Elon Musk vuelve a lanzar su "carta ganadora": ¿Puede SpaceX realmente redefinir la "economía espacial"?

Desde finales de 2025, la atención del mercado de capitales hacia la exploración espacial comercial ha aumentado significativamente. En este informe, intentamos ofrecer un punto de entrada para el análisis de oportunidades de inversión en este sector, mediante una revisión de causas y efectos.

El principal detonante de la atención del mercado en esta ronda fue la noticia de que SpaceX está a punto de salir a bolsa para financiarse, y su carácter revolucionario radica en la tecnología de cohetes reutilizables que reduce drásticamente los costos de lanzamiento de satélites. En este informe, partimos de SpaceX para explorar las siguientes cuestiones:

  1. ¿Cómo ha crecido SpaceX y cuánto puede reducir el costo con su tecnología de cohetes reutilizables?

  2. ¿Por qué SpaceX busca ahora salir a bolsa, en contraste con la postura previa de Musk de no hacerlo? ¿Qué ha cambiado?

  3. ¿Qué viabilidad tiene la visión de Musk sobre la computación espacial y en qué etapa se encuentra actualmente la industria?

A continuación, el análisis detallado

  1. Historia de crecimiento de SpaceX: Falcon 9 logra la recuperación de la primera etapa, Starship apunta a la recuperación total

1.1. Estrategia en tecnología de cohetes y satélites, y obtención de contratos con NASA

En 2002, Musk fundó SpaceX en California, inspirado por obras de ciencia ficción y con la visión de llegar a Marte, con el objetivo de convertir a la humanidad en una especie multiplanetaria para asegurar su supervivencia a largo plazo.

Consideraba que, aunque en ese momento no era un problema técnico llegar a Marte, sí lo era el alto costo de lanzamiento, por lo que decidió reducirlo mediante la reutilización de cohetes, como si fueran aviones.

Al mismo tiempo, Musk entendía que para llegar a Marte primero había que generar ingresos en órbita terrestre. Así, su plan era comenzar con lanzamientos comerciales, usando tecnología de reutilización para reducir costos y obtener beneficios.

No bastaba solo con dominar la tecnología de cohetes (que inicialmente no poseían), sino que también debían desarrollar tecnología satelital. En 2005, SpaceX adquirió SSTL, especializada en satélites pequeños y entregas rápidas, que encajaban con sus necesidades.

En 2006, ante la crisis de la NASA tras la pérdida del transbordador Columbia y la retirada acelerada de los transbordadores, además de la situación incómoda de la Estación Espacial Internacional sin carga ni tripulación, SpaceX obtuvo el contrato COTS (Commercial Orbital Transportation Services) de la NASA y comenzó a desarrollar la nave Dragon.

En 2008, el cuarto lanzamiento del Falcon 1 fue exitoso, y ese mismo año, SpaceX obtuvo un contrato de 1.600 millones de dólares para servicios de reabastecimiento comercial a la NASA.

1.2. Falcon 9 logra la recuperación de la primera etapa

En 2010, la nave Dragon, lanzada por Falcon 9, entró en órbita y fue recuperada con éxito. En 2012, Dragon se acopló con la Estación Espacial Internacional y regresó a Tierra. Desde entonces, SpaceX se convirtió en un contratista clave de la NASA.

En 2014, se inició oficialmente el proyecto Starlink. ¿Qué es Starlink? Lo abordaremos más adelante, pero en esencia, SpaceX cree que este proyecto puede generar flujo de caja a largo plazo, siempre que se base en la tecnología de cohetes reutilizables, y efectivamente, se ha convertido en la principal fuente de ingresos de la compañía.

En 2015, la primera etapa del Falcon 9 logró por fin su recuperación en tierra tras el lanzamiento.

La principal diferencia entre Falcon y los cohetes tradicionales radica en la recuperación de la primera etapa.

En el costo total del cohete, la fabricación de la estructura principal representa una parte significativa, mientras que el costo del combustible no es tan alto.

Desde el punto de vista estructural, los cohetes líquidos suelen tener una estructura de dos etapas, con un escudo térmico, un segundo y un primer motor, siendo este último el que más cuesta.

Durante el lanzamiento, la primera etapa enciende, impulsa el cohete a altitudes donde la atmósfera es menos densa, se separa del resto, y el segundo motor se enciende para continuar la misión (el escudo térmico también se desprende en ese momento), llevando la carga útil (como satélites) a la órbita prevista.

