y los activos reales sigue siendo sólida. El estratega considera que el entorno de inversión en la década de 2020 está dominado por múltiples factores de riesgo, y la lógica de la apreciación de los activos impulsada por la depreciación de la moneda sigue siendo válida. A menos que haya un evento más disruptivo que la narrativa macro actual, este mercado alcista es difícil de acabar fácilmente.
Sin embargo, este optimismo se centra principalmente en el oro. Para la plata, la mayoría de las instituciones han emitido señales de advertencia claras.
¿Cómo romper la futura tendencia de la plata? Variables de riesgo de apalancamiento y demanda
El dilema de Silver radica en la fragilidad inherente de su estructura de mercado.
Primero, el mercado de la plata es relativamente pequeño, pero el índice de apalancamiento es mucho más alto que el del oro. En un entorno en el que la CME sigue aumentando los márgenes, la plata es más propensa a desencadenar un apalancamiento sistemático y convertirse en objetivo de retiradas prioritarias de fondos. Este riesgo estructural hace que la plata sea inherentemente más volátil que el oro, especialmente vulnerable durante periodos de contracción de liquidez.
En segundo lugar, las historias sobre la demanda industrial corren el riesgo de ser falsificadas. Si el crecimiento de las industrias fotovoltaica y de vehículos de nueva energía no cumple con las expectativas, el apoyo a la demanda de plata se debilitará significativamente. Cabe destacar que muchas empresas fotovoltaicas están promoviendo la vía técnica de “reemplazar la plata por cobre”, y la investigación de JPMorgan Chase & Co. muestra que los altos precios de la plata inhibirán parte de la demanda industrial y generarán retroalimentación negativa.
Basándose en estas consideraciones, JPMorgan Chase & Co. ha dejado claro que prefiere mantener oro en lugar de plata. Esto refleja la actitud cautelosa del mercado hacia la futura tendencia de la plata: a corto plazo, la plata podría enfrentarse a una mayor presión de desapalancamiento; A medio plazo, es necesario observar el desempeño real del lado de la demanda industrial; La perspectiva a largo plazo depende de si se encuentran nuevos puntos de crecimiento de la demanda.
Para los inversores, la clave ahora es distinguir entre oro y plata. Los fundamentos del oro son relativamente estables, pero la incertidumbre sobre la tendencia futura de la plata es significativamente mayor y la ratio riesgo-rentabilidad no es ideal.
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¿El futuro de la plata está en peligro inminente? La crisis de liquidez detrás de la volatilidad de los metales preciosos
Recientemente, el mercado de metales preciosos ha experimentado un fuerte shock, con oro, plata y criptomonedas cayendo simultáneamente, ocultos tras complejas contracciones de liquidez y cambios en las expectativas de política. La tendencia futura de la plata se ha convertido en el centro de atención del mercado, ya que esta ronda de ajustes podría anunciar un nuevo patrón de riesgo en el mercado de metales preciosos.
Cambio de política y doble golpe de margen, contracción de liquidez inminente
La semana pasada, el mercado experimentó un ajuste significativo, con una caída brusca de más del 10% en un momento dado, por debajo del rango de 4.700 dólares por onza; La plata cayó bruscamente un 36%, alcanzando alrededor de 74 dólares por onza. Esto fue seguido por un movimiento resonante a la baja en el mercado de criptomonedas, con Bitcoin cotizando actualmente en el nivel de 63.150 dólares, lo que supone una caída del 4,55%.
Los factores clave que impulsan este punto de inflexión incluyen dos dimensiones. En primer lugar, se ha confirmado al nuevo presidente de la Reserva Federal, y la postura de política que aboga por la reducción del balance ha generado preocupaciones sobre el endurecimiento de la liquidez en el dólar estadounidense. En comparación con el soporte para los metales preciosos en un entorno acomodaticio, el endurecimiento de las expectativas ha afectado directamente a la base de demanda de activos como el oro y la plata, que dependen de un entorno de tipos de interés bajos.
En segundo lugar, CME Group aumentó significativamente los requisitos de margen para futuros de metales preciosos, saltando del 6% al 8% para el oro y del 11% al 15% para la plata. Esta medida cambió de forma contundente la estructura de apalancamiento del mercado a corto plazo, obligando a los traders de alto apalancamiento a cerrar sus posiciones, lo que a su vez agravó la presión de venta y empeoró aún más la liquidez.
¿Recreación histórica o corrección técnica? Revelaciones de 1980 y 2011
Este ajuste ha llevado al mercado a reexaminar las dos crisis históricas de metales preciosos.
