El rial iraní cae en picada en 2026, la inflación erosiona los ahorros diarios, haciendo que la clase media pierda confianza en los bancos. Atrapados por sanciones y el riesgo de bloqueo de cuentas, muchas familias se vuelven a las criptomonedas, especialmente Bitcoin y stablecoins, para mantener su valor.
Este escenario recuerda a Líbano a finales de 2019: los bancos bloquean los retiros, el dólar estadounidense se obliga a cambiar por la moneda local y pierde más del 90% de su valor, la población vive de remesas y transacciones peer-to-peer en Telegram. En ese entonces, Bitcoin ayudaba a guardar valor, transferir dinero rápidamente, sin intermediarios; pero requería gestionar las claves privadas, respaldar la frase semilla y evitar servicios de custodia. Irán está siguiendo una trayectoria similar, con miles de millones de dólares en criptomonedas en circulación y una tendencia creciente hacia la autogestión de las claves.
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