Hace poco volvió a resonar en redes un caso que marcó la historia del crimen en México: la muerte del 'Pirata de Culiacán'. Todo resurgió cuando confirmaron la muerte de El Mencho en febrero pasado, y con ella, la gente empezó a recordar aquella noche de diciembre de 2017 que cambió todo.



Juan Luis Lagunas Rosales, conocido en internet como El Pirata, era un joven que se volvió viral antes de cumplir 18 años. Nacido en Sinaloa en 2000, dejó su pueblo a los 15 y se mudó a Culiacán donde comenzó a publicar videos que explotaron en redes. Su contenido era simple pero adictivo: fiestas, música regional, consumo de alcohol, el tipo de vida que la gente quería ver. Acumuló casi 800 mil seguidores en Facebook y más de 300 mil en Instagram. Artistas le dedicaban corridos, su nombre estaba en todos lados. Era la definición del viral mexicano de esa época.

Pero hay un video que cambió todo. El 9 de noviembre de 2017, el Pirata de Culiacán publicó una grabación donde se burlaba directamente de El Mencho, el jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación. No fue sutil. Dijo algo que no debería haber dicho, una frase que se propagó por todas partes. La gente que lo grababa hasta reaccionó en el momento con un 'ya valió', como si supiera que eso traería consecuencias. Pero el joven siguió como si nada, publicando contenido normalmente, sin cambiar su comportamiento.

Una semana después, el 18 de diciembre, todo terminó. El Pirata estaba en el bar Menta2 Cantaros en Zapopan, Jalisco. Horas antes había hecho una transmisión en vivo invitando a sus seguidores a ir al lugar. Llegó acompañado de gente, incluyendo a sus amigos Ben El Gringo y Hotspanish. Apenas entraron, se sentaron, y de repente cuatro sujetos armados irrumpieron en el bar. No fue un tiroteo general. Fue directo. Se dirigieron hacia donde estaba el influencer.

Lo que pasó después fue caótico pero claro en retrospectiva. Ben El Gringo describió después cómo todos se tiraron al piso cuando escucharon los disparos. Nadie vio las caras. Hotspanish habló de cómo su instinto fue tirarse al suelo, esconderse. El Pirata intentó resguardarse detrás del dueño del bar, pero lo acorralaron. Recibió al menos 15 impactos de bala en cabeza, brazos, pecho. El dueño del bar también fue herido y murió después. Cuando todo pasó, fue evidente: solo querían al Pirata de Culiacán muerto. A nadie más.

La pregunta obvia fue si fue venganza por el video. ¿Fue represalia directa del Mencho o alguien cercano a él? Las autoridades nunca lo confirmaron oficialmente. El fiscal de Jalisco en ese momento dijo que se desconocía la relación entre el video y el homicidio, que cualquier persona ofendida pudo haberlo atacado. Los reportes mencionaron a un lugarteniente del cartel como posible responsable, pero nunca hubo confirmación. El caso quedó en la ambigüedad, como muchos otros.

Lo que quedó claro es que la muerte del Pirata de Culiacán fue uno de los primeros casos que mostró cómo los carteles podían cruzar el mundo digital. No fue un crimen de narco tradicional. Fue una respuesta directa a un insulto en internet, ejecutada en una cantina. Eso marcó un antes y después en cómo los criminales veían a los influencers, a la gente que se burlaba de ellos en redes. Desde entonces, ese caso se convirtió en advertencia silenciosa en México.
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