¿Recuerdas, hace unos años, un nombre llamado 'Salt Bae' explotó en las redes sociales? Solo por un video de 36 segundos espolvoreando sal en carne de res, este chico pasó de ser un chef normal en Turquía a convertirse en el centro de atención mundial. Bruno Mars compartió el video, y ¡bum!, millones de vistas, millones de fans. Desde entonces, cada mes abrían una sucursal de su restaurante en alguna gran ciudad — Nueva York, Londres, Dubái, Mykonos... En total, 31 locales en todo el mundo.



Recuerdo que en ese entonces, los filetes de carne envueltos en oro de 24 quilates en Londres costaban 700 libras, y las hamburguesas de oro llegaban a 100 libras. Estrellas como Leonardo DiCaprio, Messi, la familia Beckham hacían fila para que Salt Bae les cortara la carne. Incluso el primer ministro de Dubái también era fan suyo. Este chico posee dos Rolls-Royce, un avión privado, un yate rápido, bienes raíces por todas partes. La vida lujosa no era diferente a la de las estrellas de Hollywood.

Pero esa es solo la primera parte de la historia. La segunda parte es completamente diferente.

Para 2023, comenzaron a surgir voces negativas. Los clientes se quejaban de que pagaban 500 libras para que Salt Bae les cortara la carne, pero él llevaba auriculares hablando con otra persona, sin concentrarse. Luego, varias demandas de empleados consecutivas — despedidos por cosas triviales, trabajando sin sueldo, propinas reducidas. Una empleada reveló que el ambiente laboral bajo Salt Bae era "muy tenso", trabajar muchas horas era normal, incluso beber agua o ir al baño era vigilado. También acusaron a empleados de acoso sexual, de ser obligados a usar vestidos cortos y tacones altos.

Y eso sin contar que los costosos filetes también fueron expuestos como una "estafa de marketing". Simplemente cubiertos con una capa de oro comestible barato, vendidos por unos cientos de libras más. El imperio culinario de Salt Bae actualmente está tambaleándose — pérdidas de hasta 5,4 millones de libras, siete restaurantes de carne solo quedan dos que apenas se mantienen a duras penas.

Y hay otra cosa: la relación con Diddy. Antes, Salt Bae solía aparecer junto a este magnate presumido, desde su restaurante en Londres hasta clubes nocturnos en Dubái, incluso fue invitado a cocinar en la villa de Diddy. Pero ahora, cuando el escándalo de abuso sexual de Diddy conmociona a EE. UU., esa relación se ha convertido en una etiqueta negativa para Salt Bae.

Luego, el incidente en el Mundial 2022, cuando entró al campo, abrazó a Messi, besó la copa, y acosó durante la celebración. El video se viralizó, y las redes sociales estallaron. Él pidió disculpas diciendo que "la emoción lo hizo marearse", pero la gente no le creyó, lo criticaron por intentar llamar la atención.

La historia de Salt Bae nos enseña una lección: el éxito en la era de las redes sociales puede llegar muy rápido, pero cuando el brillo se desvanece, si no tienes una base sólida, la caída puede ser aún más rápida. De ser una persona común a la cima, y luego caer — esa es la historia de Salt Bae.
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