La posición larga se refiere a una estrategia de inversión básica en la que los inversores compran y mantienen activos, esperando que el precio suba para obtener ganancias. Refleja confianza en el crecimiento del mercado y se caracteriza por su larga historia y amplia aplicación. Con el desarrollo de Internet y la tecnología financiera, los umbrales de inversión en posiciones largas han disminuido y se ha fortalecido la estabilidad del mercado. Pero también existe el riesgo de burbujas, especialmente cuando el mercado está excesivamente optimista. En los últimos años, los inversores han comenzado a preferir establecer posiciones largas en empresas con altas calificaciones en ESG (ambiental, social y de gobernanza), lo que refleja una mayor atención a la sostenibilidad. Como estrategia central, la posición larga seguirá influyendo en las prácticas de inversión y en el desarrollo del mercado.