Nunca te sientas avergonzado o humillado, no sobreestimes la atención que los demás prestan a ti. Las personas que temen la vergüenza y la humillación, en esencia, tienen una conciencia de sí mismas demasiado fuerte, se preocupan demasiado por la evaluación de los demás, lo que les lleva a quedarse atrapados en su zona de confort, sin atreverse a intentar cosas nuevas que les gustan, porque temen la vergüenza y no pueden dar el primer paso, perdiéndose así muchas oportunidades de crecimiento. Recuerda, no tienes tantos espectadores, incluso si cometes un error, si no te importa la evaluación de los demás, nunca te sentirás avergonzado, siempre debes vivir tu auténtico yo.
ATurnOfTheDog_sHead