El Banco Central de Japón ha lanzado oficialmente un plan masivo de reducción de activos: vender gradualmente posiciones en ETF por un valor de 83 billones de yenes en un ciclo de 112 años, con un promedio anual de aproximadamente 6000 mil millones de yenes (alrededor de 50 mil millones de dólares). Esto marca la entrada oficial en la fase de contracción de la política de flexibilización cuantitativa que Japón ha mantenido durante varias décadas.
El mercado sentirá en el corto plazo una presión de ajuste en la liquidez, y tanto las acciones estadounidenses como los activos criptográficos podrían experimentar correcciones. Pero lo más importante son los cambios estructurales a largo plazo: estamos pasando de una era de "valoración impulsada por la liquidez" a una nueva etapa de "valoración basada en flujo de caja + demanda real".
Este cambio tiene impactos completamente diferentes en distintos activos. Los activos criptográficos principales tienen atributos de valor claros: Bitcoin, como oro digital, posee una demanda de reserva de valor a nivel global y una base de consenso; plataformas principales como Ethereum soportan actividades económicas en la cadena. Estos activos cuentan con modelos de negocio reales que los respaldan.
En comparación, muchas altcoins carecen de fundamentos sólidos: no tienen ingresos reales, no poseen casos de uso, y dependen completamente de historias y liquidez para mantenerse. En el proceso de cambio en la lógica de valoración, este tipo de activos inevitablemente seguirán siendo presionados.
En esencia, este giro en la política del banco central es como una "limpieza" del mercado, que fuerza a recuperar la valoración desde las manos de la liquidez y devolverla a los fundamentos. Solo sobreviven aquellos proyectos que realmente tengan fortaleza sólida.
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El Banco Central de Japón ha lanzado oficialmente un plan masivo de reducción de activos: vender gradualmente posiciones en ETF por un valor de 83 billones de yenes en un ciclo de 112 años, con un promedio anual de aproximadamente 6000 mil millones de yenes (alrededor de 50 mil millones de dólares). Esto marca la entrada oficial en la fase de contracción de la política de flexibilización cuantitativa que Japón ha mantenido durante varias décadas.
El mercado sentirá en el corto plazo una presión de ajuste en la liquidez, y tanto las acciones estadounidenses como los activos criptográficos podrían experimentar correcciones. Pero lo más importante son los cambios estructurales a largo plazo: estamos pasando de una era de "valoración impulsada por la liquidez" a una nueva etapa de "valoración basada en flujo de caja + demanda real".
Este cambio tiene impactos completamente diferentes en distintos activos. Los activos criptográficos principales tienen atributos de valor claros: Bitcoin, como oro digital, posee una demanda de reserva de valor a nivel global y una base de consenso; plataformas principales como Ethereum soportan actividades económicas en la cadena. Estos activos cuentan con modelos de negocio reales que los respaldan.
En comparación, muchas altcoins carecen de fundamentos sólidos: no tienen ingresos reales, no poseen casos de uso, y dependen completamente de historias y liquidez para mantenerse. En el proceso de cambio en la lógica de valoración, este tipo de activos inevitablemente seguirán siendo presionados.
En esencia, este giro en la política del banco central es como una "limpieza" del mercado, que fuerza a recuperar la valoración desde las manos de la liquidez y devolverla a los fundamentos. Solo sobreviven aquellos proyectos que realmente tengan fortaleza sólida.