Hace unos años, cuando se implementó la política de tres hijos, la opinión pública celebró, pero los resultados no fueron los esperados: la tasa de natalidad seguía disminuyendo. Este problema se convirtió en una “dolor de cabeza” para los responsables de la formulación de políticas. La cuestión clave no era cuántos hijos se permitía tener, sino el dilema común que enfrentan la mayoría de las familias: quieren tener hijos pero no se atreven, la presión económica es un “obstáculo”. Los costos desde el embarazo hasta la adultez, desde la leche en polvo y los pañales hasta la educación y la vivienda, no son gastos pequeños. Solo relajar las restricciones de natalidad sin abordar las cargas reales, ¿cómo mejorar la tasa de natalidad? La autoridad central finalmente se dio cuenta de esto, y la nueva ronda de políticas tiene una intensidad claramente diferente.
¿Por qué la tasa de natalidad ha permanecido baja durante mucho tiempo?: desajuste entre políticas y realidad
En los últimos años, aunque legalmente se permite tener tres hijos, la tasa de natalidad no ha aumentado realmente. La causa fundamental es que, en el nivel de políticas, se ha abierto la puerta, pero en el nivel económico, no se ha seguido el ritmo. La decisión de tener hijos en una familia se basa en una evaluación integral de los costos de crianza, tiempo y oportunidades. El modelo anterior era de “apertura pasiva”: se permite tener hijos, pero los costos y consecuencias los asumen las familias. Bajo este esquema, los jóvenes, enfrentados a altos precios de vivienda, costos elevados de educación y presiones laborales, racionalmente optan por retrasar o renunciar a tener más hijos. La tendencia a la baja en la natalidad refleja precisamente este desequilibrio de “política flexible, carga no reducida”.
La reciente política del gobierno central finalmente cambió esta mentalidad, pasando de un simple “fomentar la apertura” a un “apoyo activo”, abordando sistemáticamente los costos en todos los aspectos de la natalidad, crianza, educación y vivienda.
De la natalidad a la crianza: apoyo sustantivo en cinco dimensiones
Etapa de natalidad: reducción significativa de costos
La nueva política ha aumentado considerablemente la protección del seguro de natalidad. Los trabajadores por cuenta propia, migrantes y otros grupos anteriormente excluidos ahora están cubiertos por el seguro de natalidad; también se ha establecido un mecanismo de protección para los gastos médicos relacionados con el parto de las personas sin empleo. Los cambios más directos incluyen un aumento en el porcentaje de reembolso de los controles prenatales, ajuste en los límites de reembolso y, en algunas regiones, se ha logrado la liquidación en tiempo real de los gastos de control prenatal, sin necesidad de adelantar dinero para luego reembolsar. Para los bebés menores de 3 años que cumplen con las políticas, el Estado otorga subsidios de natalidad cada año. Aunque no son grandes cantidades, tienen un gran significado simbólico: el Estado actúa para aliviar la carga familiar.
Etapa de crianza: alivio en tiempo y dinero
Muchas familias anteriormente abandonaron tener más hijos por la falta de cuidado infantil. Ahora, la expansión de servicios de cuidado infantil accesibles y universales, con inversión gubernamental en la construcción de centros de cuidado, participación de empleadores y comunidades, ha aumentado significativamente la capacidad de cuidado y reducido los costos. La implementación de permisos de crianza también es clave: ambos padres pueden disfrutar de permisos específicos cada año antes de que el niño cumpla 3 años, lo que aumenta el tiempo de convivencia y reduce la presión de cuidado familiar. Además, se han añadido beneficios fiscales: los gastos de cuidado de bebés menores de 3 años pueden deducirse en el impuesto sobre la renta personal, aliviando directamente la carga de las familias contribuyentes.