¿Por qué usar esta arquitectura en etapas? Principalmente por dos motivos: uno, reducir peso en cada etapa para maximizar eficiencia, ya que al desechar la primera etapa, se reduce significativamente el peso del cohete; y dos, permitir el diseño especializado de los motores, ya que en atmósfera densa y en vacío, las estructuras de los motores deben ser diferentes. En términos simples, el motor de la primera etapa tiene un conducto de escape más corto y robusto, mientras que el de la segunda, en vacío, tiene un conducto más largo y en forma de campana.

De esto se entiende que la reutilización de la primera etapa tiene un impacto significativo en la reducción de costos (detalles en cálculos posteriores).

1.3. Hacia una recuperación total

En 2016, la primera etapa del Falcon 9 fue recuperada en una plataforma marítima, lo que aumentó la flexibilidad y la viabilidad de reutilización, especialmente para lanzamientos en órbitas altas y cargas pesadas.

En 2017, SpaceX realizó con éxito el primer lanzamiento de satélites usando una etapa reutilizada, marcando la entrada de la reutilización en aplicaciones prácticas. Ese mismo año, fue la compañía con más lanzamientos comerciales de satélites en el mundo.

En 2018, se comenzaron a producir prototipos de Starship, incluyendo el Starhopper, para pruebas a pequeña escala.

Starship apunta a ser completamente reutilizable, incluyendo la segunda etapa, y a aumentar significativamente la capacidad de carga. El objetivo es reducir el costo de lanzamiento a cerca de 100 dólares por kg, lo que reduciría drásticamente los costos.

En 2020, la nave Crew Dragon transportó a dos astronautas a la ISS, marcando la capacidad de SpaceX para vuelos tripulados.

Desde 2021, los prototipos SN, V1 y V2 de Starship continúan en pruebas, logrando capturar la primera etapa con un “tenedor” y realizar pruebas de caída vertical en el mar para la segunda etapa.

El modelo V3 ya completó pruebas en tierra y se espera su primer vuelo en marzo de 2026, centrado en perfeccionar la recuperación y en pruebas de repostaje orbital, clave para exploración profunda del espacio.

1.4. ¿Cuánto pueden reducir los costos Falcon 9 y Starship?

Hacemos una estimación:

Dado que no hay datos públicos precisos sobre los costos de los cohetes, estas cifras son aproximadas y solo para referencia.

Se observa que la ventaja de Falcon radica en la economía de escala, la integración vertical y la reutilización de la primera etapa. Sin embargo, la reducción de costos por reutilización no ha cambiado radicalmente el orden de magnitud del costo total, pero si Starship logra una reutilización total y mayor número de vuelos, los costos de lanzamiento podrían disminuir aún más en orden de magnitud.

¿Y qué demanda hay para los lanzamientos? Para SpaceX, se puede dividir en varias categorías: sus propios satélites Starlink, pedidos comerciales de satélites, y contratos con el gobierno y militares de EE. UU. Además, en el futuro, podría haber otros mercados, como la computación espacial, que genera mucho interés.

  1. Análisis de la motivación de SpaceX para salir a bolsa

No haremos un análisis exhaustivo de todas estas demandas, sino que seguiremos una línea principal para entender las causas y consecuencias.

La noticia de que SpaceX planea salir a bolsa ha centrado la atención del mercado en la exploración espacial comercial.

Surge la duda: Musk ha declarado varias veces que no quiere que SpaceX cotice en bolsa, ya que la presión por beneficios a corto plazo podría desviar la misión a largo plazo. Sin embargo, ahora parece que quiere salir a bolsa, ¿qué ha cambiado?

Para entenderlo, es clave analizar la visión de Musk.

Por sus recientes declaraciones públicas, podemos entender su lógica:

1. El mayor cambio proviene del cuello de botella en la computación

(1) La integración tecnológica: la exploración espacial requiere IA

En la visión futura de Musk, las tecnologías de la información, incluyendo IA, mejoran la eficiencia del “software” humano, mientras que robots humanoides aumentan la eficiencia del hardware. Él cree que en un futuro cercano estas tecnologías se fusionarán, llevando a la civilización a una nueva etapa.

En su plan de negocios, ha invertido en conducción autónoma, robots humanoides, interfaces cerebro-máquina, fundó OpenAI y luego xAI, adquirió Twitter, y en el espacio, fundó SpaceX. La idea es integrar estas áreas.

Recientemente, SpaceX anunció la fusión con xAI, reflejando esa integración.

