Era del Caos, la ley del cielo como prisión. Las estrellas giran en torno a leyes de hierro, las cuatro estaciones encajan con precisión como engranajes, y el destino de todas las cosas está tallado desde su nacimiento en la fría piedra celestial, inmutable desde la antigüedad. Hasta que el joven 烬, en el silencio de las ruinas eternas, excava una antigua espada simple, de color negro azabache, con la hoja llena de grietas — “弑天”. Esta espada no tiene filo, su tacto es frío, pero en el instante en que su palma cubre la empuñadura, en lo profundo de la hoja se siente un latido profundo como un
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