Una noche que será escrita en la historia del comercio del oro.
En ese día, tres instituciones financieras globales de renombre —KCM Trade, ANZ Bank y Saxo Bank— enviaron de manera simultánea la misma señal al mercado.
El analista jefe de mercado de KCM Trade, Tim Waterer, fue el primero en hablar: “Cuando abra el mercado el lunes, la demanda de oro podría ser mayor de lo habitual. Considerando cuánto podría durar el conflicto, qué otros países podrían verse involucrados y las preocupaciones inflacionarias, se espera que el oro vuelva a desempeñar el papel de principal activo refugio.”
La analista de ANZ Bank, Soni Kumari, siguió: “Nuestra visión general no ha cambiado, seguimos siendo optimistas con respecto al oro. La geopolítica de este año es muy diferente, las tensiones son más intensas, y después del ataque a Irán podrían tenerse efectos macroeconómicos, especialmente si los precios del petróleo suben considerablemente.”
La predicción del director de estrategia de materias primas de Saxo Bank, Ole Hansen, fue la más directa: “Sin duda, la acción militar de EE. UU. e Israel contra Irán representa una escalada preocupante, que impulsará a los inversores a buscar refugio en metales preciosos y energía. Cuánto afectará, nadie lo sabe, pero dado el impulso de la semana pasada, no me sorprendería que el oro alcanzara un máximo histórico.”
Tres instituciones, tres perspectivas, un solo consenso: el oro está regresando a su trono.
No es una opinión aislada. Es un juicio colectivo sobre el nuevo panorama geopolítico de 2026, una reafirmación del oro como el refugio final, y una prueba silenciosa de la narrativa del “oro digital” de los últimos años.
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Una noche que será escrita en la historia del comercio del oro.
En ese día, tres instituciones financieras globales de renombre —KCM Trade, ANZ Bank y Saxo Bank— enviaron de manera simultánea la misma señal al mercado.
El analista jefe de mercado de KCM Trade, Tim Waterer, fue el primero en hablar: “Cuando abra el mercado el lunes, la demanda de oro podría ser mayor de lo habitual. Considerando cuánto podría durar el conflicto, qué otros países podrían verse involucrados y las preocupaciones inflacionarias, se espera que el oro vuelva a desempeñar el papel de principal activo refugio.”
La analista de ANZ Bank, Soni Kumari, siguió: “Nuestra visión general no ha cambiado, seguimos siendo optimistas con respecto al oro. La geopolítica de este año es muy diferente, las tensiones son más intensas, y después del ataque a Irán podrían tenerse efectos macroeconómicos, especialmente si los precios del petróleo suben considerablemente.”
La predicción del director de estrategia de materias primas de Saxo Bank, Ole Hansen, fue la más directa: “Sin duda, la acción militar de EE. UU. e Israel contra Irán representa una escalada preocupante, que impulsará a los inversores a buscar refugio en metales preciosos y energía. Cuánto afectará, nadie lo sabe, pero dado el impulso de la semana pasada, no me sorprendería que el oro alcanzara un máximo histórico.”
Tres instituciones, tres perspectivas, un solo consenso: el oro está regresando a su trono.
No es una opinión aislada. Es un juicio colectivo sobre el nuevo panorama geopolítico de 2026, una reafirmación del oro como el refugio final, y una prueba silenciosa de la narrativa del “oro digital” de los últimos años.