(2) ¿Cómo entender esta fusión? Un ejemplo simple:

Inspirado en ciencia ficción, Musk aspira a que la humanidad sea una especie multiplanetaria. La idea proviene del astrónomo soviético Kardashev, que propuso las civilizaciones Tipo I, II y III: la Tipo I controla la energía del planeta, la II, la energía de la estrella, y la III, la energía de toda la galaxia. La humanidad aún no ha alcanzado ni la I.

Musk quiere que la humanidad se convierta en una especie multiplanetaria para extender su civilización. Esto evita la vulnerabilidad de una civilización atrapada en un solo planeta, que podría ser destruido por catástrofes.

Además, la ciencia ficción alimenta su curiosidad por los secretos del universo. Si la humanidad se limita a un planeta, el avance tecnológico y el conocimiento permanecen distantes.

Por eso, la exploración de Marte es clave. La misión de Starship es ir a Marte, y la colonización requiere la capacidad de Starship.

También, en su visión, los robots humanoides que vayan primero a Marte serían más factibles que enviar humanos directamente, siempre que tengan IA avanzada.

De esta forma, SpaceX, robots humanoides e IA están estrechamente vinculados.

(3) El rápido avance de la IA y sus limitaciones energéticas

En los últimos años, la IA ha avanzado rápidamente, y Musk ha destacado su importancia.

Él insiste en que la IA evoluciona más rápido de lo esperado y que ganar la guerra de la IA requiere una inversión eficiente en infraestructura de computación.

Esto implica invertir en centros de datos en EE. UU., pero hay un cuello de botella energético: la infraestructura energética en EE. UU. está muy atrasada, y los centros de datos consumen mucha energía.

(4) Quien primero supere ese cuello de botella tendrá ventaja competitiva

Musk propone establecer centros de datos en el espacio, donde la eficiencia de la energía sería mucho mayor. La energía solar en órbita sincronizada con la Tierra puede generar electricidad 24/7, sin las limitaciones terrestres, y sin depender de la red eléctrica estadounidense.

Imagina desplegar paneles solares en el espacio, como la “Esfera de Dyson” propuesta por Freeman Dyson, que sería un paso hacia la civilización Tipo II.

SpaceX ya planea lanzar en 2-3 años satélites de IA, y ha solicitado a la FCC un sistema de “centros de datos orbitales” con un millón de satélites. Además, invierte en energía solar a gran escala, con capacidad de 100 GW.

Este enorme gasto explica por qué SpaceX busca urgentemente financiamiento.

Por supuesto, puede haber otros motivos.

  1. Desde el entorno externo, SpaceX también enfrenta presiones

(1) Expansión del gasto en Starlink

Según datos, Starlink aporta entre el 50% y 80% de los ingresos de SpaceX.

El proyecto consiste en desplegar miles de satélites en órbita terrestre baja para crear una red global de banda ancha satelital. Estos satélites actúan como nodos de retransmisión y estaciones base, similares a las redes terrestres.

Su ventaja es que no dependen de la geografía terrestre, y pueden ofrecer servicio en cualquier lugar del planeta, incluso en zonas remotas, en barcos en alta mar o en aviones.

¿En qué se diferencia Starlink de las redes satelitales tradicionales?

Principalmente en la cantidad: la versión V1 tiene miles de satélites, y la V2, decenas de miles. Lanzarlos con cohetes tradicionales sería muy costoso, pero la reutilización de los cohetes de SpaceX reduce mucho los costos, haciendo viable el modelo comercial.

Actualmente, EE. UU. tiene infraestructura de telecomunicaciones atrasada, con zonas rurales sin banda ancha y altos costos de fibra óptica, además de un monopolio de los grandes operadores, lo que hace que la banda ancha satelital tenga más valor en EE. UU.

Starlink es actualmente una fuente concreta de flujo de caja, y su madurez respalda futuras órdenes del gobierno y militares.

Hacemos una estimación: La mayoría de los satélites en servicio son V1, enfrentando saturación y reducción de ancho de banda, limitando el crecimiento de usuarios.

En el futuro, SpaceX lanzará satélites V2. La capacidad aumentará, pero requerirá una inversión enorme: los satélites V1.5 costaron 1.500 millones de dólares, y los V2 podrían superar los 60.000 millones.

Estas cifras son teóricas, pero en realidad, la competencia puede reducir la posición dominante de Starlink, por lo que las ganancias futuras podrían ser menos optimistas.

(2) Competencia y presión del mercado

SpaceX enfrenta competencia en conectividad global: Amazon con Kuiper, China con proyectos propios, y en la conexión directa con teléfonos, con empresas como AST SpaceMobile.

El espectro y las órbitas son recursos limitados, y en conflictos como Ucrania-Rusia, Starlink ha demostrado su valor militar, por lo que la competencia por estos recursos es estratégica y urgente.

