La brecha de rendimiento entre la futarquía y las estructuras de gobernanza convencionales merece ser analizada. Mientras que la mayoría de las discusiones se centran en el potencial superior de la futarquía—esas decisiones de alto impacto que mueven los mercados—hay una historia igualmente convincente sobre las desventajas. Los modelos de gobernanza tradicionales tienden a tropezar cuando la gestión del riesgo importa más. La futarquía, en cambio, muestra resultados más estables en el nivel mínimo. No se trata solo de ganar más; se trata de perder menos. Esa es la ventaja pasada por alto en los datos.
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La brecha de rendimiento entre la futarquía y las estructuras de gobernanza convencionales merece ser analizada. Mientras que la mayoría de las discusiones se centran en el potencial superior de la futarquía—esas decisiones de alto impacto que mueven los mercados—hay una historia igualmente convincente sobre las desventajas. Los modelos de gobernanza tradicionales tienden a tropezar cuando la gestión del riesgo importa más. La futarquía, en cambio, muestra resultados más estables en el nivel mínimo. No se trata solo de ganar más; se trata de perder menos. Esa es la ventaja pasada por alto en los datos.