Etapa educativa: reformas sistemáticas desde preescolar hasta educación obligatoria
La cobertura de jardines de infancia públicos y accesibles continúa aumentando, y la gestión de los jardines en zonas urbanas facilita que más niños accedan a educación preescolar de calidad y asequible. En la etapa de educación obligatoria, la implementación de la política de “doble reducción” ha frenado la proliferación de clases particulares fuera del horario escolar, reduciendo significativamente los gastos ocultos en educación. Los servicios de cuidado después de clases, coordinados con los horarios laborales de los padres, resuelven problemas de transporte y eliminan gastos adicionales en cuidado. El objetivo central de estas reformas es devolver la educación a su carácter público y no convertirla en una carga económica para las familias.
Etapa de vivienda: políticas preferenciales para familias con múltiples hijos
Al alquilar viviendas públicas, se considera el número de hijos menores en la elección del tipo de vivienda. Algunas regiones ofrecen descuentos en la compra de viviendas para familias con varios hijos, y aumentan los límites de los préstamos de fondos de vivienda, ayudando a estas familias a resolver la dificultad de “no poder permitirse una vivienda más grande”.
La clave para aumentar la natalidad está en la implementación efectiva de las políticas
Aunque las políticas de apoyo teóricas están en marcha, lo que realmente determina si la tasa de natalidad aumentará es la efectividad en su implementación. Hasta principios de 2026, se observa que las políticas se están aplicando gradualmente, aunque con diferentes avances en distintas regiones. Las ciudades de primera línea y las regiones del este tienen un sistema de apoyo relativamente completo, pero las ciudades medianas, pequeñas y rurales aún necesitan fortalecer sus medidas.
Las autoridades han declarado claramente que, para fines de 2025, se establecerá un sistema de políticas de apoyo activo a la natalidad, reduciendo significativamente los costos de tener, criar y educar hijos. Actualmente, este objetivo está en marcha. Si estas medidas logran realmente activar la demanda reprimida de natalidad desde el nivel de costos, se puede esperar un aumento en la tasa de natalidad.
¿Por qué las tres generaciones se benefician?
Las parejas jóvenes sienten los beneficios directos: los problemas que antes hacían “imposible tener hijos” están siendo resueltos uno a uno, y el desarrollo profesional y la natalidad ya no son necesariamente conflictivos. Los ancianos también respiran aliviados: ya no tienen que agotarse cuidando a los nietos, y las políticas de apoyo distribuyen mejor la carga del cuidado. Los niños, los principales beneficiados: un aumento en la natalidad significa más compañeros de su edad, y la distribución equitativa de recursos educativos de calidad les brinda la oportunidad de acceder a una educación justa.
De “no atreverse a tener hijos” a “poder tener hijos”: un cambio de mentalidad
El apoyo a la natalidad no se basa solo en la promoción de la opinión pública, sino en una inversión política concreta. La diferencia de esta nueva política radica en que ya no es solo un lema, sino una intervención sistemática en los costos, el tiempo y los sistemas. Subsidios de natalidad, inversión en cuidado infantil, beneficios fiscales, reformas educativas y apoyo en vivienda — todos estos esfuerzos buscan reducir realmente el costo de tener hijos.
Por supuesto, aumentar la natalidad no sucederá de la noche a la mañana. Las políticas necesitan tiempo para demostrar su efectividad, y la mentalidad de las familias también requiere tiempo para ajustarse. Pero al menos ahora, “tener tres hijos” ya no es un lujo solo para unos pocos, sino una opción seria para las familias comunes. Este cambio es el mayor significado de esta ronda de nuevas políticas: transformar la natalidad de una carga personal pesada a una opción familiar compartida por la sociedad, impulsando finalmente la mejora en la tasa de natalidad.
El futuro de la curva de natalidad dependerá de si estas promesas políticas se traducen en una sensación de beneficio real para las familias. Esto será una verdadera prueba de la capacidad de ejecución de las políticas y de la responsabilidad social.