En 1980, el precio del oro se disparó hasta un máximo de 850 dólares por onza, y la plata se acercó a los 50 dólares por onza. En los meses siguientes, el precio del oro se redujo directamente a la mitad y la plata se desplomó en dos tercios. En 2011, se volvió a plantear un escenario similar: el oro subió a 1.920 dólares, y tras alcanzar de nuevo los 50 dólares, el oro retrocedió un 45% y la plata cayó un asombroso 70%.
El trasfondo común de estas dos crisis históricas es que la Reserva Federal inició un ciclo de subidas de tipos de interés, superpuestos a la mejora de los fundamentos económicos y a la reducción de las reservas de oro por parte del banco central. Especialmente importante, el aumento continuo del margen en cada crisis se convirtió en la gota que colmó el vaso y aplastó la plata, desencadenando un desapalancamiento sistemático.
Sin embargo, los analistas del sector creen que la diferencia en este ajuste es que los fundamentos del oro no se han deteriorado fundamentalmente. La caída actual se debe más al cambio moderado en las expectativas de relajación de la Fed y a la toma de beneficios de los inversores en máximos, que al profundo impacto económico. Las probabilidades de una recaída completa de la crisis son relativamente bajas.
Actitudes diferenciadoras de los bancos de inversión: preocupaciones ocultas sobre la resiliencia del oro frente a la plata
Los juicios de los bancos de inversión de Wall Street sobre el futuro de los metales preciosos están significativamente diferenciados.
Los ejecutivos de Goldman Sachs señalaron que, a pesar de la reciente volatilidad en el mercado, los inversores no deberían sobreinterpretar este fenómeno de “lavado de posiciones”. La lógica central que impulsa el mercado desde principios de año —guerra, inflación, proteccionismo y redistribución de la riqueza— no ha cambiado sustancialmente, lo que significa que la tendencia alcista a largo plazo del oro no se ha visto dañada.
El principal estratega de inversiones de Bank of America enfatizó además que, a pesar de la creciente volatilidad a corto plazo, la base macroeconómica que apoya el auge del oro y los activos reales sigue siendo sólida. El estratega considera que el entorno de inversión en la década de 2020 está dominado por múltiples factores de riesgo, y la lógica de la apreciación de los activos impulsada por la depreciación de la moneda sigue siendo válida. A menos que haya un evento más disruptivo que la narrativa macro actual, este mercado alcista es difícil de acabar fácilmente.
Sin embargo, este optimismo se centra principalmente en el oro. Para la plata, la mayoría de las instituciones han emitido señales de advertencia claras.
¿Cómo romper la futura tendencia de la plata? Variables de riesgo de apalancamiento y demanda
El dilema de Silver radica en la fragilidad inherente de su estructura de mercado.
Primero, el mercado de la plata es relativamente pequeño, pero el índice de apalancamiento es mucho más alto que el del oro. En un entorno en el que la CME sigue aumentando los márgenes, la plata es más propensa a desencadenar un apalancamiento sistemático y convertirse en objetivo de retiradas prioritarias de fondos. Este riesgo estructural hace que la plata sea inherentemente más volátil que el oro, especialmente vulnerable durante periodos de contracción de liquidez.
En segundo lugar, las historias sobre la demanda industrial corren el riesgo de ser falsificadas. Si el crecimiento de las industrias fotovoltaica y de vehículos de nueva energía no cumple con las expectativas, el apoyo a la demanda de plata se debilitará significativamente. Cabe destacar que muchas empresas fotovoltaicas están promoviendo la vía técnica de “reemplazar la plata por cobre”, y la investigación de JPMorgan Chase & Co. muestra que los altos precios de la plata inhibirán parte de la demanda industrial y generarán retroalimentación negativa.
Basándose en estas consideraciones, JPMorgan Chase & Co. ha dejado claro que prefiere mantener oro en lugar de plata. Esto refleja la actitud cautelosa del mercado hacia la futura tendencia de la plata: a corto plazo, la plata podría enfrentarse a una mayor presión de desapalancamiento; A medio plazo, es necesario observar el desempeño real del lado de la demanda industrial; La perspectiva a largo plazo depende de si se encuentran nuevos puntos de crecimiento de la demanda.
Para los inversores, la clave ahora es distinguir entre oro y plata. Los fundamentos del oro son relativamente estables, pero la incertidumbre sobre la tendencia futura de la plata es significativamente mayor y la ratio riesgo-rentabilidad no es ideal.