Últimamente cada vez más personas me preguntan sobre las carteras frías, y la verdad es que es un tema que vale la pena discutir detenidamente. He notado que muchas personas en realidad no entienden bien la diferencia entre una cartera fría y una caliente, e incluso no saben cuál deberían usar.



Primero lo más directo: una cartera fría es simplemente una forma de almacenar completamente offline tus activos criptográficos. La falta de conexión a internet significa que los hackers prácticamente no pueden atacarte remotamente, esa es su mayor ventaja. He visto varios casos en los que los activos de personas fueron robados, y casi todos fueron por usar carteras calientes con malas prácticas de seguridad.

Las carteras frías tienen varias formas. La más común es la cartera hardware, ese dispositivo en forma de USB, como las marcas Ledger, que generalmente requiere ingresar un código PIN para abrirse. También están las carteras de papel, que consisten en imprimir la clave privada en papel, aunque son baratas, también tienen riesgos, ya que el papel puede dañarse o perderse. Además hay métodos más avanzados, como grabar la clave privada en un archivo de audio o distribuirla en diferentes cajas fuertes, pero estos suelen usarlos solo instituciones o personas muy cautelosas.

En definitiva, si eliges usar una cartera fría o no, depende de tu situación. Si tienes una cantidad grande de activos criptográficos, o simplemente no planeas hacer transacciones frecuentes, una cartera fría definitivamente vale la inversión. Conozco a muchos inversores a largo plazo que usan carteras frías. Por otro lado, si eres un trader a corto plazo, que entra y sale del mercado con frecuencia, la conveniencia de una cartera caliente puede ser más importante.

Debo ser honesto, las desventajas de las carteras frías también son varias. Su precio suele estar entre 79 y 255 dólares, mucho más caro que una cartera caliente gratuita. Además, cada vez que las usas tienes que ingresar una contraseña, y el proceso de transacción es más engorroso. Pero si realmente te importa la seguridad de tus activos, todos estos inconvenientes valen la pena.

La razón principal por la que las carteras frías son más seguras es que la clave privada nunca entra en contacto con la red. Cuando realizas una transacción, todo el proceso de firma se realiza en un entorno offline, por lo que incluso si un hacker intercepta la transacción, no podrá obtener la clave privada. He leído algunos artículos técnicos que explican este principio, usando el concepto de una cartera de software offline, dividiendo la cartera en dos partes: una que guarda la clave privada offline, y otra que guarda la pública en línea, firmando la transacción y solo luego subiéndola.

Pero quiero recordar que, por muy seguras que sean, las carteras frías no son infalibles. Debes cuidarlas bien, no perderlas ni dañarlas. También es muy importante elegir un fabricante de buena reputación. Vi un informe de Forbes que mencionaba a un experto en tecnología en Australia que recomendaba, tras experiencias con eventos como FTX, que cada vez más inversores valoran la autogestión, y las carteras frías se han convertido en la opción de muchos.

Hablando claro, si tienes suficientes activos criptográficos que te preocupen, no dudes en conseguir una cartera fría. A largo plazo, la seguridad es definitivamente más importante que la conveniencia. En Gate hay muchos activos que vale la pena mantener a largo plazo, y almacenarlos en una cartera fría te dará mayor tranquilidad.
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