El estado de la competencia y los avances de los rivales será tratado en la próxima sección.

(3) Inestabilidad en contratos gubernamentales y factores políticos

La colaboración con NASA puede ser inestable: tras desacuerdos con Trump, este amenazó con retirar fondos y contratos, y retiró la nominación de Musk para director de la NASA. Además, los fallos en pruebas de Starship retrasaron el programa Artemis, y la NASA abrió contratos a otros competidores como Blue Origin.

Por otro lado, la salida a bolsa puede fortalecer la narrativa y ofrecer mayor estabilidad, lo que también puede ser una estrategia.

¿Realmente puede lograrse la computación espacial?

1. Progresos en EE. UU. y China

Algunos actores ya han avanzado en pruebas y desarrollo, principalmente en EE. UU. y China:

2. ¿Qué obstáculos enfrentaría la computación espacial?

Los principales desafíos son:

(1) Costos de lanzamiento

Según un estudio de Google, reducir el costo de lanzar satélites a LEO a menos de 200 dólares/kg haría viable la computación en el espacio. Con costos por debajo de ese umbral, el costo total de Starlink V2 sería comparable a los centros de datos terrestres en energía y costos.

(2) Protección contra radiación

El espacio tiene radiación cósmica y partículas de alta energía que afectan los chips. Para protegerlos, se requiere hardware resistente, lo que aumenta costos. Los chips tradicionales son menos resistentes, y los chips avanzados necesitan arquitecturas de tolerancia a fallos, afectando eficiencia.

Se comparan los procesadores resistentes con los COTS terrestres, mostrando que los primeros pueden soportar radiación en condiciones espaciales.

Fuentes: “Computing over Space”, Yaoqi Liu et al., Dolphin Research; “Tether-Based Architecture for Solar-Powered Orbital AI Data Centers”, Igor Bargatin et al., Dolphin Research.

Google usó su TPU V6e y servidores AMD en pruebas TID, mostrando que en dosis de 2 krad, los chips mantienen funcionamiento, y en SEEs, también resisten radiación.

(3) Problemas de disipación en vacío

En el espacio, no hay aire, por lo que la disipación térmica se realiza por radiación. Se usan radiadores de gran superficie y sistemas de circulación de fluidos, pero estos aumentan costos y complejidad.

Se muestran esquemas de gestión térmica en el espacio.

Fuentes: “Computing over Space”, Yaoqi Liu et al., Dolphin Research.

(4) Suministro de energía

La energía solar en órbita puede generar electricidad 24/7, pero desplegar grandes paneles en el espacio es difícil y costoso. Los paneles actuales usan GaAs, resistentes a altas temperaturas, radiación y vacío, y en el futuro podrían usar tecnologías como p-HJT o perovskitas, aunque a mayor costo.

(5) Transmisión de datos

Starlink ya puede usar enlaces láser de 100 Gbps, y China también desarrolla enlaces láser de 100 Gbps, pero aún no alcanzan el ancho de banda necesario para clusters de computación (que puede requerir 10 Tbps o más). Aumentar la capacidad implica más peso y costo en satélites.

Google propone usar multiplexación DWDM en satélites cercanos para alcanzar 10 Tbps por enlace, mediante formación de constelaciones cercanas.

Fuentes: Google, Dolphin Research.

(6) Mantenimiento en órbita

La tecnología de robots para mantenimiento espacial aún está en fase experimental. La reparación requiere satélites con autodiagnóstico y capacidad de reparación, o reemplazo completo, lo que aumenta costos.

En resumen, aunque en teoría existen soluciones para estos desafíos, en la práctica, los costos y la complejidad técnica son obstáculos importantes.

  1. Conclusión

Desde la perspectiva de la demanda, Starlink ha demostrado un modelo rentable, y la competencia por recursos espaciales asegura un crecimiento potencial. La viabilidad de la computación en el espacio, en un contexto de escasez energética, otorga a la exploración espacial comercial un valor estratégico, por lo que mantenemos una visión optimista sobre el crecimiento del sector.

Desde la perspectiva de los actores, SpaceX ha trazado un camino viable para los cohetes reutilizables, reduciendo costos mediante reutilización, tanto en tecnología como en modelo de negocio.

Esto aporta certeza de crecimiento para la industria, y también abre oportunidades para que otros actores sigan esta senda, aprovechando ventajas de retardo en el desarrollo. En la próxima sección, analizaremos los principales actores y la competencia en el sector.

Fuente: Dolphin Research

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