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La medida para romper el estancamiento de la tasa de natalidad: del "liberar el tercer hijo" al cambio de política hacia "apoyo integral"
Hace unos años, cuando se implementó la política de tres hijos, la opinión pública celebró, pero los resultados no fueron los esperados: la tasa de natalidad seguía disminuyendo. Este problema se convirtió en una “dolor de cabeza” para los responsables de la formulación de políticas. La cuestión clave no era cuántos hijos se permitía tener, sino el dilema común que enfrentan la mayoría de las familias: quieren tener hijos pero no se atreven, la presión económica es un “obstáculo”. Los costos desde el embarazo hasta la adultez, desde la leche en polvo y los pañales hasta la educación y la vivienda, no son gastos pequeños. Solo relajar las restricciones de natalidad sin abordar las cargas reales, ¿cómo mejorar la tasa de natalidad? La autoridad central finalmente se dio cuenta de esto, y la nueva ronda de políticas tiene una intensidad claramente diferente.
¿Por qué la tasa de natalidad ha permanecido baja durante mucho tiempo?: desajuste entre políticas y realidad
En los últimos años, aunque legalmente se permite tener tres hijos, la tasa de natalidad no ha aumentado realmente. La causa fundamental es que, en el nivel de políticas, se ha abierto la puerta, pero en el nivel económico, no se ha seguido el ritmo. La decisión de tener hijos en una familia se basa en una evaluación integral de los costos de crianza, tiempo y oportunidades. El modelo anterior era de “apertura pasiva”: se permite tener hijos, pero los costos y consecuencias los asumen las familias. Bajo este esquema, los jóvenes, enfrentados a altos precios de vivienda, costos elevados de educación y presiones laborales, racionalmente optan por retrasar o renunciar a tener más hijos. La tendencia a la baja en la natalidad refleja precisamente este desequilibrio de “política flexible, carga no reducida”.
La reciente política del gobierno central finalmente cambió esta mentalidad, pasando de un simple “fomentar la apertura” a un “apoyo activo”, abordando sistemáticamente los costos en todos los aspectos de la natalidad, crianza, educación y vivienda.
De la natalidad a la crianza: apoyo sustantivo en cinco dimensiones
Etapa de natalidad: reducción significativa de costos
La nueva política ha aumentado considerablemente la protección del seguro de natalidad. Los trabajadores por cuenta propia, migrantes y otros grupos anteriormente excluidos ahora están cubiertos por el seguro de natalidad; también se ha establecido un mecanismo de protección para los gastos médicos relacionados con el parto de las personas sin empleo. Los cambios más directos incluyen un aumento en el porcentaje de reembolso de los controles prenatales, ajuste en los límites de reembolso y, en algunas regiones, se ha logrado la liquidación en tiempo real de los gastos de control prenatal, sin necesidad de adelantar dinero para luego reembolsar. Para los bebés menores de 3 años que cumplen con las políticas, el Estado otorga subsidios de natalidad cada año. Aunque no son grandes cantidades, tienen un gran significado simbólico: el Estado actúa para aliviar la carga familiar.
Etapa de crianza: alivio en tiempo y dinero
Muchas familias anteriormente abandonaron tener más hijos por la falta de cuidado infantil. Ahora, la expansión de servicios de cuidado infantil accesibles y universales, con inversión gubernamental en la construcción de centros de cuidado, participación de empleadores y comunidades, ha aumentado significativamente la capacidad de cuidado y reducido los costos. La implementación de permisos de crianza también es clave: ambos padres pueden disfrutar de permisos específicos cada año antes de que el niño cumpla 3 años, lo que aumenta el tiempo de convivencia y reduce la presión de cuidado familiar. Además, se han añadido beneficios fiscales: los gastos de cuidado de bebés menores de 3 años pueden deducirse en el impuesto sobre la renta personal, aliviando directamente la carga de las familias contribuyentes.
