A principios de 2026, las acciones de EE. UU. están teniendo un rendimiento inferior en comparación con otros mercados globales, particularmente en Asia y América Latina, que están experimentando un crecimiento fuerte. Factores como las altas tasas de interés y la inflación desafían a las acciones estadounidenses, lo que lleva a los inversores a diversificarse hacia mercados emergentes en busca de mejores oportunidades.