Las nuevas revelaciones financieras muestran que el presidente Trump ha poseído más de 82 millones de dólares en bonos municipales y corporativos, lo que representa una fuerte apuesta macroeconómica a que la Reserva Federal reducirá los tipos de interés en 2025. Los archivos muestran una serie de transacciones relacionadas con bonos escolares, bonos de servicios públicos, financiación de infraestructuras a nivel de condado y bonos a largo plazo que se extienden hasta las décadas de 2030–2040. Muchas compras están en el rango de 50.000–250.000 dólares, y algunas alcanzan los 500.000–1 millón de dólares.
Esta cartera refleja una estrategia para asegurar el rendimiento antes de un posible giro en la política de la Fed. Los inversores suelen acumular bonos a largo plazo cuando esperan que la inflación se modere, los costes de financiación bajen y la Fed relaje su política—factores que pueden impulsar significativamente el precio de los bonos. La posición de Trump coincide con las previsiones del mercado sobre una desaceleración económica. Sin embargo, si la Fed mantiene los tipos altos durante más tiempo, el riesgo de pérdidas también es considerable.