Etapa educativa: reformas sistemáticas desde preescolar hasta educación obligatoria
La cobertura de jardines de infancia públicos y accesibles continúa aumentando, y la gestión de los jardines en zonas urbanas facilita que más niños accedan a educación preescolar de calidad y asequible. En la etapa de educación obligatoria, la implementación de la política de “doble reducción” ha frenado la proliferación de clases particulares fuera del horario escolar, reduciendo significativamente los gastos ocultos en educación. Los servicios de cuidado después de clases, coordinados con los horarios laborales de los padres, resuelven problemas de transporte y eliminan gastos adicionales en cuidado. El objetivo central de estas reformas es devolver la educación a su carácter público y no convertirla en una carga económica para las familias.
Etapa de vivienda: políticas preferenciales para familias con múltiples hijos
Al alquilar viviendas públicas, se considera el número de hijos menores en la elección del tipo de vivienda. Algunas regiones ofrecen descuentos en la compra de viviendas para familias con varios hijos, y aumentan los límites de los préstamos de fondos de vivienda, ayudando a estas familias a resolver la dificultad de “no poder permitirse una vivienda más grande”.
La clave para aumentar la natalidad está en la implementación efectiva de las políticas
Aunque las políticas de apoyo teóricas están en marcha, lo que realmente determina si la tasa de natalidad aumentará es la efectividad en su implementación. Hasta principios de 2026, se observa que las políticas se están aplicando gradualmente, aunque con diferentes avances en distintas regiones. Las ciudades de primera línea y las regiones del este tienen un sistema de apoyo relativamente completo, pero las ciudades medianas, pequeñas y rurales aún necesitan fortalecer sus medidas.
Las autoridades han declarado claramente que, para fines de 2025, se establecerá un sistema de políticas de apoyo activo a la natalidad, reduciendo significativamente los costos de tener, criar y educar hijos. Actualmente, este objetivo está en marcha. Si estas medidas logran realmente activar la demanda reprimida de natalidad desde el nivel de costos, se puede esperar un aumento en la tasa de natalidad.
¿Por qué las tres generaciones se benefician?
Las parejas jóvenes sienten los beneficios directos: los problemas que antes hacían “imposible tener hijos” están siendo resueltos uno a uno, y el desarrollo profesional y la natalidad ya no son necesariamente conflictivos. Los ancianos también respiran aliviados: ya no tienen que agotarse cuidando a los nietos, y las políticas de apoyo distribuyen mejor la carga del cuidado. Los niños, los principales beneficiados: un aumento en la natalidad significa más compañeros de su edad, y la distribución equitativa de recursos educativos de calidad les brinda la oportunidad de acceder a una educación justa.
De “no atreverse a tener hijos” a “poder tener hijos”: un cambio de mentalidad
El apoyo a la natalidad no se basa solo en la promoción de la opinión pública, sino en una inversión política concreta. La diferencia de esta nueva política radica en que ya no es solo un lema, sino una intervención sistemática en los costos, el tiempo y los sistemas. Subsidios de natalidad, inversión en cuidado infantil, beneficios fiscales, reformas educativas y apoyo en vivienda — todos estos esfuerzos buscan reducir realmente el costo de tener hijos.
Por supuesto, aumentar la natalidad no sucederá de la noche a la mañana. Las políticas necesitan tiempo para demostrar su efectividad, y la mentalidad de las familias también requiere tiempo para ajustarse. Pero al menos ahora, “tener tres hijos” ya no es un lujo solo para unos pocos, sino una opción seria para las familias comunes. Este cambio es el mayor significado de esta ronda de nuevas políticas: transformar la natalidad de una carga personal pesada a una opción familiar compartida por la sociedad, impulsando finalmente la mejora en la tasa de natalidad.
El futuro de la curva de natalidad dependerá de si estas promesas políticas se traducen en una sensación de beneficio real para las familias. Esto será una verdadera prueba de la capacidad de ejecución de las políticas y de la responsabilidad social.