Vive en armonía con el cielo y la tierra, siguiendo los principios de los ocho vientos, adaptando los deseos mundanos, sin resentimientos ni ira, sin querer separarse del mundo ni buscar la atención en lo vulgar, sin fatigarse externamente ni preocuparse interiormente, tomando la tranquilidad y la felicidad como prioridad, logrando la autosatisfacción, sin que el cuerpo se desgaste ni la mente se disperse.
Vive con un corazón ordinario, tomando a la naturaleza y a todas las cosas como maestros, aprendiendo de la naturaleza, auto cultivándose y auto comprobándose, haciendo las cosas con sinceridad y seriedad, siendo una buena persona, cuidando bien de la familia, para que tú y tus seres queridos vivan más felices y plenos. ¡El corazón ordinario es el corazón del Tao! ¡El hogar y el lugar de trabajo son nuestro templo del Tao!